Tragedia

La última foto de una senderista antes de su muerte luego de ser abandonada por su guía

Lo que comenzó como un desafío personal y una experiencia de vida terminó de forma abrupta con una muerte

La muerte de Juliana Marins durante su ascenso al Monte Rinjani en Indonesia representa una de las crónicas más desgarradoras sobre los riesgos del turismo de aventura en entornos volcánicos, además de la negligencia que pueden tener quienes deben cuidar a los turistas en estos eventos.

La joven, quien se encontraba explorando las rutas del sudeste asiático, decidió emprender la exigente caminata hacia la cima de este volcán, el segundo más alto de Indonesia, conocido por su belleza escénica pero también por su terreno traicionero.

Lo que comenzó como un desafío personal y una experiencia de vida terminó de forma abrupta cuando la joven comenzó a presentar signos graves de agotamiento físico y complicaciones relacionadas con la altitud y el clima extremo de la zona. Hasta que se encontró con la muerte.

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La senderista que murió en Indonesia.

La senderista que murió en Indonesia.

La muerte de la joven senderista

Las crónicas del ascenso detallan que Juliana Marins se vio afectada por condiciones climáticas adversas que suelen azotar las cotas superiores del Rinjani, donde las temperaturas pueden descender drásticamente al caer la noche.

A pesar de ir acompañada por un guía y seguir las rutas establecidas, el esfuerzo físico demandado por la inclinación del terreno y la falta de oxígeno comenzó a mermar su capacidad de respuesta. Testigos y miembros de los equipos de rescate indicaron que la joven sufrió una descompensación crítica en un tramo alejado de los campamentos base, lo que dificultó enormemente las labores de auxilio inmediato en un área donde el acceso motorizado es inexistente.

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La última foto de la joven antes de su muerte.

La última foto de la joven antes de su muerte.

Lo peor es que tras la muerte se conoció que el guía la había dejado atrás en el grupo cuando se empezó a descompensar con la idea de recuperarla cuando regresara. Pero la joven cayó por un barranco, donde estuvo agonizando varias horas, según detectó un dron que la alcanzó a fotografiar por última vez.

El operativo de rescate desplegado por las autoridades indonesas fue complejo y se extendió durante varias horas debido a la geografía accidentada del volcán. Los brigadistas tuvieron que trasladarse a pie cargando el equipo necesario para estabilizar a la joven, pero al llegar al punto donde se encontraba, Juliana Marins ya presentaba signos vitales muy débiles. A pesar de los intentos de reanimación y del esfuerzo por trasladarla a una zona donde pudiera ser evacuada por aire o hacia un centro médico cercano, la gravedad de su estado clínico, agravado por la exposición prolongada a la intemperie, resultó irreversible y derivó en su muerte.

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