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La forma de exhibir las películas en el centro de la pelea

El festival de Cannes le declaró la guerra a Netflix

Los exhibidores franceses le están haciendo la guerra a . Y esta batalla la han ganado: el Festival de Cannes ha añadido una regla a su lista, según la cual cualquier película que se quiera presentar en siguientes ediciones tendrá que comprometerse a tener una distribución en los cines franceses.

Todo esto viene mediante un comunicado oficial publicado por Cannes, en el que atajan los rumores de que las películas 'Okja' y 'The Meyerowitz Stories' iban a ser excluidas de la sección oficial del certamen actual. No, las cintas, dirigidas por Bong Joon-ho y Noah Baumbach respectivamente, entrarán en la competición, pero Cannes "se lamenta" de que Netflix no vaya a dejar que se distribuyan en las salas tradicionales del país. "El Festival se alegra de dar la bienvenida a un nuevo operador que ha decidido invertir en cine pero quiere reiterar su apoyo al modo tradicional de exhibición cinematográfica en Francia y en el mundo". La parte importante está en esa palabra: tradicional.

La Asociación de los exhibidores franceses, que está representada en la junta del Festival, ha hecho presión para ir en esta dirección. Netflix, por su parte, intenta encontrar un término medio, según fuentes aseguran a Variety. La compañía habría negociado con una empresa de distribución y con el CNC (el organismo nacional de cine) para poder estrenar 'Okja' y 'The Meyerowitz Stories' tanto en su plataforma en streaming como en algunas salas durante una semana. Esta solución no es suficiente para los exhibidores, mientras que Netflix encuentra excesiva la ley que evita que las películas estrenadas en salas lleguen a Internet hasta tres años después.

Esta no es sino una batalla más de la guerra entre ventanas, tradicionales y recién llegadas, ya sea Netflix, Amazon (que produjo 'Manchester frente al mar') o cualquier otro productor de cine que piense distribuir las películas por vías que se salgan de lo establecido. Y Cannes se ha posicionado, mientras que otros festivales, como el de Berlín, han estrenado producciones de Netflix ('Beasts of No Nation'). El director artístico de Berlín, Alberto Barbera, piensa que "no tiene sentido para un director de festival discriminar una película por el origen de su producción", ya que lo que les interesa es seleccionar "obras de autor que están producidas por diferentes entidades y pertenezcan enteramente al cine contemporáneo".

Esta cuestión se une al debate constante de los límites entre el cine y la televisión. Ya no solo es que algunas de los mejores relatos audiovisuales se estén emitiendo en "la caja tonta", es que en los pasados Oscar, una miniserie ganó el galardón al mejor documental. Las casi ocho horas de 'O.J.: Made in America' se "colaron" entre las nominadas porque se había estrenado en algunos cines comerciales. "Tenemos que solucionar el problema de las ventanas", asegura Barbera a Variety. "Pero la respuesta no es prohibir en festivales las películas que están producidas por Netflix y Amazon, algo que sería absurdo".

Fuente: Ecartelera

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