En el marco de la gira presentación del disco "Ratlle that lock", el guitarrista y cantante de Pink Floyd brindó anoche un memorable concierto de casi tres horas, ante unas 60 mil personas, en el Hipódromo de San Isidro, en el que revivió la magia del popular conjunto inglés.En medio de un notable montaje de luces, con una pantalla circular en el medio del escenario como la que solía usar Pink Floyd en vivo y un sonido sin fisuras, el excelso guitarrista mostró prácticamente todas las canciones de su último trabajo y recreó algunas de las más brillantes composiciones popularizadas por el cuarteto que integró junto a Roger Waters, Richard Wright y Nick Mason.
Gilmour hizo gala de sus majestuosos solos y maravilló con su voz levemente ronca, que se mantiene intacta, en un concierto en el que hubo pasajes psicodélicos, momentos oníricos y hasta una cuota de jazz que mantuvieron al público en un estado de emoción permanente.
