Luego de la repentina muerte de Taylor Hawkins,el mítico baterista de los Foo Fighters, el mundo de la música se lamenta y duda acerca del futuro de la banda norteamericana. Pero su último concierto en el Lollapalooza fue histórico en todos los sentidos, y el fiel público argentino tuvo el privilegio de presenciar más de dos horas de shows imperdibles que dejaron momentos para la memoria de la música internacional.
Histórico: el último concierto de Taylor Hawkins fue en Argentina
El último concierto de Taylor Hawkins: los Foo Fighters al cierre del Lollapalooza
A las 21.30 casi puntual comenzó el concierto de los Foo en el Hipódromo de San Isidro. El domingo 20 de marzo ocurrió una fusión especial entre Dave Grohl, el cantante de la banda y ex baterista de Nirvana, y Taylor Hawkins, baterista de los Foo Fighters desde 1997.
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Lo mágico de la noche fue el espacio que Dave le dió a Taylor Hawkins durante todo el concierto en el Lollapalooza de Argentina. Es que además de tocar la batería con un talento admirado por miles de artistas y fanáticos, Taylor también tenía habilidades vocales que aprovechaba para demostrar durante los conciertos de los Foo.
"Hay alguien de quien no pueden olvidarse: Taylor Hawkins", le dijo Dave al público casi a mitad del concierto. "¿Taylor, esto te encanta?"
Taylor respondió, sentado frente a su instrumento: "Oh Dave, adoro tocar en estadios repletos en Buenos Aires".
"Taylor Hawkins es el mejor baterista de todo el mundo, lo amamos mucho", recalcó el cantante. " Pero lo mejor es que todavía no han visto sus pantalones ¿Quieren verlos?"
Un eufórico público argentino gritó que sí dos veces consecutivas.
Fue allí cuando Taylor Hawkins se mostró de pie con sus pantalones atigrados, color naranja y negro. El público ovacionó el protagonismo del baterista, quien se animó a intercambiar roles con Dave.
La mezcla se dió y Taylor terminó compartiendo con el ex Nirvana en la batería un momento inolvidable a través de un himno de la música universal: Somebody to Love de Queen.
Y un momento igual de preciado se vivió previo a la voz de Taylor cantando Queen. Es que antes de tomar el micrófono, el baterista se dio el lujo de no solo halagar a su compañero de banda, si no además de atribuirle casi por completo su éxito en la vida: "Amo a Dave Grohl amigos. Si no fuera por Dave Grohl, yo estaría repartiendo pizzas. Estaría dirigiendo el área de baterías de algún Guitar center, si no fuera por Dave Grohl".
Allí fue cuando Taylor invitó a Dave a demostrar sus habilidades en la batería, aquellas heredadas de su pasada época junto a Nirvana, y el público enloqueció con cuerpo y voz al son de Somebody to Love.

