Evelyn Pérez, presidenta del Concejo de Guaymallén
Pérez explicó el funcionamiento del mecanismo de designación de personal en el Ejecutivo municipal, y precisó que para, finalmente, nombrar empleados, debía contar con el presupuesto aprobado por el Concejo.
Luego dijo que Fara fue a verla al Concejo y le explicó que "en noviembre (de 2015) la señora Claudia Sgró me avisó que mi hijo y yo habíamos sido nombrados como empleados municipales". Y que hasta entonces ella recibía una ayuda económica de manos de "la señora María Elena Fernández (madre de Sgró y suegra de Lobos), quien la había tramitado".
Lo que viene
Terminó por esta semana el juicio a Lobos y señora. Se reanudará el lunes con la declaración de cuatro testigos y será suspendido hasta una fecha a determinar porque los abogados de los acusados participarán de otro debate, en representación de otros clientes, en la Justicia Federal.
Balance
Decididamente mal le fue al matrimonio Lobos-Sgró en este primer tramo del debate, que comenzó el lunes.
Primero: no lograron suspender el juicio, que era el objetivo de máxima en la audiencia inicial valiéndose de la imposibilidad de sentarse en el banquillo de la suegra del ex intendente por razones de salud. Ni ella ni nadie, fue la estrategia. Ella no será juzgada en esta oportunidad; ustedes sí, decidió el tribunal.
Segundo: los denunciantes Laura Fara y su hijo Pablo Muller reafirmaron la acusación presentada en la Justicia, disparando la investigación. Remarcaron que Fernández les consiguió ayuda económica que ella misma les entregaba en mano y que para cobrarla, en su primera etapa, debieron pasar por un circuito que incluyó la Tesorería municipal. También dijeron haber tratado, al menos la mujer lo explicitó, con la esposa de Lobos.
Tercero: Lobos intentó despegarse diciendo que no conoce a los denunciantes y dando a entender que no hubiera hecho nada por ellos. Sin embargo, el perito calígrafo que declaró este miércoles aseguró que una serie de documentos peritados -especialmente los que vinculan a Fara y Muller con el municipio con designaciones y ascensos- habían sido firmados por Lobos.
Cuarto: la radical Pérez volvió a poner a Sgró en el centro de la escena. Relató que Fara le dijo que trabajaba con ella en el área de Turismo y que le pidió ser trasladada porque estaba asustada por la auditoría y la posibilidad de ser despedida.
Rarezas
Casi monástica es la conducta de la mayoría de quienes están acusados en un juicio criminal. Muchos, por desconocimiento; otros, porque saben que en esa sala de audiencias se está definiendo el resto de sus vidas y que lo mejor es el silencio para no incomodar a los que cortan el bacalao: los togados. Pero hay excepciones. Y una de esas excepciones se llama Luis Lobos.
El lunes, haciendo uso del derecho que le otorga la ley, eligió no declarar cuando el tribunal le ofreció esa chance. Sin embargo, al rato pidió la palabra a los jueces "no para declarar -aclaró- sino para hacer algunas aclaraciones". Lo hizo dos veces en una hora. Primera rareza porque en los juicios penales los acusados no suelen hacer "aclaraciones": declaran como acusados o no declaran.
Este miércoles Lobos le hizo dos preguntas a la testigo Evelyn Pérez. No en forma directa sino a través de su abogado, a quien convocó desde el sector trasero de la sala y le dictó qué debía interrogar: si Pérez tiene asesores en el Concejo. Rareza número dos porque los imputados habitualmente no hacen preguntas, y mucho menos a los testigos que pueden complicarlos. Pero Lobos, claro está, ha roto el molde.