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La fiaca se despereza en Mendoza 40 años después

Por Enrique Pfaab / pfaab.enrique@diariouno.net.ar“Tenemos la tendencia de convertir cualquier cosa en rutina”. El director teatral Daniel Posada lanza esta contundente definición horas antes de estrenar La fiaca, en el teatro Selectro, una obra tan de fines de los ’60, tan de ahora, tan argentina, tan rebelde y cuestionadora.

Es un gran desafío. La obra de Ricardo Talesnik fue una bisagra cuando fue llevada a escena en los ’60 por Carlos Gorostiza. La actuación de Norman Briski fue salvaje, tremenda, definiendo la rebeldía a un sistema opresor y alienante.Ahora, en los 2000, cuando el mundo es otro pero los grandes conflictos del hombre siguen siendo los mismos, es un gran desafío para el teatro mendocino hacer La fiaca respetando su espíritu original, pero adaptándola a este presente.
“El equipo de trabajo base (Pasajeros Sobre Tablas) me invitó a dirigir La fiaca y acepté. Lo primero fue buscar cómo adaptarla a estos tiempos. Aquella fiaca de los ’60 no fue sinónimo de vagancia, sino una respuesta contestataria. Hoy es una confrontación con la rutina, animarse al juego y la recreación en todo orden de la vida”, dice Daniel Posada.La obra seguirá ambientada en aquellos años ’60 de este paisito nuestro, pero con cuestionamientos que se parecen mucho (tanto) a los actuales.Néstor Vignale (Gerónimo Miranda, que tiene en desafío de interpretar el personaje que hizo Briski) es un tipo ejemplar: un hombre responsable, excelente empleado y amoroso marido. Vive con Marta, su esposa (Jorgelina Flores), y su posesiva madre, Emilia (Vilma Rúpolo). Néstor lleva una vida austera y tranquila. Pero un lunes, de buenas a primera, decide cambiar, radicalmente, su realidad. Cansado de los avatares económicos y la monotonía laboral, resuelve faltar al trabajo con la excusa de tener “fiaca”.En esa postura se encuentra cuando recibe la vista de su compañero Rodolfo Peralta (Fernando Soto), a quien él tienta con retomar los sueños de la infancia, y del señor Jáuregui (Carlos Romero), empleado de Recursos Humanos, quien intentará persuadirlo de regresar a su puesto de trabajo. ¿Logrará Néstor romper con los esquemas, o será nuevamente absorbido por el sistema?La fiaca, escrita por el dramaturgo y director Ricardo Talesnik a fines de los ’60, es una de las obras más significativas de la época. Ha sido representada en Argentina y otros países del mundo. Su adaptación cinematográfica, realizada por Fernando Ayala en 1969, se convirtió en una película bisagra del cine argentino. Es que esta comedia dramática de tinte realista reflexiona sobre los esquemas que nos impone el sistema y las posibilidades sociales. “Muchas veces la rutina nos conduce a la esclavitud, al miedo de enfrentar nuestros proyectos. Desde allí puse a jugar a Vignale que un día, a las 7 la mañana de un lunes, se cuestiona por qué ir a laburar”, cuenta Posada.Ese cuestionamiento del protagonista no es sólo con su trabajo rutinario. También lo es con la forma de vivir el amor con su mujer, con todo en su vida. “Ese es el gran conflicto”, remarca el director, y agrega: “Hay que tener en cuenta que ese hombre tenía asistencia perfecta, que no es un vago”.Luego Posada remarca que “en parte, también, es una reivindicación del ocio, que siempre ha sido mal entendido. Siempre el negocio se ha puesto en contraposición del tiempo libre en que se generan proyectos personales y en donde se analiza qué cosas hace cada uno con su vida, sin que todo sea por dinero”.El regreso de Vilma RúpoloLa fiaca tendrá, además de su potente contenido propio, otros más que harán que merezca ser vista. Después de mucho tiempo de no hacer teatro, regresa a las tablas Vilma Rúpolo.“Esto me viene bien al alma. El arte siempre viene bien, para el público y para el artista. Siempre se construye algo desde allí”, dice la emblemática actriz e histórica directora de Vendimias. “Además, esta es una obra paradigmática del arte argentino. Son tantos años, tanta historia... Te toca aspectos humanos, a pesar de que sean épocas distintas”, sostiene.También Rúpolo destaca que “admiro mucho a este director (Posada) y me emociona porque hemos ido madurando juntos, tanto, desde que yo lo conocí en la facultad, primero como alumno y luego como profesores los dos. Esta es una forma de compartir otro momento de nuestro desarrollo”.Vilma recuerda que “me ofrecieron hacer la obra de repente. Me dijeron: ‘Decí sí o no’, y yo acepté sin pensar. Agradezco mucho que me hayan hecho esta propuesta”.Una apuesta de actores a revalorar clásicos de la escena nacional  Jorgelina Flores será Marta, la esposa de Vignale, el protagonista. Es el papel que asumió nada menos que Norma Aleandro en la película.“Yo he construido el personaje desde una mujer compañera, no tan sumisa. Una trabajadora de finales de los ’60”, dice Jorgelina, quien tuvo la idea de llevar a escena una nueva versión del clásico de la escena nacional, con producción del actor Fernando Soto.

“Es una mujer temperamental, pero criteriosa. La actitud de su marido de parar la deja confundida. Cree que él va a despertarse, pero resulta que no. Y ella también va sufriendo una metamorfosis. Se da cuenta de que está todo perdido y primero cae en la histeria del abandono. Cree que Vignale está mostrando la hilacha y  toma la decisión de abandonarlo. La abruma acompañar al marido”, se explaya. Pero también Marta irá cambiando y comenzará a entender.

“Ella está al lado de un hombre al que quiere, pero que no sabe cómo llevar. El personaje es una mixtura, de finales de los ’60, pero también es autorreferencial, como todo trabajo actoral. Lo esencial es que la fiaca no es ocio, sino juego. Un juego que estaba reprimido”.Los tiempos y las preocupaciones son otras, pero a casi 40 años de su estreno La fiaca vuelve a plantearnos un interrogante que sigue vigente: ¿es posible escapar, aunque sea por un ratito, del ritmo vertiginoso que impone el mundo?Para saber La fiaca Cuándo: esta noche, a las 22Dónde: teatro Selectro (Capitán de Fragata Moyano 102, Ciudad)Repite: viernes 6 y 13 de noviembre; sábados 21 y 28 de noviembre y 5,12 y 19 de diciembreEntradas: $120 (en boletería del teatro)Invita radio Nihuil

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