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Juan Comotti, el estrenador serial

Gabriel Sotelouno_escenario@diariouno.net.ar

El 18 de noviembre de 1975 nació un niño cuyos padres, los destacados actores Cristóbal Arnold y Gladys Ravalle, bautizaron como Juan Comotti. Cuarenta años después, el artista es un prolifero intérprete y director, y su nombre es sinónimo de teatro grotesco y frenesí escénico, siendo el único en la provincia que estrena un promedio de cinco obras por año.El realizador presenta esta noche una nueva propuesta teatral que se titula Edipo en Ezeiza, en la Enkosala. Esta tragicomedia fue escrita por el dramaturgo porteño Pompeyo Audivert y dirigida por Comotti, quien además actúa en ella junto con Andrea Cortéz y Julián Berca.
Esta puesta en escena llega en la misma semana en la que el artista comienza a transitar su cuarta década de vida y por ello habrá estrenos por partida doble. Esto porque este viernes próximo, en el teatro Quintanilla, también verá la luz Los poseídos entre Lilas, de Alejandra Pizarnik.Se trata del proyecto con el que Comotti ganó la Comedia Municipal, un certamen anual que organiza la comuna de Capital y lleva el nombre de su padre.Él ofició de director de esa producción y puso a sus órdenes a un gran elenco encabezado por su madre, Gladys Ravalle, y completado por los actores Santiago Frazetta, Jorge Fornés, Lucy Fernández, Luciano Serpa y Florencia Christen.Esta es la tercera vez que el teatrero gana este concurso y monta esta producción, la cual tendrá funciones en diciembre y febrero.Con la concreción de estas dos propuestas, Comotti habrá participado en más de 100 obras de teatro a lo largo de su vida.En diálogo con Escenario, el frenético creador reflexionó sobre qué significa el teatro para él.–Has participado de más de 100 obras y esta semana estrenas dos, en las cuales actuás y dirigís. Has tenido toda una vida dedicada al teatro... –Estoy haciendo lo que me gusta y con gente que quiero mucho. Tanto en el estreno de hoy como en el del viernes estar con semejantes actores es un honor. Haber superado las 100 obras es algo de lo que me di cuenta hace poco cuando tuve que hacer un curriculum.–¿De qué va “Edipo en Ezeiza”? –De una familia que vuelve a su casa tras ir a presencia el segundo regreso de Juan Domingo Perón a la Argentina. Al volver a sus casas, no se reconocen entre ellos entonces comienzan a hacerse un interrogatorio policial.–¿Y “Los poseídos entre Lilas”? –En esta otra obra, el protagonista principal hace una especie de posesión de las voces de los otros personajes, quienes comienzan a actuar como marionetas y se burlan del código social y sexual. Pero más allá del nivel descriptivo, el texto es una crítica irónica a la incomunicación y a la soledad del individuo.–¿Qué futuro ves con estas obras? –Con Los poseídos tenemos que hacer 20 funciones en una época de mierda en Mendoza como es diciembre y febrero. Con Edipo podemos hacerlo hasta que los niños crezcan.–¿Cómo haces para hacer dirigir y actuar en tantas obras por año? –Hay años en los que estreno tres obras y otros, en los que estreno diez. No tengo hijos, no pago alquiler, entonces estoy todo el día ensayando y haciendo funciones, mi vida es esto.–Sin dudas, la influencia de tus padres ha tenido que ver con tu desarrollo en el teatro... –Seguro. De chiquito, no jugaba a ser actor, ya era actor. Me crié entre los elencos de los que formaban parte mis viejos. De muy chico, empecé a participar en sus obras y a sentir esta profesión desde adentro.–Tu madre es Embajadora Cultural de Mendoza y tu padre fue un referente del teatro local, cuyo nombre se inmortalizó además en la Comedia Municipal de Capital, ¿te pesa ese legado? –Son emociones que te regala el teatro. Me ha pasado algo muy loco en este último tiempo y es que me he encontrado con mi papá físicamente. He encontrado cosas materiales como su boina, su maletín, ropa, documentos. Es como si me estuviera pasando su vestuario, además de que han sido cosas que yo estuve buscando para que formen parte de mis obras.–¿Cómo empezaste a actuar? –Cuando mi mamá me dejaba darle clases a los actores más grandes y ellos fingían hacerme caso (risas). Estaban Marcelo Lacerna, Víctor Arrojo y Alicia Casares . Yo era el mocoso que siempre se acordaba de la letra mejor que ellos y los mandaba al frente (risas).

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