"Che, fíjate que parece murió Quino...", la noticia que nunca quise tener que escribir, que siempre tuve miedo de tener que chequear y que jamás quise titular finalmente llegó: "A los 88 años, murió Quino". Los dedos temblorosos intentaban embocarle a las teclas para poder escribir ese primer párrafo que dejaba por escrito que uno de los mendocinos más importantes de la historia pasaba a la inmortalidad.
¡Hasta siempre y gracias, querido Quino!

Susanita, Mafalda, Quino y Manolito: una familia eterna.
El 30 de septiembre del 2020 será un día histórico para Mendoza. Porque, si bien, su gran creación Mafalda recorrió todo el mundo con traducción en 27 idiomas, él era de acá, él era uno de los nuestros, él era de Guaymallén. Vaya paradoja del destino que ayer 29 de septiembre estábamos festejando el cumpleaños 56 de Mafalda y hoy estamos despidiendo a su creador.
Despidiendo es un decir, en realidad le estamos dando una bienvenida a la eternidad. Esa eternidad que él supo plasmar en sus dibujos, en esa Mafalda revolucionaria que marcaba en cada palabra su lucha contra la desigualdad, contra las grandes potencias del mundo. Esa Mafalda que en simples palabras, viñetas y expresiones nos hacía pensar y reflexionar sobre este mundo, este cruel mundo.
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Ni las guerras, ni las injusticias, ni la pobreza fueron suficientes para que Mafalda deje de soñar un mundo mejor. Quizás esa curita mágica para que no le duela el alma hoy encontró su lugar. Quizás el mundo la cansó con esta pandemia extrema y finalmente decidió bajarse.
"¡Paren el mundo! Me quiero bajar" quizás sea una de las frases más reconocidas. Y la verdad, tras conocer la noticia de tu muerte, Joaquín, varios lo pensamos. El mundo es más tonto y más feo. El mundo hoy tomará sopa. Hoy en las radios no sonarán Los Beatles. Hoy las historietas se detienen y miran a lo alto para verte volar. Así, con esa templanza y paciencia que te caracterizó, así con tu pluma que llevaba la imaginación a otros sentidos. Así el mundo te despide. Así el mundo te llora y te agradece.
Mientras tanto acá, en la tierra, no solo hablo del planeta sino de la imaginación. Acá, los normales, los terrenales, los que no sabemos cómo llegar a esa magia que te caracterizaba te seguiremos admirando, recordando y leyendo. Usted, maestro, vivía en otra realidad. Usted, nos llevaba a otra realidad, nos marcaba que en este mundo con irresponsables trabajando el futuro no existiría. Y usted, ahora, está en ese lugar al que solo los sabios pueden llegar.
Su muerte no pasará inadvertida, su muerte será un homenaje constante en cada Mafalda que se abra en el mundo, en cada Mafalda que se transforme en revolución. Gracias. De corazón. Usted, señor Joaquín, nos hizo muy felices. Usted, señor Joaquín, nos hizo imaginar una vida mejor. Entre lágrimas lo despido y entre lágrimas lo recuerdo, pero siempre, detrás de cada lágrima que alguien derrame por recordarlo, sin dudas que hay una muestra de agradecimiento.
Para muchos será "el año de la pandemia", para mí será el año que partió Quino.
¡Hasta siempre, Joaquín! ¡Gracias!