A mediados del año pasado, el panorama era oscuro. Estaba cerca de ir a juicio y arriesgar hasta 20 años de prisión. Sin embargo, las pruebas se fueron cayendo y terminó recibiendo una condena menor en una causa de violencia de género.

El sujeto, que tiene poco menos de 60 años y se reserva su identidad para no develar la de la víctima, estaba privado de su libertad desde el año pasado. Una denuncia realizada por su expareja lo puso tras las rejas debido a la gravedad de la acusación.

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Palabras más palabras menos, la mujer aseguró haber sido amenazada, golpeada y haber sufrido un abuso sexual con acceso carnal por parte del hombre. El sospechoso fue detenido e imputado por todos esos delitos agravados por mediar un contexto de violencia de género.

Sin embargo, a medida que la investigación fue avanzando la hipótesis del delito más grave -la violación- fue cayendo. Fuentes judiciales detallaron que los exámenes médicos no acreditaron lesiones y las entrevistas que realizó el Equipo de Abordaje de Abuso Sexual (EDEAS) tampoco fueron clarificadoras en ese sentido.

El hombre terminó sobreseído por el delito sexual y el lunes se realizó un juicio abreviado. La fiscal Mónica Romero y el defensor oficial Gabriel Galeota acordaron una pena de 2 años de prisión en suspenso por las amenazas y lesiones agravadas por violencia de género.

El juez Fernando Martínez dictó la sentencia y el así el hombre recuperó su libertad, aunque estará sujeto a varias condiciones que deberá cumplir para no volver al penal -entre ellas, no acercarse a la víctima-.