El operativo estaba en marcha como tantos otros en Mendoza: seguimiento, control y observación de un pichón de cóndor andino recientemente detectado en la zona de Valle Grande, en San Rafael. Pero esta vez, un aviso cambió el rumbo de la jornada y terminó dejando una escena que sorprendió incluso a los especialistas.
El inesperado hallazgo de un jote durante el seguimiento de un pichón de cóndor en San Rafael
Un monitoreo en San Rafael terminó con un hallazgo inesperado: un jote, un ave carroñera difícil de observar en ese lugar y clave para el ecosistema
Todo comenzó cuando un ciudadano alertó sobre la presencia de lo que creía era un cóndor posado cerca del agua. En una provincia donde el monitoreo de esta especie es casi una política de Estado, la notificación no pasó desapercibida.
El guardaparque Ángel Napoleón, quien lidera el seguimiento diario, activó de inmediato el protocolo. A la dificultad de confirmar el avistaje a distancia se sumó la necesidad de actuar rápido. Por eso, se integró al operativo la voluntaria Silvina Camarotti, especializada en el monitoreo de cóndores.
La escena parecía encajar: un ave grande, inmóvil, cerca de un espejo de agua. Todo indicaba que podía tratarse del ejemplar que estaban siguiendo. Pero al acercarse, con la ayuda de un prestador turístico que facilitó una embarcación, la historia dio un giro inesperado.
No era un cóndor.
Era un jote cabeza colorada.
La sorpresa fue inmediata. Si bien el jote es un ave relativamente conocida en Argentina, no es habitual que aparezca en este tipo de operativos ni en ese contexto específico. Mucho menos confundido con un cóndor andino, una de las especies más emblemáticas de la cordillera.
No es habitual que esta especie se encuentre en este contexto
El ejemplar se encontraba en reposo, aparentemente en buen estado. Para verificarlo, los especialistas realizaron estímulos sonoros que confirmaron su capacidad de respuesta y de vuelo. No necesitaba asistencia: estaba sano.
Pero el episodio dejó algo más que una anécdota.
El jote es un ave carroñera, una especie clave para el equilibrio ambiental. Se alimenta de animales muertos y cumple una función esencial: limpiar el ecosistema, evitando la propagación de enfermedades. Suele verse volando en círculos altos, aprovechando las corrientes térmicas, en una imagen muchas veces asociada —erróneamente— a la presencia de peligro o muerte.
Sin embargo, su rol es exactamente el contrario: es un “sanitario natural”.
En Argentina habitan principalmente dos tipos: el jote cabeza negra y el cabeza colorada. Este último, el encontrado en San Rafael, se distingue por su cabeza rojiza y su gran capacidad de desplazamiento. Aunque puede parecer común, no siempre es fácil de detectar en determinadas zonas, especialmente en situaciones como esta, donde fue confundido con un cóndor.
Y ahí radica uno de los puntos más interesantes de la historia: incluso en un contexto de monitoreo intensivo, con especialistas entrenados y seguimiento constante, la naturaleza sigue sorprendiendo.
Un trabajo sostenido para la conservación y la sorpresa del jote, no del cóndor andino
“Este tipo de intervenciones forman parte de un trabajo sostenido que Mendoza viene consolidando en materia de conservación”, explicó el director de Biodiversidad y Ecoparque, Ignacio Haudet. “Cada operativo aporta información valiosa y refuerza este modelo”.
En la misma línea, el jefe del Departamento de Fauna, Adrián Gorrindo, destacó que estos controles no sólo permiten seguir al cóndor, sino también entender mejor todo el ecosistema. “Los monitoreos colaboran con la conservación de la fauna en general”, señaló.
Y este caso lo demuestra.
Porque el foco estaba puesto en el cóndor andino, una especie con baja tasa de reproducción -una cría cada dos o tres años- y considerada clave para la biodiversidad de la región. Mendoza, de hecho, es pionera en su monitoreo, con censos simultáneos que en los últimos años han registrado hasta 70 ejemplares en un solo operativo.
Pero en ese seguimiento minucioso, apareció otra especie. Silenciosa, discreta, pero igual de importante.
El jote.
El episodio también vuelve a poner sobre la mesa el rol de la ciudadanía. Fue un aviso el que activó el operativo. Y aunque en este caso hubo una confusión del ciudadano -totalmente comprensible-, ese tipo de participación es fundamental para la conservación.
El pichón de cóndor sigue siendo monitoreado en la zona
Las autoridades recuerdan que, ante la presencia de fauna silvestre, lo más importante es mantener la distancia, no intervenir y dar aviso a los canales oficiales. La supervivencia de muchas especies depende, en gran medida, del comportamiento humano.
Mientras tanto, el pichón de cóndor sigue siendo monitoreado en la zona. Su evolución es clave, no sólo por lo que representa a nivel biológico, sino también simbólico.
Pero esta vez, la historia se la llevó otro protagonista.
Uno que no estaba en los planes, que apareció casi por error, y que terminó recordando algo esencial: en la naturaleza, incluso cuando se busca una cosa, siempre puede aparecer otra.




