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Eduardo Bechara está en Mendoza como parte de un viaje para rescatar a autores de distintos países

Una aventura por Sudamérica en busca de los poetas

Fernando G. Toledotoledo.fernando@diariouno.net.ar

Es un viaje y tiene un punto de partida: una charla entre dos escritores, en Córdoba.

Eduardo Bechara Navratilova (Bogotá, 1972) es un escritor colombiano que deja que la charla con un amigo argentino los lleve al territorio de la literatura. De los escritores. De los poetas, en particular. Y del escaso reconocimiento que gozan (por lo general), cualquiera sea el rincón del mundo de que se hable.

Como de todos los diálogos trasnochados, de este también puede sacarse una cosecha al día siguiente. Eduardo, graduado en derecho y en literatura, decide hacer justicia e intentar de algún modo que esos poetas comiencen a ser reconocidos. No a través de una campaña publicitaria ni nada por el estilo, sino viajando hacia donde ellos viven y escriben, para así conocerlos en personas y volcar sus encuentros en un escrito.

Tal proyecto, “En busca de poetas”, es el que lo tiene hoy de paso por Mendoza. Gracias a que una empesa colombiana (Pavimentos Colombia) decidió apoyar su propuesta, Eduardo pudo hacer que lo que parecía una mera utopía hoy esté en marcha.

En esta charla él se convierte de a ratos en entrevistado y de a ratos en entrevistador. Lo mejor es lo que tiene para contar.

–¿Cómo nació este proyecto?–Se nos ocurrió con un amigo, en Córdoba. En la charla llegamos a la conclusión de que los poetas eran las personas menos reconocidas. Si no lo eran los escritores, mucho menos los poetas. Y dijimos que sería bueno hacerlos conocer. Pero eso, que estaba en el mundo de las ideas platónicas, quise llevarlo a lo real. Y redacté un proyecto que presenté a diversas instituciones, hasta que a la empresa Pavimentos Colombia le pareció una buena idea y se decidió a financiarla.

–¿Cómo es ese rescate?–La intención era en un principio dar a conocer a poetas inéditos. Pero me fui dando cuenta de que era muy importante hacer conocer a toda Latinoamérica a esos poetas que son muy importantes para su comunidad pero que no son conocidos fuera de sus fronteras. Así que le dimos un nuevo giro. El plan es ir a conocer a los poetas, enterarme de qué hacen, de cuál es su obra, y a partir de allí comenzar a armar una cadena, en la que un poeta me remite a otro. Y así llegar hasta Caracas.

–¿Y por dónde empezaste?–Una vez que tuve el financiamiento, el 24 de enero de 2013 viajé a Buenos Aires en avión. Allí me entrevisté con un poeta colombiano que vive en esa ciudad, Fredy Yezzed, quien me contactó con otros poetas. Así fue que tomé otro avión hasta Ushuaia y allí comenzó este viaje, siempre por tierra (o por mar cuando lo amerita) para ir conociendo provincia por provincia a los autores. Lo que iba a ser un plan de un año va a terminar ocupando tres años. Ya vamos por el segundo.

–¿Saldrá un libro de todo esto?–Yo voy escribiendo las entrevistas, copiando poemas y, a la vez, volcando todo en un cuaderno de viaje. Luego saldrá una antología y se celebrará un premio para poetas inéditos.

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