La primera vez que John Lasseter se presentó en los despachos de Disney con el proyecto de «Toy Story» bajo el brazo no lo trataron demasiado bien. Tampoco la segunda, ni la tercera, pero el empecinamiento del creador de Pixar por desarrollar la primera película de animación hecha por ordenador pesó más que los desaires de la gran productora. Era lógico, por otra parte,Pixar aún era una compañía muy pequeña que solo había conseguido sacar adelante cortometrajes y si Lasseter quería que "Toy Story" llegara a buen puerto necesitaba de un buen mecenas. Sabía que no había otro mejor que Disney.Los contactos comenzaron a finales de los 80, aunque años atrás el nuevo director de Disney, Jeffrey Katzenberg, ya había intentado adquirir las acciones de Pixar al ver el potencial que tenía por delante, pero la respuesta de Lasseter fue muy clara. "Puedo volver a dirigir alguna película para Disney o seguir con Pixar y hacer historia". Y así fue.
El presidente de la compañía pretendía que fuese una película musical. John Lasseter suplicó dos semanas de margen para reescribir el guion y Steve Jobs las pagó de su bolsillo
Cuando Toy Story estuvo a punto de ser cancelada
