Pablo Arancibia, de 33 años, junto con su pareja Micaela Méndez, de 27 años, son por ahora los únicos sospechosos por la desaparición de Florencia Romano, de 14 años, quien estuvo en su casa de Maipú el sábado pasado y no se supo más nada de ella. El hombre tiene graves antecedentes con dos ex parejas. A una de ellas la amenazó con matar a toda su familia, según la denunciante. A otra la golpeó, la ahorcó, le prohibió comunicarse con su familia y no la dejaba salir de su casa, manifestó la segunda denunciante. En ninguno de los casos fue condenado.
Caso Florencia Romano: los graves antecedentes del detenido

El detenido por el caso de Florencia Romano tiene graves antecedentes con ex parejas
El antecedente más reciente de Arancibia con el que cuentan los investigadores ocurrió en junio de 2014, cuando tuvo durante tres días a su pareja privada de la libertad, bajo amenazas y golpes, según la denuncia de la que salió sobreseído.
En ese momento el hombre tenía 26 años y su pareja 25. Ella es oriunda de Tunuyán, y había decidido mudarse a Maipú para vivir con Arancibia. Habían sido novios cuando eran adolescentes, luego dejaron de verse durante muchos años, y al reencontrarse retomaron la relación.
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El 12 de junio de 2014 ella llegó a la casa de su novio, y a los pocos días comenzaron los problemas. Una noche ella descubre que una mujer le mandó un mensaje a Arancibia y decidió contestarle. El hombre se enteró y tuvieron una fuerte pelea, hasta que la situación pareció calmarse.
En la noche, cuando estaban acostados, hablaron de lo ocurrido, y la mujer le nombró al padre de su hijo, quien había fallecido. Eso habría hecho que Arancibia estallara en ira y le pegara una cachetada, según dichos de la denunciante.
La mujer sin dudarlo se levantó de la cama para irse de la casa, pero el hombre la agarró del pelo, la tiró en la cama, la ahorcó, la escupió, la amenazó con quemarle la cara con un cigarrillo y la obligó a arrodillarse y pedirle perdón. Le exigía explicaciones de por qué había nombrado al padre de su hijo, mientras la insultaba.
En ese momento, la madre de Arancibia entró a la habitación y trató de frenar a su hijo para que dejara de golpear a su novia. Se detuvo, pero cuando la mujer se fue, volvió a agredir a su pareja. Mientras la ahorcaba la obligó a decirle a la madre de él que estaba todo bien.
Al día siguiente, Arancibia le dijo a su novia que no quería que sus familiares la visitaran más. Le sacó el celular y le exigió que hablara con sus padres para decirles que no se metieran más en su vida. Pero su padre fue hasta la casa de Maipú y tuvieron una fuerte pelea.
Durante los siguientes dos días el hombre no fue a trabajar para tener bajo control a su novia, a quien no la dejaba salir de la casa y tampoco comunicarse con nadie. Finalmente, al tercer día, la llevó hasta la casa de su madre para que se quedara tranquila, y allí la joven habló e hizo la denuncia acompañada de su familia.
Otro antecedente
Cuando Pablo Arancibia tenía 23 años estuvo de novio con una adolescente de 15 años. En marzo de 2011 la chica se presentó junto a su padre en una fiscalía para denunciarlo, porque durante dos semanas la tuvo amenazada con matar a su madre y a toda su familia, adujo la adolescente.
Relató que una noche su novio la llamó y le dijo que si no se iba de esa casa él iba a hacer cosas que le iban a doler, dándole a entender que iba a hacerle algo malo a su familia.
Al día siguiente, la chica fue a la casa de Arancibia, en Maipú, para entender lo que pasaba. Allí el hombre la amenazó con matar a su madre y a todo el que se metiera en su relación. Cuando su padre la llamó, ella le dijo que estaba todo bien, pero en realidad no lo estaba. La joven había decidido mentir por miedo.
Dos días más tarde, cuando la adolescente le dijo que quería regresar a su casa para ver a su madre, Arancibia le reiteró que si lo hacía iba a matar a todos, y minutos después tomó un cuchillo y se cortó una de sus muñecas para quitarse la vida.
Más de 10 días después, la víctima fue a la casa de su padre junto a su novio, quien no la dejaba hablar directamente a solas con su papá. Debido a esto, la joven le dijo a Arancibia que iría a su habitación para buscar ropa, y aprovechó ese momento de soledad para escribirle una nota a su padre.
Allí le explicó todo lo que pasaba y por qué actuaba así, ya que tenía mucho miedo que le pasara algo a su madre o a otro familiar, por las amenazas constantes de Arancibia.
Al día siguiente la joven fue al colegio, y cuando salió pudo regresar a su casa. Luego de hablar con toda su familia, la adolescente decidió hacer la denuncia.