Arrancó la declaración de testigos en la segunda jornada por el juicio contra Andrés Di Césare (23), el único sospechoso del femicidio de Julieta González (21) en septiembre de 2016. La madre de la víctima brindó una declaración que comprometió al entorno del acusado.
Luego de que el Tribunal rechazara una serie de planteos realizados el lunes por la defensa -ver más abajo-, Graciela Carrizo fue la primera en brindar declaración durante el proceso.
La mujer, efectiva policial y madre de la víctima fatal, confirmó que entre su hija y el acusado existía una relación de noviazgo, ya que solían reunirse por ejemplo para ir a los bares de la calle Arístides Villanueva o al hotel Hyatt.
Carrizo confirmó que dos meses antes de que ocurriera el hecho de sangre Julieta había terminado la relación ya que Di Césare se había vuelto obsesivo y solía cuestionarle cómo se vestía o con quién se juntaba.
Otro pasaje importante del testimonio fue cuando recordó el día en que imputaron al sospechoso. Carrizo detalló que esa jornada recibió un llamado del padre de Di Césare, un empresario ligado al transporte, quien le preguntó "¿cómo podemos arreglar esto?", ante lo que respondió con negativa.
También declaró en el juicio Carolina Salas, una perito que, palabras más palabras menos, ratificó que el auto de Di Césare donde se hallaron manchas de sangre de la víctima fatal se encontraba preservado al momento de ser examinado.
Rechazos
Antes de comenzar con la toma de testimonios, el Tribunal debió resolver una serie de planteos que había realizado el lunes los abogados defensores Fernando Luquez y Pablo Cazabán.
Por un lado solicitaron la nulidad del allanamiento donde se detuvo a su cliente asegurando que la fiscal Claudia Ríos no llamó a un juez de Garantías para autorizarlo y que se realizó en horario nocturno.
También criticaron la cadena de custodia sobre una evidencia fundamental: el teléfono celular que le secuestraron a Di Césare que, según la defensa, estuvo a manos de un testigo del allanamiento durante 6 horas hasta que fue enviado a peritar.
La fiscal Ríos contestó con respecto al allanamiento que las llamadas estuvieron corroboradas y que incluso en una etapa anterior al juicio ya se había rechazado ese planteo de nulidad.
Sobre el teléfono celular del sospechoso aseguró que los mismos letrados en instancias anteriores aseguraron que estuvo en menos de la propia fiscal y en todos caso si sospechaban que había sido manipulado podrían haber realizado un informe técnico para determinar este punto.
Si los jueces accedían al pedido de la defensa la causa se desmoronaba por la teoría del fruto del árbol envenenado, es decir, que es nulo todo acto que se haya realizado después de algo que es ilegal. Pero los magistrados se inclinaron por la tesis de la fiscal y negaron los planteos.
Discusión, golpe y muerte
Julieta González, con quien el acusado mantenía una relación informal, desapareció en la tarde de 21 de septiembre de 2016 y su cadáver fue hallado golpeado y maniatado en Cacheuta, cerca del penal de Almafuerte, cinco días después.
Para los investigadores, la víctima fatal le había dicho que estaba embarazada de él, aunque mintió. Di Césare había buscado en su teléfono celular cómo deshacerse de un cadáver y si un feto perduraba para realizar un cotejo de ADN. Incluso hallaron sus rastros genéticos debajo de las uñas de la joven, lo que indica que ella se defendió ante el ataque.
El imputado declaró en la causa y admitió haber protagonizado una discusión con González, a quien golpeó en la nariz, pero luego se retiró y nunca más fue vista con vida.
La muerte de Julieta González es el único de los tres femicidios ocurridos en esa semana trágica de septiembre de 2016 que resta resolver ya que los casos de Janet Zapata (29) y Ayelén Arroyo (19) tienen a sus asesinos condenados.
