Porque los contrastes (el vinagre y las rosas, los helados de aguardiente) son los que enriquecenlos sentidos, Joaquín Sabina brindó, es decir, celebró y regaló, un concierto pleno de matices y
Joaquín Sabina brindó el sábado un recital inolvidable, en el que mezcló sus canciones nuevas con
una seguidilla impresionante de clásicos.
Una noche con rosas y sin vinagre

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