Está cambiada. Dejó de comer carne, tuvo unos meses de anonimato en los que se reencontró con “la chica de Recreo” (Catamarca, donde nació), vivió un huracán y volvió a Buenos Aires para seguir cosechando los frutos de un año de mucho trabajo y crecimiento.
Calu Rivero sigue siendo la misma, pero no tanto. En medio del éxito de la tira de “Dulce amor”, su debut en cine, la ruptura con Emmanuel Horvilleur (con quien llevaba dos años de relación) y de los rumores que la vinculaban con Sean Penn, la actriz buscó un espacio de introversión.
Por eso, irse a Nueva York no fue algo sorpresivo, sino que estaba planeado, incluso antes de empezar a grabar la tira de Telefé. “Fue un viaje muy personal. Yo sabía que estaba haciendo una película y que le estaba poniendo todo de mí. Como el cine es muy expansivo, quería perfeccionar mi inglés para tener una herramienta más, así estoy preparada por si surgen ofertas de otros lugares”, explicó.
Pero esta travesía no sólo estuvo relacionada con su carrera y su crecimiento cultural, Calu usó ese tiempo para volver a las raíces, descansar y renovar las energías. “Fue también un viaje en busca de bajar la exposición, de volver a mí, de reencontrarme con Calu, la chica de Recreo. Yo estoy muy alerta a eso. Sé que es un círculo del que estoy muy agradecida de ser parte, pero también es un círculo que nunca se detiene. Si gusta lo que hacés, vas a estar cada vez más, entonces es importante poder tomar aire y seguir cultivándose. Si no te estancás y hacés siempre lo mismo. Fue muy interno”, comentó.
Fuente: 7 Días
