Por Ramiro Ortizortiz.ramiro@diariouno.net.ar
La gran actriz Sara Torres estrena esta pieza de Oscar Martínez antes de regresar a Madrid. La acompañan Marcelo Lacerna y Aníbal Villa.
Ella en mi cabeza o cuando el amor ocupa nuestra mente

La sinopsis de Ella en mi cabeza la trata como un “juego terapéuticoteatral entre lo imaginario y lo real, una comedia sobre la pareja”. Y sí, en la búsqueda por escapar del mero entretenimiento, la actriz, docente e investigadora mendocina Sara Torres, instalada en Madrid desde hace años, se juntó con respetados profesionales locales como Marcelo Lacerna y Aníbal Villa, como compañeros de actuación, y Daniel Posada en la dirección, para encarar este texto del actor Oscar Martínez.
Recomendadas
Ella en mi cabeza se verá hoy en el Quintanilla, mañana en el Imperial de Maipú y luego seguirá con funciones todo este mes, antes de que Sara regrese a Madrid en setiembre. Feliz de poder trabajar en su provincia, Torres vio que su dupla con Lacerna funcionó (en la obra Locos de contento) y la amplió hacia Villa y Posada.
“Siempre tengo el corazón un poco partido –cuenta Sara–, me encanta Mendoza, vengo mucho, vivo en contacto con mis compañeros, los respeto muchísimo. Tengo una muy buena relación con Marcelo Lacerna desde siempre y él, además de ser muy buen actor, es muy buen productor. Entonces se ha hecho posible que en poco tiempo hagamos esta especie de puente entre Madrid y Mendoza”.
Con proyectos desarrollados un poco en vivo y otro poco vía Skype, a actriz está exultante de que su proyecto aquí camine y crezca.
“Es un placer trabajar con ellos tres, los conozco y los respeto, ha sido muy gratificante el proceso. Es una suerte enorme porque estando del otro lado del charco uno se siente tan lejos que tener gente como ellos aquí con los que puedo trabajar con seriedad, eficacia y profundidad, es un milagro. Para mí es muy importante trabajar acá, tengo una raíz fuerte y no lo podría hacer sin ellos”, agradeció.
Al respecto de la nueva puesta, Sara expresó: “Es una comedia pero como dice el eslogan, ‘de mente’. Es sesuda, no es de carcajada ni de humor blanco, sino una comedia ácida en la que uno no sabe si reír o llorar o de qué se está riendo. Es un paso hacia algo agridulce. En la previa que hicimos con público vimos que la gente no sabe si reír, pensar, conmoverse o tomar partido. Es un poco desconcertante. Empieza como una comedia y después es mucho más complejo”.
–¿Qué les gustó del texto?–Primero que es de actuación, no tanto de puesta. Somos actores de texto y nos interesaba algo que fuera un desafío. Y es ágil para el espectador. Uno de nuestros objetivos como actores es hacer un teatro que sea para el espectador, no hacer cosas sólo para un público endogámico, sino conectar con la gente. Nos importa mucho que nos interese como actores pero que a la vez conecte con el público. De a poco vamos subiendo la apuesta porque no nos interesa únicamente entretener.
–¿Aún hay nervios ante un estreno?–Los días previos al estreno son lo peor para un actor, es algo tremendo. Es el momento en que siempre digo, a mis actores y alumnos, “¿por qué no me puse una verdulería?”, “¿por qué me someto a este estrés?”. Por más que lleves mil años en esta profesión, nunca estamos lo suficientemente preparados para pasar con tranquilidad el momento previo a estrenar. A todos nos pasa lo mismo.
Ella en mi cabeza
- Funciones: hoy, a las 22, en el Quintanilla (subsuelo de la plaza Independencia, Ciudad).
- Mañana, a las 22, en el cine teatro Imperial (Maipú).
- Entrada: $50.