Fútbol Carlos Araujo
Se retiró del fútbol

Carlos Araujo dejó la Lepra con reproches: "Con otros dirigentes ascendíamos sin dudas"

El defensor dejó el fútbol profesional. Criticó a algunos dirigentes de Independiente Rivadavia y dejó la puerta abierta de hacer un partido de despedida

Carlos Araujo se retiró del fútbol profesional a los 40 años y dejó una estela de logros, respeto, caballerosidad y humildad. El defensor criticó a algunos dirigentes de Independiente Rivadavia y dejó la puerta abierta de hacer un partido de despedida en Agarrobal, el club donde se inició.

El Pipi le dio una extensa nota a Ovación y repasó su rica carrera futbolística.

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-¿Por qué tomaste la decisión de dejar el fútbol?

-Tomé la decisión de dejar del fútbol porque era hora de acompañar a mi familia, a mi esposa y a mis hijos; ellos me necesitan y los pongo por encima de todo.

-¿Qué te dijo tu esposa del tema?

-Mi esposa me acompañó a todos lados sin ponerme ningún pero; ella armaba los bolsos y me seguía. Ahora que ya tenemos dos hermosos hijos -uno recién nacido- y en la semana hay mucho trabajo, sé que para ella es un alivio.

-¿Costó decidirte para dejar de jugar?

-No costó mucho porque era lo que tenía que hacer como hombre de familia, tenía ganas de seguir porque me sigue gustando disfrutar el vestuario, entrenar y competir.

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-¿Qué dejás en tu carrera?

-Creo que dejo muchos amigos, dejo una buena imagen de quien siempre se entregó al máximo por defender la camiseta que le tocara vestir, una imagen de muy profesional, respetuoso y transparente.

-¿Cómo la pasaste en la Lepra?

-En la Lepra la pasé muy bien y a su vez mal, agradezco profundamente a mis compañeros, cuerpo técnico, cuerpo médico e hinchas y principalmente a los auxiliares que son lo mejor, gracias a ellos he disfrutado mucho.

Los dirigentes me han desfraudado (no todos), se han portado mal durante toda la campaña, mintiéndonos constantemente, nunca quisimos hacer un paro o quilombo para no generar nada que nos afecte en la campaña que estábamos haciendo, era todas las semanas llamarlos para que nos solucionen los problemas y nunca solucionaron nada. Era muy desgastante para todos. Con otros dirigentes ascendíamos sin dudas.

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-¿Qué fue lo mejor y lo peor que viviste siendo futbolista?

-Lo mejor que viví fue el ascenso con Algarrobal en 1999, era un equipo de amigos y familiares. La campaña de Huracán de Parque de los Patricios en el 2009 y la Copa Sudamericana en el 2013 con Lanús. Lo peor fueron las apretadas de los barras a lo largo de mi carrera.

-¿Te vas contento o en algún momento lloraste?

-Me voy tranquilo de haber dejado todo por esta profesión, y si hago un repaso de donde vengo me pongo feliz por todo lo que me costó y lo que logré. Todavía no lloré pero creo que cuando me caiga la ficha lo voy a hacer.

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-¿Te quedó la cuenta pendiente de jugar en Algarrobal?

-No cierro la posibilidad de volver a jugar en el Algarrobal o al menos hacer un partido de despedida.

-Te diste el gusto de volver a Independiente, un club con el que te identificás

-Me gustó mucho volver a Independiente por lo que es el club, la gente, la pasión del hincha, es un grande de verdad pero me hubiese gustado tener más continuidad, me tocó coincidir con uno de los mejores laterales del país (Cheche Sánchez).

-¿Qué te hubiera gustado ganar y no pudiste lograr?

-Me hubiese gustado ganar una Libertadores con Lanus, un campeonato con Huracán y el ascenso con la Lepra.

-¿Seguirás ligado al fútbol o a qué te dedicarás?

-Seguramente voy a seguir ligado al fútbol, me gustaría mucho ser entrenado.

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-¿Qué amigos cosechaste?

-Coseché muchos gracias a Dios, en el Algarrobal todos, además Mancinelli, Goltz, Imperiale, el Negro Lucero, Diego Barrado, Mariano González, Martín Nervo, Diego Mendoza, Carlos Izquierdoz, el Laucha Luchetti, el Negro Regueiro, Ismael blanco y seguramente me estaré olvidando de alguno.

Su familia

La familia del Pipi está integrada por su esposa, la tucumana Flora Moisá (40); y por sus hijos Luciano (9) y Pío (tiene 1 año).

La carta de su mujer

Flora, la esposa de Araujo, publicó una carta en las redes sociales ante la despedida del fútbol del Pipi. Dijo:

Y llegó el día. Una carrera que no empezó en primera división hace 20 años… no, más atrás que eso, un sueño que comenzó a los 5 años.

Un hombre que se formó persiguiendo ese sueño lleno de obstáculos. Un inoxidable que no aflojó nunca.

Una carrera llena de satisfacciones, gloria y premios, especialmente espirituales, pero también con sinsabores y desilusiones.

Un fuego sagrado que solamente un grande sabe mantener prendido durante 20 años en primera división. Haciéndose sólo, sin ayuda de nadie, sin tranzas, sin contactos…

Levantándose al alba, oración de por medio. Entrenando duro, llegando primero y contagiando a unos cuantos con el ejemplo.

El inoxidable Pipi Araujo, el protagonista del perfil bajo, el que rechazaba las entrevistas, el que esquivaba las cámaras, el que festejaba en silencio.

No tengo dudas que el techo seguramente era mucho más alto también…

He tenido el placer de recibir palabras de grandes personas comentándome sobre su seriedad, su profesionalismo y en especial sobre su corazón de León.

Sin grandes pretensiones, sin buscar estelaridad, dándolo todo, fuera y dentro de la cancha, sin esperar retribuciones, reinventándose siempre en la lealtad y la humildad. Sin oxidarse, con 40 años, se retira mi capitán, "el gran capitán", mi chango.

El inoxidable Pipi Araujo… Ahora viene lo mejor.