El artículo 82 del Código Penal establece las previsiones para la instigación al suicidio. Como suele ocurrir con otros delitos, se trata de una previsión difícil de probar en la práctica: demostrar que una persona animó a otra a que se quitase la vida en forma totalmente intencional. En los últimos días, Mendoza tuvo la primera condena bajo esa carátula en una investigación por violencia de género que se ventiló en un juicio. Unos mensajes de WhatsApp fueron claves en el expediente.
"Mamá, matate": los mensajes que llevaron a la primera condena por instigación al suicidio en Mendoza
Un técnico radiólogo fue condenado por instigar al suicidio, abusar y privar de la libertad a su expareja. Los mensajes de WhatsApp por los que la víctima intentó quitarse la vida
La historia está protagonizada por una pareja que sumaba un puñado de años de matrimonio sobre la espalda y ya había tenido dos hijos, aún jóvenes. Ambos eran radiólogos y prestaban servicio para una misma empresa. El punto de ebullición de la relación fue a mediados de 2021, cuando la mujer -se reserva su identidad- se enteró de que su esposo, Germán Eduardo Barrale, le era infiel. Y se enteró de una particular manera: encontró una citación judicial, ya que el hombre había sido denunciado por amenazas por parte de su amante.
Claro que la pareja se rompió y siguieron caminos distintos, aunque con cientos de encontronazos y algunos muy violentos. Germán Barrale fue condenado tiempo después a 2 años de prisión en suspenso por las coacciones contra su amante. Pero también se destaparon un puñado de causas penales con su esposa y en el ámbito de la Justicia de Familia por la tenencia de los dos adolescentes.
Violencia de género e instigación al suicidio
Los cruces judiciales y familiares entraron en una espiral cada vez más violenta. El 19 de agosto de 2021, la mujer que hoy tiene 43 años recibió una serie de mensajes de WhatsApp de los teléfonos celulares de sus hijos, quienes en ese entonces vivían con el padre. "Mamá, cortate las venas. Matate. Me destruiste la vida. Lo único que vos podés hacer para hacerme feliz es que te matés, loca hija de puta". "Éramos perfectos y tiraste todo a la basura". "El Nono te espera, ya puedes ir con él, adiós".
A esa altura del conflicto, la mujer venía atravesando un tratamiento psicológico y psiquiátrico. No sólo por la conflictiva separación, sino porque también había denunciado que en 2016 había sido golpeada y abusada sexualmente por Germán Barrale. La víctima indicó que mientras la agredía sexualmente el hombre la amenazaba con un cuchillo y le decía que la iba a desmembrar.
Volviendo al año 2021, cuando leyó los mensajes enviados supuestamente por sus hijos, algo se terminó de quebrar en su mente e intentó quitarse la vida. La mujer consumió varios medicamentos sedantes y una botella de ron. Antes de desvanecerse le envió un mensaje de despedida a su hermana. Esta última le avisó a otro hermano, miembro de la Policía, llamaron al 911 e ingresaron al domicilio para rescatarla. Terminaron salvando su vida.
La investigación judicial
Se inició una investigación penal tras ese suceso. La víctima declaró que intentó concretar el suicidio porque sus hijos se lo habían pedido, aunque mientras hablaba en ese testimonio comenzó a darse cuenta de que los celulares podrían haber sido manipulados por su exesposo.
El menor de los hijos, que por entonces tenía 13 años, declaró tiempo después en una cámara Gesell. Su testimonio fue lapidario ya que aseguró que efectivamente era su padre quien escribía desde su teléfono: "Me parece que mi papá nos quería usar de medio para que él quede libre de las denuncias, que quede absuelto y no tenga más problemas", resumió.
Germán Barrale terminó imputado por los delitos de instigación al suicidio, abuso sexual con acceso carnal agravado por el uso de arma y privación ilegítima de la libertad agravada por ser cometida con violencia. Todo en un contexto de violencia de género.
En los últimos días enfrentó un juicio oral donde fue encontrado culpable y le dictaron una condena de 11 años de prisión, que se unificaron en un total de 13 años debido a la pena condicional que tenía por las amenazas a su amante. De hecho, fuentes judiciales detallaron que esta última mujer fue una testigo clave en el juicio.
El hombre se encuentra en prisión domiciliaria, aunque la fiscal Laura Rousselle y el abogado querellante Nicolás Lucero pidieron que se revoque esa modalidad ante el inminente riesgo de fuga que aumentó tras ser declarado culpable por el intento de suicidio y el abuso sexual a su expareja. Ahora deberá resolver este punto el mismo Tribunal que lo condenó, integrado por los jueces Carolina Colucci, Mateo Bermejo y Belén Renna.





