Tragedia en Los Ángeles

"Conocí al hijo monstruo de Rob Reiner": el duro relato de un amigo del cineasta asesinado

Un amigo cercano al cineasta Rob Reiner y Michele aseguró que Nick, acusado del asesinato de sus padres, siempre tuvo problemas de adicciones que lo llevaron a tener relaciones conflictivas en el entorno familiar

El cinesta y director Rob Reiner y su esposa Michele fueron encontrados asesinados el domingo en su mansión de Los Ángeles. La hija de ambos, Romy fue quien halló los cuerpos de sus padres y por el doble crimen fue detenido Nick Reiner, el segundo hijo de la pareja, sospechado del asesinato. La muerte del director de cine y de su esposa provocó una profunda conmoción entre sus amigos, ya que eran muy queridos.

Desde que se conoció el doble asesinato, muchas personalidades del mundo del cine mostraron su consternación por lo sucedido. Entre ellos, un amigo de la familia que conoce desde chico a Nick afirmó que el joven estuvo siempre en problemas y que sus conflictos se remontan a mucho antes de la adolescencia.

Según el relato del hombre que pidió permanecer en el anonimato, Nick Reiner, de 32 años, luchó durante varios años contra sus problemas de adicciones a cocaína, heroína y metanfetamina, pasó varias temporadas sin hogar y comenzó un proceso de rehabilitación desde los 15 años. El amigo de la familia Reiner aseguró que los padres lo sobreprotegieron y que los hermanos, Romy y Jake, vivieron momentos de frustración por la atención de los padres centrada en Nick.

Crimen cineasta familia

El testigo relató una escena que ocurrió cuando Nick tenía unos 11 años: tuvo un estallido de furia tan profundo que Rob debío retenerlo con un abrazo para evitar que se lastimara. “La rabieta era por nada, pero tenía tanta ira en los ojos. Era realmente aterrador”, contó el amigo del cineasta sobre los episodios de violencia que se repitieron durante varios años.

El amigo de Rob destacó que Nick vivía con frecuencia en la casa de la familia situada en Brentwood, un lujos barrio de Los Ángeles, comprada por 4,75 millones de dólares en 1991, y que su presencia en el lugar era incómoda para los vecinos: “siempre olía a marihuana y sudor”, dijo. La propiedad, explicó, fue construida en 1936 para Henry Fonda y luego fue habitada por unos años por Paul Henreid.

En 2015 Rob y su hijo, algo recuperado de sus problemas de adicción, trabajaron en Being Charlie, una película basada en sus vivencias: Nick coescribió el guion y Rob la dirigió, y ambos dijeron que haber compartido el rodaje los acercó. Erik Aude, integrante del elenco, calificó el ambiente como incómodo: “Se estaban besando en los labios, lo cual era raro”, y aseguró que por momentos en el set había peleas y tensión entre ellos.

El allegado a la familia, sostuvo que Rob y Michele intentaron contener la crisis que desataba la situación: “Eran tan protectores de todos sus hijos, pero especialmente de Nick. Él fue quien les dio más problemas al matrimonio”, dijo convencido. Contó además que hubo noches sin dormir por constantes recaídas, episodios de salud mental y un gran esfuerzo por sostenerlo mientras la familia intentaba no quebrarse.

La detención de Nick se concretó tras una huida a un motel en Santa Mónica, donde la policía lo encontró y arrestó como sospechoso de haber asesinado de sus padres. Testigos describieron la escena como angustiante al momento de proceder a la detención.

Una versión que surgió luego del doble homicidio, indicaba que una noche antes de que Rob Reiner y su esposa, Michele, fueran encontrados asesinados en la mansión de la familia, su hijo, Nick Reiner, asistió con su padre a una fiesta navideña que se celebró en la casa de Conan O’Brien y alarmó a los invitados con su comportamiento, según dos asistentes que pidieron permanecer no identificados para evitar cuestionamientos.

Crimen cineasta fiesta

Rob y Nick Reiner se trenzaron en una pelea a gritos en la fiesta celebrada en la zona oeste de Los Ángeles, dijo untestigo, quien recordó que Rob le dijo a su hijo que su comportamiento era inapropiado, según nytimes.com.

El amigo de los Reiner aseguró que la familia vive por estos días un duelo insoportable; Jake, ex periodista y ahora cineasta, está destrozado y todavía no logra asimilar lo sucedido, justo en fechas tan trascendentes y emotivas como la Navidad.

El testigo comentó que Rob y Michele buscaron siempre la paz para su hijo y que quizá faltó la firmeza necesaria: “Querían que Nick fuera feliz y en paz, y probablemente no tuvieron la dureza que necesitaban todo el tiempo”, afirmó. La tragedia del domingo último dejó preguntas abiertas sobre cómo abordar la enfermedad mental a causa de las adicciones y la responsabilidad de la familia para aforntar las dificultades.

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