Los hombres que se tiñen el pelo y recurren a la cirugía estética para parecer más jóvenes acaban siendo víctimas del efecto contrario, ha sido la sentencia con la que George Clooney justifica su decisión de no someterse al bisturí ni esconder las canas. La estrella hollywoodense, todavía considerado a sus 54 años uno de los físicos más atractivos del planeta, está convencido de que “no tiene sentido” intentar luchar contra el proceso de envejecimiento y que de lo que se trata es de llevarlo con elegancia.Algunos alegarán que resulta muy fácil renunciar a la ayuda cosmética cuando prácticamente se tiene todo: fama, dinero, el encandilamiento de una flamante esposa 17 años más joven –y encima tan guapa como inteligente-, amén de un palmito que resiste muy bien el tic tac biológico. Pero Clooney ha puntualizado, a lo largo de una entrevista radiofónica en la BBC, que no sólo las mujeres de la industria cinematográfica son objeto de discriminación por razón de edad. “(Los actores) tenemos que hacernos a la idea de que a medida que envejecemos van a cambiar los papeles que conseguimos y la percepción que se tiene de nosotros, y eso resulta a veces decepcionante”, admitía el intérprete y director.
George Clooney, a favor de las canas y las arrugas
