El juicio oral sobre los abusos sexuales cometidos en el Instituto Próvolo de Luján se retomó este miércoles. Luego de una hora de sesión secreta, el tribunal definió que el jardinero Armando Gómez, uno de los tres acusados, tiene capacidad procesal para estar en juicio y seguirá siendo juzgado por los delitos que se le imputan.
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La perito de la UNCuyo Patricia Gorra confirmó, tal como lo había anticipado en el estudio a su cargo, que Gómez comprende el lenguaje de señas y está en condiciones de entender todo lo que pasa en la sala de debates. Por lo tanto, reafirmó la condición de imputable del hombre acusado junto a los sacerdotes Nicola Corradi y Horacio Corbacho.
A las conclusiones de Gorra se había opuesto la defensora oficial Alicia Arlotta, quien sostiene que Gómez no comprende el proceso judicial que lo tiene como imputado.
Sin embargo, el tribunal que preside Carlos Díaz decidió que es imputable.
Tras esta confirmación, el debate se reanudó con la proyección de testimonios de víctimas vía Cámara Gesell.
