La caracterización se usa para crear diferentes personajes modelando el rostro de la persona o el cuerpo, creando volúmen, profundidades, heridas y hasta rostros totalmente diferentes a los del intérprete mediante diferentes técnicas de maquillaje o prótesis (o la combinación de ambos).
Para crear un personaje, la base es el talento y cuerpo del intérprete. Pero hay roles que necesitan un poco más de ayuda. Mirá algunas de las caracterizaciones para cine más increíbles de los úlimos años.
Otra clase de magia
Faunos, zombies, vampiros o personas jóvenes convertidas en ancianos. La magia del cine reside en la posibilidad de hacer partícipe al espectador de la emoción que el actor pretende hacerle llegar. Para ello, es fundamental que el profesional haga suyo el personaje que interpreta, de ahí que la caracterización en el cine sea un elemento imprescindible que se logra gracias a maquilladores, peluqueros y estilistas.
El maquillador y caracterizador de actores José Quetglás, quien por su trabajo en El laberinto del Fauno, de Guillermo del Toro, ganó un Oscar al mejor maquillaje explica que transformar a un intérprete noo es una tarea fácil y tras las figuras creadas existen cantidad de horas de trabajo de la mano de un equipo de profesionales. “La caracterización no es sólo lo que parece que atrae más a la gente como heridas o sangre, también consiste en trabajar con posticería facial, capilar y demás por lo que todo es complicado”, destaca.
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Quetglás explica que primero se trabaja en un taller donde se hace un boceto, “una vez realizado el dibujo y el director lo acepta, el trabajo se reparte en grupos: unos sacan la prótesis del actor, otros la modelan, etc.”
Para este proceso, utilizan materiales como gelatina, siliconas o espuma de latex que es muy habitual a la hora de recrear personas ancianas. José Quetglás recalca que este tipo de productos “son testados, no debe existir ningún riesgo y lo único necesario es trabar con cuidado”. Una vez está todo listo, el grupo de profesionales inicia el trabajo de caracterización en el actor.
El proceso de transformación en el que más tiempo ha invertido el ganador de seis premios al mejor maquillaje sumaron un total de cuatro horas. Sin embargo, existen actores que han llegado a pasar 12 horas entre pinturas y moldes.
La cantidad de horas en un rodaje genera un vínculo especial entre maquillador y actor. Ambos son conscientes de que juntos deben recorrer un largo camino para que el espectador disfrute con el resultado del trabajo. Para ello, hay un requisito con el que deben comprometerse las dos partes. José Quetglás destaca “la paciencia y el tiempo por parte de ambos”.
Al final, esta ardua tarea se ve reflejada en la gran pantalla en películas como El laberinto del Fauno o El señor de los anillos. Son largometrajes que no podrían entenderse de no ser por el trabajo del equipo de maquilladores, estilistas y peluqueros que transportan, en cualquier tipo de proyecto, al espectador a otra época o a mundos imaginarios.
Fuente: In cinema y 20minutos.es