Un caso impune desde 2006

La Justicia decide si dicta el sobreseimiento del sospechoso del doble crimen Piottante-Libedinsky

A las 10, la jueza Pietrasanta decidirá si sobresee en ausencia a Mauricio Suárez por el doble crimen Piottante-Libedinsky o si precisa que se presente para tomarle las huellas dactilares. El hombre, que escapó hace 16 años, fue beneficiado por la prescripción de la causa

La jueza penal María Cristina Pietrasanta decidirá este viernes a las 10 si dicta el sobreseimiento definitivo de Mauricio Suárez (48), único sospechoso del doble crimen Piottante-Libedinsky, quien se mantuvo prófugo de la Justicia durante 16 años.

Al hombre, que no se presentará en el Polo Judicial sino que lo hará a través de su abogado, lo beneficia la prespripción por el paso del tiempo desde julio del 2021, ya que hasta entonces transcurrieron los 15 años que fija la ley como tope para juzgar los delitos penados con prisión perpetua.

El doble asesinato ocurrió entre las 21 del 12 de julio de 2006 y la 1 de la mañana del día siguiente en Barcala 484 de Ciudad, donde Piottante vivía y atendía su consultorio de psicólogo.

Desde entonces, Suárez fue el único sospechoso, condición que él mismo potenció con su escape, el 16 de julio de 2006, un día antes de tener la obligación de presentarse a declarar ante la Fiscalía.

La escena. El consultorio de Piottante. Allí lo mataron a él y a su paciente.
La escena del doble crimen Piottante-Libedinsky.

La escena del doble crimen Piottante-Libedinsky.

El doble crimen Piottante-Libedinsky

La única prueba en contra de Suárez fue un informe de una compañía de celulares, que detectó su móvil en la periferia en las horas previas y posteriores al doble crimen.

Jamás se pudieron cotejar algunas huellas ni los restos de ADN hallados debajo de las uñas de la mujer ya que nunca estuvo detenido.

Se llega a la audiencia de este viernes porque la fiscal Claudia Ríos, de Homicidios, le negó, durante el último año, el sobreseimiento por el paso del tiempo bajo el argumento de que debía presentarse para identificarlo mediante huellas digitales y una muestra de ADN, a lo que el abogado Martín Ríos se opuso.

La jueza tiene hoy dos caminos: atender la petición de Suárez o rechazarla porque precisa identificarlo.

Tarde o temprano, el hombre será sobreseído y no podrá ser encarcelado porque la causa judicial caducó.

El caso

Los cadáveres del psicólogo y la paciente fueron descubiertos el 13 de julio de 2006 por la madre de Piottante, la concertista de piano Beatriz Llin.

Él recibió dos disparos de arma de fuego y ella fue estrangulada con una soga plástica de tender la ropa.

En la escena del crimen hubo indicios de lucha: muebles y sillas tumbados; salpicaduras de sangre en las paredes y un principio de incendio de los archivos y papeles personales del psicólogo.

Hace un año, cuando la fiscal Ríos anunció que la sospecha sobre Suárez había caducado, esgrimió la teoría de que semejante tragedia no pudo ser cometida solamente por él y abrió sospechas de que actuó con cómplices aun no identificados.

Para iniciar la investigación sobre Suárez, la Justicia tuvo en cuenta que tenía por lo menos un motivo para matar: que Piottante había iniciado una relación amorosa con quien había sido su esposa, la psicóloga Andrea Troncoso.

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