La larga y compleja ruta que atravesó en su vida Ernesto Suárez, mejor conocido como el Flaco, puede compararse fácilmente con la que trazan los personajes principales de Camino a La Paz, Jalil y Sebas, para llegar de Buenos Aires a Bolivia. Se trata de un viaje lleno de vericuetos, frenos y resoluciones inesperadas.
El actor, director y maestro de la escena teatral mendocina hace en esta cinta su debut cinematográfico, uno que llega a los 75 años y tras esquivar las cámaras durante medio siglo, que es el tiempo que hace que actúa, da clases y abre y cierra salas de teatro, tanto en Argentina como el resto del continente.
Si bien supo hacer televisión, también es cierto que más de una vez le ofrecieron aparecer en la pantalla grande, pero él se negó aduciendo que lo suyo eran las tablas.
Incluso, hay quienes dicen que hizo de mozo en una olvidada película en blanco y negro, pero Suárez sólo admite que su rol es tan fugaz que no vale la pena mencionarlo.
Seguramente, algo de inseguridad también motivaba ese rechazo a trabajar en el séptimo arte. Después de todo, la magia del "vivo" no siempre se traslada al set, donde hay que actuar para la cámara y no para la gente.
No obstante, el momento cinematográfico del Flaco llegó finalmente y fue magistral, porque Camino a La Paz es un viaje inesperado, que invita a seguir descubriendo el talento de un actor que en Mendoza ya es patrimonio de todos.
Su acabada interpretación de un viejo musulmán, llamado Jalil, que le valió un premio como actor revelación en el Festival de Cine de Mar del Plata, queda grabado en las retinas de quien ve la película. En tanto que las enseñanzas de este hombre moribundo, sus miradas y varias de sus frases son un regalo bienvenido que hace el director Francisco Varone al público de su ópera prima.
Habiendo dicho esto, resta preguntarse: ¿cómo hizo un director porteño para dar con el Flaco Suárez? Fue gracias a la directora de casting Eugenia Levin, quien trabaja en Buenos Aires, y recorre el país buscando nuevos talentos.
"El aura", La Paz y el futuro
Levin fue la misma que en 2005 convocó al protagonista de obras como El trámite y Educando al nene para la película El aura, de Fabián Bielinsky, pero Suárez no quiso actuar en ella. ¿El motivo? Tenía que viajar a Ecuador a celebrar el aniversario del elenco que fundó durante los años que se exilió allí a causa de la dictadura, y que dejó atrás, cuando volvió a instalarse en su Mendoza natal.Casi una década después, cuando Varone llegó con este nuevo proyecto a la oficina de Levin, el Flaco fue el primer intérprete en el que ella pensó. No obstante, le advirtió al joven cineasta que no sería fácil alejar al actor de sus elencos, su familia y su adorada tierra por lo que durara el rodaje. Pero una vez que Varone conoció a Suárez, supo que ese era Jalil y logró convencerlo. Entonces, apareció, flotando en el aire, una nueva incógnita: ¿cómo se transmitiría la magia del Flaco al cine?
No fue menor la apuesta que hicieron Varone y la productora de la cinta, Gema Juárez Allen, contratando a un actor que debutaría en cine a sus 75 años. Pero se animaron y abrazaron de lleno el talento y la potencialidad del intérprete.
"Un tipo con tanta experiencia no tardó mucho en darse cuenta cómo eran las reglas de juego y eso se nota. Ya en la tercera escena que filmamos, el Flaco está espectacular, dando una clase magistral de actuación. Fue realmente muy fácil trabajar con él y que hallara el personaje", dijo Varone en diálogo con la prensa a mediados de diciembre pasado, cuando el elenco presentó Camino a La Paz en , y ahora es uno de los semanales.
Tan satisfecho quedó el realizador que, tras la premiere que se realizó en Buenos Aires, le agradeció a través de las redes sociales a quien fue la facilitadora de este encuentro artístico.
"Gracias Eugenia Levin por tan bello aporte a la película y al cine. Tener al Flaco en esta historia fue de las cosas más lindas que me pasaron. ¡Infinitas gracias!", fueron las palabras que usó Varone para agradecerle a la directora de casting.
Por su parte, Suárez indicó que fueron los consejos que le dio De la Serna los que más le sirvieron para hacer la temida transición: "Rodrigo siempre decía no hay que sobreactuar, hay que ser mucho más natural que en el teatro".
El otro protagonista de la cinta, el afamado De la Serna, en tanto, no dudó en alabar los dotes de su par y sentenció: Todos los argentinos nos debemos el ver a un actor de este calibre debutando en cine".
Resta ver ahora si Camino a La Paz, que ya pasó por ocho festivales internacionales, es la última experiencia del Suárez en pantalla grande o sólo el inicio de un nuevo y fascinante capítulo de su carrera.
