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La útlima película de James Ponsoldt explora los límites entre la privacidad y la comodidad que ofrece internet.

Los peligros de vivir bajo el dominio de Amazon, Facebook, Youtube y Apple

Parecía el Paraíso de la comodidad, del todo a un click, del aquí y ahora sin levantarme del sofá. Todo sin riesgos, con la mejor seguridad informática.

"Se había acabado la era de las identidades falsas, de los robos de identidad, de los nombres múltiples de usuarios, de las contraseñas y los sistemas de pago complicados", narra Dave Eggers en "El círculo", la novela que acaba de llevar a la gran pantalla el cineasta James Ponsoldt. "Cada vez que querías ver algo, usar algo, comentar sobre algo o comprar algo, había un solo botón, una sola cuenta, todo bien ligado y fácil de rastrear y simple, todo operable por medio del teléfono móvil o el ordenador portátil, la tablet o el retinal", continúa.El círculo, la empresa ficticia que da título a la novela y a la película, es un híbrido de las grandes corporaciones tecnológicas de nuestros días: Amazon, , , Apple. Su objetivo es, precisamente, "cerrar el círculo", crear una comunidad donde todo el mundo lo comparta todo. Un planteamiento que, como afirma Ponsoldt, "parte de unos ideales utópicos que podrían dar paso a un Estado invasivo y controlador casi sin que nos diéramos cuenta"."Saber es bueno, pero saberlo todo es mejor", afirma Eamon Bailey ( en la película), cara visible de la empresa. Su finalidad última es que la gente viva a través de su plataforma, que paguen impuestos y voten a través de su aplicación, todo esto con la consecuente pérdida de la intimidad.¿Pero dónde está el límite entre la comodidad, la transparencia, y la privacidad? Esa es la principal pregunta a la que quiso responder Ponsoldt cuando decidió adaptar la obra de Eggers. "Me gusta el derecho a la intimidad. Lo valoro muchísimo, de hecho. No quiero perder mi privacidad y me gusta poder decidir de manera consciente qué comparto con el mundo. Pero al compartir nuestras cosas, perdemos algo. Todo es parte del trueque", explica.Por su parte, Tom Hanks se muestra más crítico con este trueque. El actor afirma que es muy cómodo pagar una factura por internet o tener un catálogo de películas inmenso siempre a tu alcance, pero que hay que plantearse las consecuencias de esos beneficios. "La verdad es que nunca entraría en El Círculo, no me gustaría ser miembro de algo así. De hecho, tengo amigos que se han quitado la conexión de internet en casa y están volviendo a los teléfonos móviles antiguos, esos que no tienen aplicaciones. La gente está buscando formas de volverse anónima", concluye el actor.

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