"No quiero que me lloren cuando me marche a la eternidad / quiero que me recuerden como a
la misma felicidad. / Estaré en el aire, entre las piedras y en el palmar / estaré en
la arena y sobre el viento que agita el mar".
Murió Sandro de América. Su vida se apagó cuando en Mendoza se ponía el sol y ésta
canción, Una muchacha y una guitarra, fue la primera que sus Nenas, su imitador
mendocino y sus fanáticos de siempre entonaron ayer a en la puerta del Hospital
Italiano tras reponerse a duras penas de las lágrimas que el dolor no les dejó
aguantar.
Minutos antes, a las 20.57, el doctor Claudio Burgos, acompañado por su par Sergio
Perrone anunció el fallecimiento del Gitano. Un "¡Noooo!" a viva voz de las fanáticas
tapó el anuncio. Mujeres y hombres quebraron en llanto, hubo desmayos y crisis de
nervios. Era como si se les hubiera muerto el hermano, el novio, el amigo: se había ido
el ídolo.
La novedad recorrió el país y llegó hasta su casa en Banfield, donde los
seguidores porteños hacían una larga vigilia. Los sitios de internet dedicados al
cantante no tardaron en colapsar con miles de visitas y mensajes.
En el mismo lugar que la "Negra"
Curiosa casualidad: Sandro falleció en la misma ciudad en que Mercedes Sosa
vivió, dejó sus cenizas y a la cual tantas veces dijo amar.
Y en el mismísimo lugar donde Buenos Aires y el país despidieron a la Negra por
última vez los restos de Sandro serán velados: el Salón de los Pasos Perdidos del
Congreso de la Nación.
La decisión la tomó el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner, y
apenas se supo, ayer antes de la medianoche, en Buenos Aires ya hacían cola en el
Congreso para esperarlo
El gobernador de la provincia, Celso Jaque, puso a disposición de Olga
Garaventa, la esposa de Sandro, lo que hiciera falta. La titular del Registro Civil
de la Provincia, Olga Videla, por orden del mandatario, comandaba en persona el
trámite para expedir el certificado de defunción.
Antes de ser trasladados los restos de Sandro fueron llevados a la cochería De la
Merced, en Maipú, donde los especialistas prepararon el cuerpo para tolerar una
larga despedida popular antes de ser depositado en su última morada.
La noticia que nadie quería oír
Fue una brevísima y caótica conferencia de prensa cara a cara con los
seguidores del Gitano.
El cardiocirujano Claudio Burgos comunicaba que Roberto Sánchez había
fallecido 17 minutos antes, a las 20.40, "producto de un shock séptico, un infarto
mesentérico (trastorno agudo en la circulación del intestino que lleva al infarto
intestinal y la muerte del paciente) y una coagulación intravascular disminuida"
(cuadro que deriva en hemorragias internas masivas).
Los periodistas se dieron cuenta claramente de la situación cuando a esa hora
vieron que la esposa del cantante salía corriendo del buffet del Hospital Italiano
alertada por guardias de seguridad.
Tras la operación de la noche del domingo y la madrugada del lunes el equipo
médico se vio venir el desenlace.
"Se complicó, ya nos costó muchísimo compensarlo. Lo hablamos dentro del equipo
médico e hicimos todo lo médica y humanamente posible", dijo ayer afligido a UNO el
ministro de Salud de la Provincia y neumonólogo local del músico, Juan Carlos Behler.