Crimen en Guaymallén

Primer juicio por travesticidio en Mendoza: la coartada del policía en busca de la legítima defensa

Darío Jesús Cháves (38) se sentará en el banquillo de acusados este lunes, ante un jurado popular que decidirá su futuro. Nadie discutirá que fue quien efectuó los disparos contra Melody Barrera (27) el 29 de agosto de 2020, pero la defensa buscará demostrar que en realidad se defendió

"Un policía sin su arma no es un policía". Esta es una de las frases que declaró el policía Darío Jesús Cháves (38) durante la investigación por el asesinato de Melody Barrera (27), quien fue acribillada a disparos en Guaymallén a mediados de 2020. Esa frase sintetiza la coartada que buscará demostrar el acusado en el juicio por jurados que comenzará este lunes, que será histórico ya que es la primera vez que Mendoza ventila una causa calificada como travesticidio.

Ni los fiscales de Homicidios Fernando Guzzo y Andrea Lazo, ni la abogada querellante Viviana Beigel y ni el defensor Pablo Cazabán discutirán durante la próxima semana sobre la autoría de Cháves en el crimen en Guaymallén. La investigación, que fue paciente y precisa, tiene al sospechoso acorralado por las pruebas en ese sentido -ver más abajo-. La diferencia radical es sobre el móvil del hecho de sangre.

Para la acusación, el efectivo policial mató a Melody Barrera sólamente por odio, por su género, por su condición de travesti. También lo hizo a traición, sin darle la chance de defender o escapar y haciendola sufrir en forma innecesaria, acribillándola a disparos. Todos estos elementos, sumados a que utilizó su pistola 9 milímetros reglamentaria, configuran la imputación de homicidio agravado por odio a la expresión de género, por alevosía, por ensañamiento, por ser funcionario policial y por el uso de arma de fuego. Si los doce integrantes del jurado popular coinciden con esta teoría, a fines de esta semana Cháves escuchará cómo la jueza Nancy Lecek lo condena a prisión perpetua.

► TE PUEDE INTERESAR: Travesti asesinada: el detalle por el que pidió la libertad el policía

En la otra esquina del ring judicial, la defensa sostiene que Darío Cháves se defendió de un ataque. De hecho, el propio imputado declaró en dos ocasiones, el 5 de octubre y el 23 de noviembre pasados. Aseguró que en las horas previas al crimen en Guaymallén estuvo comiendo un asado con un hermano y un amigo, donde consumió alcohol, cocaína y marihuana. "Estaba re loco", graficó. Tras esta juntada, se dirigió hasta esa esquina de San José donde estaba la víctima. Bajó la ventanilla del acompañante y le consultó para comprarle droga y pagar un servicio sexual. La respuesta fue una rociada de gas pimienta en su rostro.

Cháves explicó que logró manejar unos metros y se detuvo debido al efecto repelente. Cuando pudo estabilizarse, notó que le faltaba su pistola 9 milímetros que había dejado en el asiento del acompañante. Hizo dos llamadas a su esposa, le comentó que había sido víctima de un robo y que iba a regresar a recuperar su arma reglamentaria. "Un policía no es un policía sin su arma", declaró. Cuando volvió a enfrentar a Melody Barrera, esta última le apuntó con la pistola: "Como que gatilló. Le metí una patada en la mano, se le cayó el arma y me agaché a buscarla. Cuando la encontré sentí una explosión en mi cabeza. No sé si fue un piedrazo. Pensé que me iban a matar. Me paro como puedo, retrocedo y alcanzo a ver una silueta. Ahí disparo, sin apuntar, para disuadir. Me fui corriendo al auto, me subí y me fui".

Si los jurados se inclinan por esta versión que buscará sostener el abogado defensor Pablo Cazabán, Cháves será condenado por homicidio con exceso de legítima defensa y recibirá una pena de 1 a 5 años de prisión.

Darío Jesús Cháves.jpg
Darío Cháves, el policía que será juzgado por travesticidio.

Darío Cháves, el policía que será juzgado por travesticidio.

Crimen en Guaymallén

Melody Barrera tenía 27 años y vivía en Luján de Cuyo. Solía estar vestida de hombre entre semana, pero los fines de semana se trasvestía y tenía trabajos sexuales. Los clientes los conseguía a través de una página web o directamente parando en la vía pública, en las inmediaciones de la Costanera. En la madrugada del 29 de agosto de 2020 fue asesinada mientras trabajaba. Fue ejecutada de 6 disparos a una distancia de 70 centímetros, aproximadamente.

La fiscal Andrea Lazo comenzó a investigar el hecho y el primer dato concreto que obtuvo gracias a algunos testigos y a las cámaras de seguridad es que habían visto un auto Volkswagen Bora circulando por la zona. Pero el dato no fue profundo ya que no pudieron identificar las letras y números de la patente del vehículo.

A los pocos días un chofer de Cabify que leyó las noticias sobre el travesticidio se presentó espontáneamente y explicó que esa noche vio un VW Bora estacionado. Su ocupante estaba con las puertas abiertas y se refregaba la cara. Al consultarle qué le pasaba, el hombre le dijo "los travas de la vuelta me tiraron gas pimienta. Voy a buscar un arma y lo voy a cagar a tiros". Esta versión coincidió con lo que declararon otras colegas de Melody Barrera, quienes afirmaron que era "problemática" ya que solía "tener arranques" con sus clientes donde los insultaba, les arrojaba gas pimienta y piedras.

► TE PUEDE INTERESAR: El arma que mató a la travesti Melody Barrera es la del policía detenido

Pasaron los días y no lograban identificar al asesino. Hasta que llegó un informe clave. Los pesquisas consiguieron una cámara de seguridad donde retrataron el momento que relató el chofer de Cabifiy. En un fragmento, se podía ver al sospechoso haciendo un llamada con su teléfono celular. Con este dato solicitaron a las empresas telefónicas que informen todos los cruces que se hicieron esa madrugada en ese rango horario. Allí surgió uno que coincidía perfectamente con la hora que registró el video. Así fue que obtuvieron el número telefónico de Darío Jesús Cháves.

El 17 de septiembre, policías de la División Homicidios fueron hasta la Comisaría 34 ubicada en el barrio Bancario. Allí prestaba servicios el sospechoso. En la puerta vieron que estaba estacionadio un VW Bora de las mismas características que registraron las cámaras y testigos -hasta no le funcionaba una de las luces de freno traseras- y que le habían sacado las patentes. A los pocos minutos, se hizo un allanamiento en la dependencia donde el policía quedó detenido.

Las pruebas siguientes fueron complicando aún más su situación procesal. No sólo otras travestis lo reconocieron como cliente sexual, si no que una pericia balística determinó que su pistola provista por el Ministerio de Seguridad es la misma que efectuó los seis disparos contra Melody Barrera.