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El creador de una de las primeras bandas de rock y blues en el país como fue Manal no quiere vivir del pasado, mientras se aferra a su idea: “Ningún traidor podrá derrumbar mi actual carrera solista”. Fotos.

Javier Martínez, a sus 66 años, se resiste a oxidarse

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Por Oscar Trapé

otrape@diariouno.net.ar

Definitivamente, Javier Martínez, a sus 66 años, se resiste a oxidarse. El creador de una de las primeras bandas de rock y blues en el país como fue Manal no quiere vivir del pasado, mientras se aferra a su idea: “Ningún traidor podrá derrumbar mi actual carrera solista”.

De esa manera se muestra el legendario cantante y baterista, tan frontal como verborrágico. Martínez no protesta, dice lo que piensa sin filtros, mirando con optimismo el futuro. Por eso se pone feliz al saber que hoy pisará suelo mendocino para tocar esta noche en San Juan Bar y mañana en el teatro Plaza Paradiso, lugares donde hará un largo repaso por sus 50 años de carrera.

“Esta vez voy a Mendoza para volver en un futuro no muy lejano”, dice.

Pese a vivir refugiado en su casaquinta del partido bonaerense de Berazategui, está informado de todo lo que sucede en la escena del rock y prefiere tomar distancia de la jungla de cemento: Capital Federal.

“Amo a la ciudad, pasé mucho tiempo allí. Pero me gusta salir a tocar a todas partes, menos a Capital”.

Este enorme rockero fundacional para el género nacional se presenta como Manal Javier Martínez y no tiene problemas en explicarlo: “Es un simple acto de justicia, porque hay mucha gente que me quiere serruchar el piso. Yo escribí y compuse la mayoría del repertorio de Manal. Aparte soy el creador de ese nombre, a mí se me imaginó Manal. Nada más que por eso soy Manal Javier Martínez”.

El creador de Jugo de tomate frío cuenta que se enteró que hace poco pasaron por Mendoza sus ex compañeros Alejandro Medina y Claudio Gabis, aunque aclara: “Son dos excelentes músicos. Pero las reuniones son algo triste, que no sirven de nada. Yo no me casaría de nuevo con la mujer de la que me separé. Cuando nos juntamos en 1980 había una plata importante y fuimos por ella. Ahora Gabis dice que soy yo el que no me quiero reunir con ellos, cuando él se encargó de romper el grupo en su momento. Hace 32 años que no los veo y les deseo lo mejor, que sigan con sus carreras solistas. Yo no vivo de la nostalgia, no sirve para nada todo eso. Es más, para mí es la ‘bostalgia’, porque es realmente una bosta”.

De pronto, Martínez interrumpe y dice: “Mirá, mejor hablemos de otra cosa, de algo más bonito”. Y en ese instante advierte una situación que lo hace reflexionar hasta la emoción: “Justo que me estoy yendo a Mendoza estoy leyendo dos libros, cuyos autores son de esa provincia y hablan en sus publicaciones de temas muy poderosos. A mí me gusta mucho pensar y leer. La herramienta más importante de un pueblo es la cultura. Las empanadas, el vino y la cordillera son también parte de la gran cultura de Mendoza. No entiendo cómo pueden haber traidores que nos quieran apartar de todo eso. Acá en nuestro país decimos el CEO de una empresa, en vez de gerente general, como se tiene que decir”.

Sin pelos en la lengua, el vendaval de Martínez se sigue manifestando: “Acá han creado un mito con el músico que es terrible. Se creen que el músico es un vago. Una vez un tipo se quejaba de pagarnos antes de que tocáramos, entonces me paré y le dije: ‘Llevo 40 años estudiando el instrumento que toco. Hagamos una cosa; no me pagués y subí vos al escenario’. Él no sabía qué decirme. Acá todos te ningunean”.

“Por suerte cuando era chico y quería ser músico tuve todo el apoyo de mi viejo, él me acompañó en todo. En cambio mi vieja, a la cual adoré, siempre desconoció mi carrera. Una vez me dijo: ‘Nene, vos hacés algo como Sabina’. No es por hablar mal de nadie, pero me dio vergüenza que me comparara con Sabina. Qué le vamos a hacer, esto es así, apenas ven a un músico, piensan: ‘¿A dónde va este con la guitarrita?’. Por eso me pongo contento al ver, por fin, que nuestro país tiene la Ley de la Música. Con esto ahora cualquier productor que traiga a un artista de afuera se verá obligado a llevar uno nacional al exterior. Ahora vamos a tener algo que nos ampare, porque estábamos muy desprotegidos. Yo quiero a los músicos de mi país, no quiero que seamos una colonia”, sostiene con total lucidez el batero y cantante, porque él no se queja. Sólo dice lo que piensa sin dar vueltas, con claridad.

Ficha del espectáculo

Manal Javier Martínez

Soporte: Clavo’s Band.

Shows: hoy, a las 21, en San Juan Bar (San Juan 456, Ciudad).

Mañana en el teatro Plaza Paradiso (Mitre 1428, Chacras).

Entrada: $80.

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