No fue su salto a la fama pero sí su presentación al gran público. La primera vez que mostró "sus gracias": ese perfil de "aparato" querible y de perdedor atolondrado que al final siempre gana y -más importante- nos gana con sus metidas de pata y sus buenas intenciones, fue con la película se llamaba Generación X (Reality Bites, 1994).Aquel film buscaba retratar en formato de comedia romántica aquellos jóvenes escépticos pero sensibles de los '90 (tan descreídos de las grandes ideologías como de las supuestas bondades del mercado y el fin de las utopías según Fukuyama), que tuvieron su exponente masivo en Kurt Cobain y Nirvana, pero también más exactamente en una serie de películas, libros y canciones de corte alternativo que le dieron imagen y voz al fenómeno.
Los 50 años del cínico y neurótico Ben Stiller
