Por Selva Florencia Manzur
Asimismo, el tiempo que cada espectador pasa observando la obra se convirtió en dinero que Chandon entregó a un artista emergente que participó en la sección Barrio Joven de la feria arteBA, que finalizó ayer.Cada minuto equivalía a un $1 y el total luego se multiplicó por tres y fue entregado a un artista, que fue elegido por un grupo de curadores.La propuesta de Sastre para la feria más importante de arte contemporáneo del país es el último de una serie de ambiciosos proyectos que le han dado mucha repercusión mediática.Su obra anterior, por ejemplo, tuvo lugar durante la primera Bienal de Performance de la Argentina y lo puso en las portadas de diarios de todo el mundo. Durante ese encuentro, el director de cintas como Miss Tacuarembó, presentó Eva: volveré y seré performers, mediante la cual 300 personas pudieron ocupar, durante un minuto, el lugar de Eva Perón en el mismo balcón de la Casa Rosada desde donde ella dio su último discurso el 1 de mayo de 1952.Por estos días, el prolífico artista disfruta de su popularidad en Argentina y el continente, y le da los toques finales a un documental que tiene como protagonista a una de sus mejores amigas: Natalia Oreiro.Diario UNO dialogó con el creador de 39 años sobre su inspiración para crear Time y su visión sobre el arte y el cine contemporáneo. –Cuando estabas en Time Square y empezó la tormenta, ¿cómo supiste que tenías que quedarte y grabar eso que sucedía?–Me di cuenta de que estaba frente a un hecho único. Lo que no sabía en ese momento es que esa tormenta fue la peor en 80 años. De todas formas, me llamó la atención ver a la naturaleza apoderándose del centro de la cultura occidental, porque en minutos Time Square quedó desierto. La gente corría despavorida. Mientras veía los copos de nieve, de inmediato pensé en las burbujas de Chandon y mandé la propuesta, en la que ya había estado trabajando.–¿Fue diferente tu proceso artístico al estar trabajando para una marca?–No, porque hay muchas formas de hacer una obra. Podés pensarla desde lo conceptual, pero también hay un proceso en el que la obra tiene vida propia, como pasó con ésta. Últimamente, estoy cada vez más en ese proceso, en el que la obra se va armando y yo sólo la conduzco. Fue algo que me costó mucho, pero a lo que hoy estoy entregado.–¿Cómo nació la idea del mecenazgo?–Hace tiempo que busco que el arte no sea sólo metafórico sino que tenga una incidencia en el plano real. Creo que existe un mundo en el que los sponsors y los artistas podemos trabajar juntos, y ésta es mi propuesta para ello. Yo vengo trabajando hace tiempo en líneas alternativas a la comercialización del arte, porque quiero buscar otras formas, dado que el sistema que existe es que el rige desde hace 600 años. No tenemos propuestas nuevas para que los artistas puedan profesionalizarse y vender sus obras, siendo que el mundo se está actualizando todo el tiempo.–¿Qué devoluciones tuviste de la obra?–Muy buenas. Creo que cumplió la función de generar un punto de encuentro para la gente en el marco de la feria. La gente de inmediato entendió las imágenes y generó una empatía con la pieza a través de la donación del dinero a otro artista. Claro que, luego, el que se sentó y la miró con detenimiento pudo vivir esa característica hipnótica que posee y que permite vivir el tiempo de una forma diferente. –¿Cómo explicás el furor que generó tu propuesta de “ser Evita” en la Bienal de Performance?–Por un lado, me sorprendió mucho la repercusión internacional que tuvo. Apareció en diarios españoles y de otros países del mundo, que fue algo que nunca me hubiera imaginado. Además, me impresionó cómo se emocionaba la gente. Prácticamente, el 80 por ciento de la gente lloró al salir al balcón. De alguna forma, fue una acción que me marcó mucho en lo personal por lo que se generó y también en lo profesional porque no imaginé que Marina Abramovic iba a querer participar en una obra performática mía. Por otro lado, me acercó mucho al público argentino porque ahora, cuando voy caminando por la calle, me felicitan por esa obra. Ya me ha pasado varias veces. –¿Qué proyectos te quedan para el resto del año?–Tengo muchos, pero uno de los más fuertes es terminar un documental sobre la gira que hizo Natalia Oreiro por Rusia y que abarcó 15 ciudades. Fue un viaje muy interesante porque vamos a contar la historia de ella, que es única. Fue increíble llegar a los aeropuertos y que todo estuviera colapsado por la llegada de ella, que encima es mi amiga. Es muy impactante lo que ella genera en Rusia y es algo que acá no se ha visto.–Naciste en Uruguay, pero tu abuelo era mendocino...–Sí. Él nació en San Martín, pero vivió casi toda su vida en San Rafael hasta que se mudó a Uruguay. De todas formas, no conocí Mendoza por él sino porque cuando estudié en Francia, mi compañero de casa era de San Martín y me invitó a su casa.
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Inauguración. Sastre posó en el marco de su obra. Ese mismo día le tocó recibir a celebrities y amigos que se acercaron a ver su creación, en el espacio Chandon de la feria.
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Proyecto. Este año quiere estrenar un documental sobre Natalia Oreiro.
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Instalación. El reloj mide el tiempo que el espectador pasa viendo la obra.