Por Oscar Trapéotrape@diariouno.net.ar
La generosidad de Iorio
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Mentor de la primera banda de rock pesado en el país –V8–, con la que marcó toda una época en la música nacional en los comienzos de los ‘80. Años más tarde volvería a irrumpir en la escena metalera con Hermética, grupo que movió multitudes hasta mediados de los ‘90 y actualmente goza del buen momento gestado con Almafuerte, que para sus seguidores es “lo mejor del heavy nacional”. Igualmente, Iorio prefiere mantenerse al margen de toda esa exposición y desde hace 12 años se refugia en las inmensidades rurales bonaerenses, más precisamente en la localidad de Sierra de la Ventana. Desde allí, “El Perro Cristiano”, como él se autodenomina, viaja miles de kilómetros para subirse a los distintos escenarios que requieren su presencia.
De esa manera llega esta noche al Bustelo este honesto y brutal personaje del rock nacional, con Almafuerte, para presentar la flamante placa Trillando la fina, que sólo se consigue en los recitales del grupo. Pero antes de que esto suceda, Escenario & Tendencias mantuvo una charla imperdible con Ricardo Iorio, en la que se mostró auténtico, el mismo de siempre.
Claro que de entrada, y fiel a su estilo, nos pide que usemos términos puntuales, tal como lo hizo en la charla anterior con este medio cuando cambió “hablador” por “verborrágico”. Pues ahora Iorio apunta: “Digamos ‘metal pesado’ en vez de ‘heavy metal’”.
–Se te nota contento, feliz…–Claro que es así, querido. Siempre estuvimos bien, lo que pasa es que ahora, como nos conoce más gente, todos se dan cuenta. Me han hablado de que es un bonito lugar adonde vamos a tocar y bienvenido sea. Nosotros no somos de esas bandas que se tienen que separar porque llevan mucha gente…
–¿Por qué elegiste el título Trillando la fina para tu nuevo disco? –Porque vivo en lo rural y hablo en mis canciones de lo que sucede en esos lugares. “Trillar la fina” es cosechar la siembra. Entonces ahora considero que Almafuerte está cosechando lo que supo sembrar, y parece que es mucho.–¿Te animás a decir que es el mejor disco de Almafuerte? Porque el trabajo, en lo sonoro y tus letras, es impecable.–El disco suena de esa manera porque Claudio Marciello (el guitarrista del grupo) se encargó de que así fuera. Él es el productor de los discos desde hace un tiempo y es verdaderamente el campeón que tiene la banda, no que tengo yo, porque no es mío. En cuanto a lo que advertís de las letras, es porque soy una persona de buena leche, un agradecido. De eso tratan mis canciones y sepan todos que soy un hombre grande y siempre algo de adentro de mí fue para los demás. Por eso mi grupo se llama Almafuerte.
–El arte de tapa muestra una luna de noche. ¿Por qué esa imagen?–Esa imagen tiene una particularidad y es que solamente desde el Hemisferio Sur se ve de esa manera la luna. Y aparte la luna es nuestra, es de nosotros, los que andamos de noche. Dicen que si ves un conejito en esa luna es porque estás enamorado.
–¿Vos estás enamorado?–A full, estoy muy enamorado de mi mujer (Fernanda). Nos casamos el 21 de setiembre. Y era hora porque llevábamos 12 años de luna de miel (risas).
–¿Hiciste algún festejo especial?–Ni a palos. Del civil nos fuimos a la casa. Los padrinos fueron mi hija mayor y un amigo, fue todo muy íntimo y familiar, nada más que eso.
–Seguís diciendo que sos “un pobre infeliz”, pero tus entrevistas en lo de Casella son las más vistas y la Rolling Stone fue la revista más vendida cuando saliste en la tapa.–Sí, es verdad, pero a mí no me dieron ni una bolsa de trigo. El que se humilla será exaltado y el que se exalte será humillado. Por eso digo que soy un pobre infeliz.
–Igual estás al tanto de que los audios de tus entrevistas son bajados en internet…–Sí, porque me lo cuentan. Yo jamás usaría esos aparatos que intermedian con la realidad del hombre. Soy este, que me tome el que quiera y el que no, que me deje nomás. Jamás me metería en esas ventanas que te ofrecen para hurgar en la vida de otros. Yo soy el protagonista de mi vida.
–Alejandro Medina (ex Manal) reconoció que te guarda una profunda admiración y dice que los pibes que lo van a ver quieren ser como vos. ¿Qué opinás de tal halago hacia tu persona?–Me llena el corazón de felicidad. Imaginate que cuando yo era chico quería ser como ellos, por eso hice temas de ellos en mi disco solista Ayer deseo, hoy realidad. También lo homenajeé a Spinetta cuando estaba vivo, porque los reconocimientos se hacen en vida. Hago todo esto para que me quieran y es lindo que eso suceda.
Tras varios minutos de charla, Iorio elige terminar la nota sin filtros. “Fue una buena conversación, amigo, la nota está lista. Ahora buscate una buena foto donde salga bien”, nos pide mientras vuelve a su campo, donde esperan sus animales para que los alimente.
Su encuentro con Zamarbide Hace muy poco se supo que se volvieron a topar, luego de más de 25 años sin hacerlo, Iorio y el ex cantante de V8 Alberto Zamarbide. Se sabe que el líder de Almafuerte siempre se negó a participar en las tantas reuniones que hubo para recordar a la primera banda heavy argentina.–¿Cómo fue tu encuentro con Beto Zamarbide?–Fue muy bueno y muy divertido. Nos reímos de muchas cosas que cuando éramos chicos nos hacían llorar. Cosas como por ejemplo no tener lugar para tocar o que no te dejen subir al escenario para mostrar tus canciones. Hoy ya somos hombres grandes y hemos tenido una charla muy positiva.
–Igual no hablaste de ninguna posible reunión…–No. Jamás haría una reunión de nada o algo parecido. Sí en algún momento nos juntaremos a grabar algo, que antes quedamos en hacerlo. Pero nada más que eso.
Trillando la finaSoporte: Cerebro de Mono y Huarpe. Recital: hoy, a las 20, en el Bustelo (Virgen del Carmen de Cuyo 610, Ciudad). Entrada: $130, con el disco.