ver más

Bajofondo, con Gustavo Santaolalla al frente, se presenta esta noche en el Stadium Arena Maipú. Allí mostrará su disco Presente.

“Hacemos música para bailar”

Presente, el cuarto disco de Bajofondo, es la excusa con que el prestigioso Gustavo Santaolalla y sus colegas argentinos y uruguayos lleguen a Mendoza para presentarse esta noche en el Stadium Arena Maipú.Nuevamente, el combo recorre diversos estilos y ritmos, con delicia, con una cadencia rioplatense muy presente a la que suma la electrónica.

Hoy, además de Santaolalla, forman Bajofondo Juan Campodónico (guitarras y programaciones), Luciano Supervielle (piano y programaciones), Martín Ferres (bandoneón y guitarras), Javier Casalla (violín, guitarra y batería), Gabriel Casacuberta (contrabajo y programaciones), Adrián Sosa (batería, bajos y guitarras) y Verónica Loza (VJ y coros).

Experimentango–¿Gustavo, cuál fue la génesis del álbum Presente de Bajofondo?

–Siempre estuvo como parámetro central lo que significa Bajofondo, con todo lo relacionado a la experimentación. Para mí era muy importante otro concepto ahora, pues estaremos, en poco tiempo, cumpliendo diez años de vida. La idea fue hacer un disco por la banda, por eso no hay ningún invitado. Es como esos discos que adoro tipo Pet Sounds (Beach Boys), el Álbum Blanco (The Beatles) o Purple Rain (Prince): tiene su qué sé yo. Todos los roles, incluido el de cantar, están hechos por la banda (N. de la R.: en realidad, en el Álbum Blanco actúa Eric Clapton como invitado). Para mí esto era muy importante, un discurso claro con toda la gama de recursos que tenemos, de alguna manera hacer un discurso que diga: ‘Esto es Bajofondo’. Y la música de Bajofondo no se parece a otra cosa más que a Bajofondo: no es ni tango electrónico ni rock, ni hip hop, soul, clásica, es solo música de Bajofondo.

–¿Y entonces cómo es la música de Bajofondo?–Es muy difícil de describirla diciendo: ‘Tiene esto, esto y esto’. Para mí era muy importante mostrar y llevar sónicamente a que el disco reflejara más lo que es la energía de la banda en vivo, que un poco ya empezó a aparecer en Mar dulce pero acá ya está totalmente ratificado. Esos fueron los pensamientos que tenía y creo que la capacidad de reinventarte es lo que te mantiene vivo y fue seguir buscando en las cosas que ya conocíamos, que ya formaban parte de nuestro lenguaje y seguir empujando la línea.

Ser o no ser (tangueros)–Muchos, al oír el nombre del grupo, lo acomodan dentro de un mundo tanguero...

–Eso de asociarlo con lo del tango en el futuro a mí me da mucho miedo, no me gusta pensar que hacemos “nuevo tango”, pienso que hacemos música urbana de esta parte del mundo. Un tipo que para nosotros es clave, a nivel influencia, es Eduardo Rovira: lo miramos mucho, quedó mucho a pesar que murió muy joven y es el único genio, con Astor (Piazzolla), con el que se produce un quiebre total, muy fuerte en el tango. Todo lo que pasó antes de Astor quedó como caduco en el momento de él y todos los que vinieron después eran tipos que querían hacer modernidades y van cayendo en piazzolismos sin caer en el género de Piazzolla. La música se dejó de bailar, el tango se convirtió en música de concierto y perdió toda la actualidad del baile. Pero Presente es un disco que tiene mucho dance. Sin dudas que lo que hacemos no es tango, pero tiene guiños a eso y tiene el perfume de acá. Se volvió a hacer: hacemos música para bailar.

–¿Cómo ves los proyectos que nacen bajo el paraguas de Bajofondo, como los discos de Juan Campodónico o Luciano Supervielle?–Me parece genial todo eso. Son cosas que van saliendo de la familia de Bajofondo, pero creo que de todas maneras hay algo que tiene Bajofondo que… no quiero decir que sea mejor que lo otro, pero es distinto, cubre un rango mucho más grande que lo que hace cada uno. Es eso. La suma de todos es mejor que lo individual.

Fuente: Télam

MÁS LEÍDAS