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Walter Giardino llega esta noche con Rata Blanca a Mendoza. En el Bustelo, repasarán todas las épocas de este prestigioso grupo.
 

“Para mí lo importante siempre fue la música”

Por Fernando G. Toledotoledo.fernando@diariouno.net.ar

El azar puso a Walter Giardino en marzo de 1960 en la Argentina. Un regalo de la noche de Reyes le cambió la vida cuando tenía 10 años y desde ese momento creció hasta convertirse en uno de los guitarristas de rock más respetados del mundo, en especial dentro del metal, género que cuenta con ilustres instrumentistas.

Ese azar permitió, sí, que Giardino pudiera formar una banda fundamental en el circuito metálico de Iberoamérica. Rata Blanca hoy, a más de 25 años de su fundación, es una referencia y su fama ha trascendido las fronteras que el azar (ese que depositó a Giardino en estas tierras) impone a veces a los talentos.

Hoy en día, después de codearse con algunos de los grandes, Giardino sigue siendo un tipo común. Un guitarrista admirado pero que siempre se ha sentido fuera de todo circuito principal. No importa que le rindan honores, que lo elogien algunos de los nombres más importantes del rock en el mundo: el violero siempre dirá que ha conseguido mucho más de lo que cualquiera habría pedido. Está bien: quizá si hubiera aportado lo suyo en otra geografía, podría hoy ser referencia mundial. Pero lo que tiene le basta.

Con Rata Blanca, Giardino vuelve a Mendoza para presentarse hoy a las 21, en el auditorio Bustelo. Antes del show, cuyo formato se basa en la larga gira de festejo por los 25 años del grupo (cumplidos el año pasado), el músico se permite un diálogo relajado en el que dice, entre otras cosas, que aunque el heavy metal está saturado de ideologías varias, lo que siempre va a importar será, a fin de cuentas, el valor de la música.

–Rata Blanca llega con el show por los festejos de los 25 años del grupo. ¿Qué sentís al detenerte al repasar tantos años? –La verdad, todavía seguimos manteniendo unas ganas y unas performances que no nos hacen sentir que haya pasado tanto tiempo. Quizás las otras épocas eran un poco más salvajes (risas), pero ahora somos ya señores grandes y queremos hacer bien las cosas. Nos concentramos mucho en dar buenos shows, en que la gente se sienta feliz cuando nos ve y pueda disfrutarnos.

–¿Te complace tu propia música?–Siento orgullo por nuestra música, porque creo que nuestra carrera ha sido muy legítima al respecto y basada 100% en el valor musical. Más allá de que alguien, en un momento de éxito, haya creído que Rata Blanca no podía seguir en un gran nivel, creo que demostramos que la música es la que manda. Y hoy estamos en donde estamos gracias a las canciones que hicimos, y a tratar de hacer siempre bien las cosas.

–¿Qué es el metal para vos? ¿Te imaginás una carrera fuera de él?–Yo creo que el metal es música, simplemente. Al metal, sobre todo en nuestro país, la ideología lo ha superado, ha ocultado la importancia de lo musical. Por eso no es tan masivo en cierto modo. Muy pocas bandas han logrado la masividad. Pero el que sabe de música... sabe de música. Y va a escuchar música, no discursos o cultos, no a escuchar gente que cree que se las sabe todas. A medida que pasa el tiempo la gente se da cuenta de eso. Todo va pasando y queda lo que vale. Para mí lo importante siempre fue la música.

–¿Qué significó para vos tocar con Ozzy Osbourne, Glenn Hughes y David Gilmour?–Para mí, la confirmación de que nada es imposible. Hay cosas que no pude hacer porque la vida es la vida y tiene ciertas cuestiones insalvables. Pero al mirar lo que he vivido, tengo que creer en la magia. Cuando yo tenía 15 años, Hughes estaba en la cima del mundo y yo tenía su disco en el Barrio Flores. Cuando me paré en el escenario con él, lo miré y me acordé de todo eso. Pero esa experiencia no tiene que quedar sólo en mí, tiene que servir para todos, y creer en lo que uno cree para llegar a tenerlo.

–¿Cómo definís tu estilo como guitarrista? ¿Cómo se construye un guitarrista virtuoso?–Yo nunca me jacté de ser todo lo bueno que me hubiese gustado ser. La disciplina es algo que lleva al bueno a ser excelente. Yo trabajé lo mejor que pude, logré cosas muy rápidamente, porque quizá tuve algunas definiciones que me permitieron hacerlo. Me hubiese gustado trabajar más y ser mejor aún, pero sigo trabajando todavía. Y hay algo que viene ya. A mí me gustaría pegarle a la pelota como Maradona, pero no me sale, por más que practique. A él le pasará lo mismo con la guitarra.

–¿A qué guitarristas admirás?–Como gusto personal admiro a todos los guitarristas buenos. Toquen rock, heavy metal, blues o flamenco. Pero mi preferido es Blackmore, por una cuestión de gustos personales. Después, hay guitarristas como Gilmour, Masteen, Vaughan, Santana, Paco de Lucía, Juanjo Domínguez, que son geniales y uno se sorprende y los disfruta.

Para tener en cuenta

Rata Blanca: Walter Giardino (guitarra), Adrián Barilari (voz), Guillermo Sánchez (bajo), Danilo Moschen (teclados) y Fernando Scarcella (batería).Cuándo: hoy a las 21

Dónde: auditorio Bustelo (Virgen del Carmen de Cuyo 610, Ciudad)Entradas: $170, $200, $250 y $350.

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