Cuando las pruebas son contundentes, los abogados defensores deben buscar resquicios. Y así ocurrió en el caso de la travesti asesinada, Melody Barrera (27). El policía detenido por el crimen en Guaymallén intentó recuperar su libertad en base a un error técnico legal, pero la estrategia no prosperó.

Todo ocurrió en el marco de la audiencia donde la fiscal del caso, Andrea Lazo, y los abogados querellantes -Viviana Beigel y Lucas Lecour- pidieron la prisión preventiva contra Darío Jesús Cháves (33). Las pruebas que tiene en su contra son contundentes: declaraciones de testigos, su auto en la escena del crimen, su arma reglamentaria confirmada como la homicida y datos de teléfonos celulares.

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Este último punto fue el que pudo hacer caer la exhaustiva investigación. Es que fue el primer dato certero que consiguió la fiscal. Las cámaras de seguridad detectaron a una persona hablando por teléfono en las inmediaciones del crimen en Guaymallén.

Con este dato, la fiscal pidió los datos de los titulares de celulares que hayan realizado llamadas en ese momento y lugar, además del registro de mensajes y llamadas entrantes y salientes. Allí surgió que la línea telefónica estaba a nombre de policía Cháves y se comenzó a encaminar la causa.

Pero la defensa del sospechoso planteó que la fiscal debería haber pedido autorización de un juez para obtener esos datos ya que está violando la intimidad de una persona. Con este argumento, pidió la nulidad de esa prueba y por ende de toda la evidencia que surgió luego gracias a eso. En definitiva, que toda la investigación por el caso de la travesti asesinada sea inválida.

El juez Diego Flamant rechazó el planteo. Si bien entendió que la fiscal necesitaba autorización para el registro de mensajes y de llamadas del teléfono, no era necesario para saber quién era el titular de la línea. Y justamente este último es el dato que terminó identificado al policía Darío Jesús Cháves.

No fue lo único que rechazó el juez a la defensa del acusado, sino también la posibilidad de quedar en prisión domiciliaria o de sacar los agravantes al delito.

De esta forma, el policía Cháves seguirá detenido e imputado por homicidio agravado por odio a la expresión de género -desprecio a los travestis-, por ser funcionario policial -estaba de civil pero usó su arma reglamentaria-, por alevosía -la mató de 6 disparos por la espalda- y por el uso de arma de fuego.

En caso de ser condenado en un futuro juicio -que será por jurado popular- recibirá la pena más alta por el crimen en Guaymallén de Melody Barrera: prisión perpetua.

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Melody Barrera, la travesti asesinada en el crimen en Guaymallén.

Melody Barrera, la travesti asesinada en el crimen en Guaymallén.

Travesti asesinada

Melody Barrera fue atacada a disparos en la madrugada del 29 de agosto pasado. Fue acribillada de seis balazos en plena vía pública, a metros de Costanera. El crimen en Guaymallén se transformó en un misterio para los pesquisas y la clave para dar con el autor fue las características del auto en que se movilizaba el asesino.

Un testigo fue clave en la causa y aseguró haber estado con el policía Cháves minutos antes del crimen y le dijo que iba ir "los trabas de la vuelta me tiraron gas pimienta, voy a buscar un arma y los voy a cagar a tiros” porque había tenido una discusión previa. Cuando el uniformado fue detenido, se encontró que tenía un auto VW Bora similar a que utilizó el asesino de Melody. Si bien no tenía patente, trascendió que el uniformado la denunció como robada dos días después del asesinato.

Su situación se terminó de complicar cuando las pericias balísticas comprobaron que su pistola 9 milímetros reglamentaria coincide con las balas que concretaron el crimen en Guaymallén.