Espectaculos Lunes, 26 de marzo de 2018

Sol Gorosterrazú y Luisa Ginevro, el mejor dúo

Premio Escenario 2017. Las bailarinas obtuvieron la distinción en el rubro de danza por su trabajo con la obra Anagnórisis.

Luisa Ginevro y Sol Gorosterrazú obtuvieron el Premio Escenario a mejor dúo por Anagnórisis, una obra que trabaja sobre un cuerpo que va siendo transformado a través de otro.

En esta nota que Diario UNO realizó a las dos bailarinas, cada una de ellas expresó su sentimiento por la danza, la cultura y lo que este premio significó en sus carreras.

Luisa comenzó contando sobre su carrera: "Yo comencé a bailar clásico en la provincia, luego me sumé al jazz y cuando terminé la secundaria me gané una beca en la Fundación Julio Bocca en Buenos Aires para estudiar un año allí. Cuando terminé aquel perfeccionamiento comencé la carrera de Licenciatura en Composición Coreográfica en la Universidad Nacional de las Artes. Fue lo mejor que me pasó en mi carrera hasta ahora: entrar a una universidad y ver los salones para bailar y el programa de estudio. No lo podía creer: materias para estudiar el cuerpo y el movimiento, probar, investigar, preguntarnos sobre la escena... fue fantástico".

Por su parte Sol sintetizó: "Comencé mis estudios de danza en Mendoza, pasando por el jazz, el funk, bailando en boliches y competencias. Luego me sedujo la danza contemporánea y me fui a estudiar como becaria de la Fundación Julio Bocca. En paralelo estudié en la UNA (Universidad Nacional de las Artes), fui parte de la compañía de la misma dirigida por Roxana Grinstein, trabajando con diversos directores como Edgardo Mercado, Juan Onofri, Gustavo Lesart, entre otros. Además trabaje con Miguel Robles, Pablo Rotemberg, David Señoran, Carla Rímola, Laura Figueiras, entre otros. Fui becaria de Step on Brodway en Nueva York. Como creadora realicé El 45, una obra de video danza, y otro titulado Lado A junto al músico Gabriel Oros".

-¿De qué trata Anagnórisis?

Luisa Ginevro: -Es un buceo en la oscuridad, un universo de sombras, pliegues y siluetas que hipnotizan y construyen nuevas formas, nuevas maneras de ver lo que estás viendo. El espacio, la luz, la música y los cuerpos se funden en un mismo tiempo para develar lo oculto, aquello que aún no podés ver.

Sol Gorosterrazú: -La obra trabaja sobre un cuerpo que va siendo transformado a través de otro, distorsionando al primero en una confusión de sus partes. Ya no se sabe a quién pertenecen los miembros, no se sabe cuál es el origen, creando una atmósfera de distorsión en el espectador. En un ambiente oscuro los dobleces van develando hipnóticas imágenes que se mantienen en tensión con el tiempo, espacio, música e iluminación generando una especie de mutilación de lo real para adentrarse en un momento de tinte surreal donde avanza una araña-concha, donde retrocede un minotauro, donde habitan gigantes sin cabeza, donde dos mujeres se recrean entre virgen y bruja , entre carne expuesta de animal y humano.

-¿Qué significa el nombre de la obra o qué connotación le dan?

LG: -El término anagnórisis es un recurso narrativo que consiste en el descubrimiento por parte de un personaje de datos sobre su identidad u otro personaje ocultos para él hasta ese momento. La revelación altera la conducta del personaje y le permite hacerse una idea más exacta de sí mismo y de lo que le rodea. Muchas veces en la vida cotidiana tenemos ideas erróneas o distorsionadas sobre personas o situaciones porque desconocemos datos, entonces los imaginamos o los completamos como podemos o queremos. Con Sol exploramos mucho esta idea de lo oculto y lo develado, y al ser mujeres, los tabúes del cuerpo femenino y lo siniestro guiaron nuestro trabajo.

SG: -Es el reconocimiento cada vez más mutilado, es una unidad que se despedaza hasta reconocerse cada vez menos humano, es el encuentro con la displasia, es el reconocimiento femenino en poesía con los otros, es el no reconocimiento de la identidad, es la magia de una verdad ficticia, es la seducción del ocultismo, es el por fin desdoble.

¿Cómo fue trabajar juntas?

LG: -Con Sol hemos compartido muchos espacios de trabajo como bailarinas pero nunca en el rol de dirección, Anagnórisis es nuestra primera experiencia. Codirigir requiere de un proceso de mucho aprendizaje, sin dudas con Sol compartimos muchos gustos estéticos y maneras de trabajar, pero en ocasiones aparecen diferencias y es allí cuando hay que negociar, charlar y dejar que cada una se tome su tiempo para pensar si lo que propone la otra no es mejor que la propuesta propia. Lo maravilloso de trabajar juntas es que reconocemos los lugares fuertes de cada una, por lo que nos dividimos las tareas y eso, creo, facilita y fortalece mucho nuestro trabajo. Sin embargo, en el quehacer creativo siempre estamos las dos trabajando a la par. Si a una se le ocurrió una idea totalmente opuesta a la otra probamos las dos, no tomamos ninguna decisión sin probar las opciones antes.

SG: -Fue y es un proceso de aprendizaje y crecimiento. Somos dos mujeres muy distintas que logramos consolidar los montajes en los aciertos y diferencias. Tenemos una metodología de trabajo semanal donde nos abocamos desde lo lúdico, refiriéndome a la capacidad de investigar diversos lenguajes, compartiendo los saberes y las maneras de componer de cada una. De esta manera esa diferencia se convierte en un vértice de intercambio productivo donde el diálogo, la aceptación y discriminación de ideas y material van funcionando. El engranaje culmina con la seriedad de la entrega al trabajo pudiendo repartir tareas que abarcan todas las aristas a tener en cuenta para llegar a finalizar los objetivos.

