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Un vecino pintor de Villa del Parque expone los cuadros en el balcón.
La referencia al lugar donde el Presidente Alberto Fernández nació hace 61 años, llevó a que el artista, de 81 años y tres décadas exiliado en Francia (entre 1974 y 2004) comente en tono divertido: “Como él es de los Bichos (por Argentinos Juniors) y estoy a 10 cuadras de donde nació y es un tipo divino que le gusta estar conectado con lo que pasa, por ahí saca un turno y me viene a escuchar desde la vereda”.
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Adivinanzas en los cordones.
Defensor acérrimo de las señas de la cultura argentina, el protagonista del ciclo “Pasajes” que los domingos de 10 a 11 se emite por Radio Nacional Folklórica, desliza entre risas y en relación a los gustos musicales del mandatario que “a lo mejor escuchándome gusta del tango y en vez de recomendar canciones de rock, mete algún tanguito también”.
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Pero más allá de posibles escuchas ilustres, el “Tata” considera que esta propuesta de la que puede tomarse parte mandando un mail a [email protected] "busca poder darle una vida un poco más amena, espiritual y artística a las personas. Que no sea la cosa penosa de estar encerrado y los problemas económicos por esta peste que es grave y frente a la que el Gobierno está haciendo cosas extraordinarias”.
Quien fue capaz de musicalizar a Bertolt Brecht, Dylan Thomas, Juan Gelman, Roberto Arlt, Raúl González Tuñón, Julio Cortázar, Oliverio Girondo, Jorge Luis Borges, Héctor Pedro Blomberg, César Vallejo, Joseph Conrad, Homero Manzi, Carlos de la Púa o Luis Alposta, propuso “darnos cuenta que los que producimos y hacemos cosas es porque primero nos gusta hacerlo”.
“Se habla mucho de organizar, de protocolo y rentabilidad, todas cosas técnicas pero del arte no habla nadie. Hay que partir del arte como aquel que hace tomates debe partir del tomate y no del puesto para vender tomates”, ejemplifica con sapiencia. “Se habla mucho de organizar, de protocolo y rentabilidad, todas cosas técnicas pero del arte no habla nadie. Hay que partir del arte como aquel que hace tomates debe partir del tomate y no del puesto para vender tomates”, ejemplifica con sapiencia.
Con ese pulso donde -al igual que en su música- lo erudito y lo popular se tutean sin prejuicios, revela: “Estoy tratando de estudiar un poco para el mes que viene, con el sol, si Dios quiere y la cosa mejora tratar de hacer estos recitales en plazas o jardines para 40 o 50 personas con distanciamiento y con gente que controle”.
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Capaz de ponerle situaciones concretas al sueño, Cedrón balbucea la chance de “hacer espectáculos de dúos o tríos, o de payadores en cada punta del escenario o con dos tipos haciendo rap también”.
“En el caso del teatro -insiste y propone- se puede hacer una versión de 'Romeo y Julieta' donde en vez de morirse juntos mueran separados. O armar una escenografía con dos edificios para contar una historia de amor a distancia o donde en un edificio viva un gorila de un lado y un peronista del otro, pero en ese caso que se amiguen al final de la obra”. “En el caso del teatro -insiste y propone- se puede hacer una versión de 'Romeo y Julieta' donde en vez de morirse juntos mueran separados. O armar una escenografía con dos edificios para contar una historia de amor a distancia o donde en un edificio viva un gorila de un lado y un peronista del otro, pero en ese caso que se amiguen al final de la obra”.
El músico que lidera un grupo cuya última formación reúne a Miguel Praino (viola), Josefina GarcÍa (cello), Daniel Frascoli (guitarrón y acordeón) y Julio Coviello (bandoneón), es el vehículo vital de un legado que parte del tango ubicándolo como punto de partida capaz de albergar diversas posibilidades estéticas y cuyos impresionantes resultados pueden apreciarse en www.cuartetocedronobracompleta.blogspot.com