A más de un mes de su detención, a medida que pasan los días se complica cada vez más la situación del policía acusado por el crimen en Guaymallén de Melody Barrera, la travesti asesinada. Este miércoles se le sumaron dos agravantes a la imputación.

La fiscal de Homicidios Andrea Lazo notificó a Darío Jesús Cháves Rubio sobre la nueva calificación legal. Antes estaba imputado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por odio a la expresión de género -justamente, por ser travesti la víctima-.

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Pero con el avance de la causa, la magistrada decidió agregar los agravantes de ser policía -no estaba en servicio pero sí utilizó su arma reglamentaria- y alevosía -efectuó 6 disparos por la espalda-.

En la práctica, la situación no cambia mucho ya que tanto ayer y hoy el presunto asesino de Melody Barrera arriesga la pena única de prisión perpetua en caso de ser encontrado culpable en un juicio.

El próximo paso en el expediente será la audiencia de prisión preventiva que se realizará la semana que viene. Fuentes ligadas al caso adelantaron que no resta mucha prueba por producir ya que la evidencia contra el Darío Cháves por el crimen en Guaymallén es contundente, por lo que probablemente la discusión durante el resto de la causa será sobre la calificación legal.

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Travesti asesinada

Melody Barrera fue atacada a disparos en la madrugada del 29 de agosto pasado. Fue acribillada de seis balazos en plena vía pública, a metros de Costanera. El crimen en Guaymallén se transformó en un misterio para los pesquisas y la clave para dar con el autor fue las características del auto en que se movilizaba el asesino.

Un testigo fue clave en la causa y aseguró haber estado con el policía Cháves minutos antes del crimen y le dijo que iba ir "a buscar un arma y cagar a tiros al travesti” porque había tenido una discusión previa. Cuando el uniformado fue detenido, se encontró que tenía un auto VW Bora similar a que utilizó el asesino de Melody. Si bien no tenía patente, trascendió que el uniformado la denunció como robada dos días después del asesinato.

Su situación se terminó de complicar cuando las pericias balísticas comprobaron que su pistola 9 milímetros reglamentaria coincide con las balas que concretaron el crimen en Guaymallén.