El filme mudo Blancanieves fue el gran triunfador de los Goya con 10 galardones, en una gala en la que se habló mucho de política española y en la que la cubana Juan de los muertos se llevó el premio al mejor filme iberoamericano, dejando a Argentina (que competía con Infancia clandestina) sin estatuilla.
El filme dirigido por Alejandro Brugués, primero de zombies en Cuba, se impuso el domingo y su director señaló que con este premio se ha abierto “una puerta para el cine independiente cubano que nadie va a poder cerrar”.
En el otro lado, un cuento hipnótico de Pablo Berger, Blancanieves, fue la película que reconocía todos los parabienes artísticos. Drama lorquiano, bomberos toreros y, por supuesto, el relato de los hermanos Grimm se alejaban de la actualidad y apelaban a la fábula. “En mis títulos de crédito aparecen 539 personas y todas ellas son importantes”, dijo Berger, que ha tardado ocho años en levantar su utópico proyecto y ha exclamado: “¡Viva el cine libre!”.
Se ha llevado diez premios Goya (sólo superada por Mar adentro, con 14, y ¡Ay, Carmela!, con 13), entre ellos mejor película, guión y actriz, el segundo de Maribel Verdú, por su antológica madrastra, pero la crisis le arrebató el protagonismo con discursos como el del presidente de la Academia de cine, Enrique González Macho: “El cine no pertenece a ningún partido político (…) Es un derecho de los ciudadanos”.