-¿Qué es lo que atrapa al público de esta obra?

LG: -Creo que lo que más atrae de Anagnórisis es la confusión espacio-temporal que provoca en el espectador. También la tensión de la acción que se genera a través del tiempo invita al ojo a no dejar de ver.

SG: -La expresión de algunas personas fue la vivencia de haber estado en un viaje, un flash manifestaban otros. Creo que la cadencia en el tiempo de la obra va invitando a una tensión lenta que muta tranquilamente desde una manera muy simple y que se complejiza al ojo del espectador, eso es lo atractivo. La obra no propone cambios en velocidades, que es lo que en general se espera. Personalmente me atrae mucho el cine y trato de tenerlo en cuenta a la hora de componer y puedo decir que la obra tiene un tiempo de escena cinematográfica y fotográfica. Por otro lado, pienso que lo que atrae al público es la puesta en valor de lo que significa la belleza. Se hace seductor lo deforme de la imagen y los cuerpos femeninos son reconvertidos desde este criterio. Nos atraviesa la estética de lo bello, sobre todo en la danza, y esta obra corre e invita a ese lugar: es lo hermoso de desubicar y mutar una teta, un culo, una chucha o una espalda. Es la desubicación de corroborar si los pies están en la tierra o que deje de importar el truco. Es la belleza de la ficción, que a través de una simpleza se invita a la imaginación, que culmina en la de cada espectador. Las personas que la vieron se encontraron seducidas sin darse cuenta, y muchos con los que hablé acabaron en ese punto del tiempo en donde dejas de pensar y estás presente desde la butaca. Lo que brindamos es una entrega mutua.

-¿Van a seguir presentando la obra este año?

-Sí, tenemos funciones programadas para los jueves del mes de abril a las 22, en la Nave Cultural, así que allí los esperamos.

-¿Cuál fue la repercusión del público cuando estrenaron?

LG: -Al estreno asistió mucha gente, había mucha expectativa. Y al parecer gustó, la gente que se acercó nos manifestó sus gracias y para mí esa palabra significa un montón cuando viene de un espectador.

SG: -Las personas con las que compartí un diálogo salieron impactadas, con ganas de hablar poco y eso es hermoso. Una persona me dijo que parecía que el cuerpo se elevaba, hasta que se dio cuenta de que solo había quietud, eso es hermoso. A algunas personas la concha que avanza los intimida, y eso me llama la atención porque es un cuerpo compuesto como todos los demás. Nunca pensaría un desnudo como una llamada de atención, lo mas interesante de un desnudo para mí es cuando se corre la vista del sexo, eso me da placer. He bailado desnuda más veces que vestida y siempre se corre el punto de lo íntimo. Eso lo veo como un logro exquisito. Por otro lado, no me atrae cuando quiere utilizarse al desnudo como vanguardia o ruptura porque esta muy trillado, ya se hizo hace mucho.

-¿Qué esperan que le suceda en cuanto a lo cultural en Mendoza?

-Me voy a referir a la danza que es a lo que me dedico. Pienso que se debería repensar el proceso de investigación tratando de discriminar los parámetros por los que se sabe que una obra puede ser aceptada y obtener éxito. Creo que, como dije antes, se compone a través de una línea estética de la belleza y es nefasto para la entrega al momento de crear. Veo en la danza de Mendoza que no se toma como un trabajo, que se restringe al dictado de clases, a la vendimia y a la repetición, que es danza, pero hay más. La creación depende de la creencia y la repetida palabra entrega. Huelo a que se crea para los amigos, es decir para un grupo reducido del ambiente y eso restringe todo lo venidero. Pienso que se puede repensar el cuerpo en todas sus posibilidades desde lo técnico y lo simbólico, desde todo lo que se puede construir y deconstruir.

-¿Van a seguir trabajando como dúo?

-Sí, además de continuar con Anagnórisis, este año estrenamos nuestra segunda obra, titulada El errante, por la cual recibimos la Beca del Fondo Nacional de las Artes 2016. Estuvimos durante febrero en Luján de Cuyo y nos presentaremos en la Nave Cultural los días 10 y 11 de mayo a las 21. Por otro lado, tenemos un proyecto audiovisual que se llama Las Corenave, que codirigimos junto con el actor Santiago Borremans.

"En Mendoza faltan políticas culturales"

"Creo que en Mendoza aún faltan políticas culturales que apoyen la actividad de la danza. Además de no tener una carrera de danza estatal en la provincia, los espacios, y con espacios no me refiero a teatros sino a festivales, ciclos, residencias, intercambios, donde un coreógrafo, compañía o grupo de danza puedan presentar sus trabajos, son pocos o nulos. Por otro lado a nivel compositivo creo que las producciones se rigen por un deber ser y eso a la escena la condiciona mucho, porque responde a estereotipos que se repiten sin cuestionamiento", explicó Ginevro.

Por su parte, Gorosterrazú declaró: "Pienso que se debería repensar el proceso de investigación tratando de discriminar los parámetros por los que se sabe que una obra puede ser aceptada y obtener éxito. Creo que se compone a través de una línea estética de la belleza y es nefasto para la entrega al momento de crear. Veo en la danza de Mendoza que no se toma como un trabajo, que se restringe al dictado de clases, a la Vendimia y a la repetición, que es danza, pero hay más. La creación depende de la creencia y la repetida palabra entrega. Huelo a que se crea para los amigos, es decir para un grupo reducido del ambiente, y eso restringe todo lo venidero", explicó.

Así se refirieron las bailarinas a la cultura de la danza.