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Esta foto vale 50 mil dólares

Juanita Viale y Gonzalo Valenzuela se mostraron felices este fin de semana con botellas de Vitamin Water en el balneario La Caracola en José Ignacio, Uruguay, a cambio de 50 mil dólares.

Según publicó diario Muy, la situación generó expectativa porque fue la primera vez que la actriz de 29 años, dejo ver su prominente pancita de cinco meses. Y es que, desde la pérdida en mayo pasado de su último embarazo, la nieta de Mirtha Legrand y el actor chileno evitaron exponer la intimidad de la llegada del segundo varón.

En una entrevista que hizo recientemente para diario La Nación, la actriz se quejó de su exposición: “Hice cosas que alimentaron que hablaran de mí, pero otras veces no he hecho nada e igual hablan. Creo que por estar dentro de esta familia, muchas veces sienten que tienen libertad para meterse conmigo porque mi abuela ha convivido con su público, ha transmitido sus dolores y alegrías y lo sigue haciendo. A mí no me agrada”.

“Este año pensé muchas veces en exiliarnos, uno es humano y sufre un montón, y sentir que tu vida es ventilada y que pueden hacer humoradas de cosas que tocan el sentimiento de uno como si estuviesen hablando de un objeto es hiperdoloroso. Aunque se trata de una idea que no es tan fácil llevar adelante porque tenemos hijos y no es una decisión que se toma de la noche a la mañana. De todos modos, nuestro núcleo se fortaleció demasiado y también uno entiende que no puede dejarse derrotar por lo de afuera, no ya de un país, sino de dos”, completó.

En este punto, la intérprete hizo un mea culpa por las fotos que aparecieron de ella con el ex ministro de Economía Martín Lousteau: “Me pesa más el daño que hice que el que yo me pude haber hecho. El daño fue a Gonzalo, no a mí. De mí han hablado y van a seguir hablando. Yo no me persigo. Por suerte Gonzalo es una persona que hay una en un millón y medio, muy especial y el amor que nos tenemos nos ha hecho posible salir de la fosa”.

Por último, Viale reveló que ella se enteró de su actual embarazo por la tele. “Por miedo a que todo se publica, no me quería atender con un médico. El sexo de Ringo -el bebe que murió al nacer- no lo supe para que no trascendiera, es la única manera. Pero para lograrlo tengo que privarme de ciertas informaciones mías de salud. En Costa Rica me lo pasé fumando como loca y tomando, yo no sabía. Después cuando volví me vinieron a hacer a casa un análisis de sangre y no quería ir a buscar los resultados. Lo dijeron por TV y yo no lo sabía. Quiero ir al supermercado y hacer la cola en el banco. Quiero ser lo más normal posible y no me dejan. Me voy a tener que atrincherar”, concluyó.

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