El pasado viernes se estrenó la cuarta temporada de La Casa de Papel. Esta serie es furor en varios países del mundo, pero sobre todo en Argentina y España. Netflix presentó una nueva entrega que en pocas horas fue tendencia y se convirtió en lo más visto de la plataforma.
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Desde el vamos la historia no prometía demasiado ya que la tercera temporada había tenido varios yerros, propios de intentar estirar una serie que había llegado a su fin. Claro, el éxito rotundo llevó a que los creadores intenten una vez más continuar algo que no debería haber continuado. Dicen que "lo bueno, si es breve, es dos veces bueno" y, en este caso, quedó claro ya que no se logró algo bueno (hay 2 temporadas más en carpeta).
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¡Alerta Spoiler!
Más allá de destacar varias actuaciones y algunos pasajes de acción interesantes, la cuarta temporada en sí es una nebulosa aislada que cuenta historias sueltas sin un hilo conductor. El amor y los celos toman un rol protagónico un tanto absurdo; el robo por momentos queda en un segundo plano; y el poco desarrollo de algunos personajes no logra entenderse.
La aparición de una rehén infiltrada podría haber sido excelente, pero cometió todos los errores posibles para no serlo, y lo logró. Es que la idea era interesante, pero quisieron agregarle tantos condimentos que terminó por diluirse la idea y terminar en algo muy polémico. La rehén (papel protagonizado por Belén Cuesta) se trata de Juanito, un amigo de la infancia de Denver, que se hizo trans y ahora decide llamarse Julia.
El personaje no se desarrolla y queda medio a la deriva su participación. La actuación de Rueda es buena, pero si van a intentar ser inclusivos ¿no hubiera sido mejor que el papel de una mujer trans lo realice una mujer trans?
Otro punto negativo es el exceso de flashaback. Muchas veces el volver en el tiempo para explicar algo puede ser interesante y sumarle a la historia, pero cuando se abusa de eso queda desprolijo y pareciera que no supieron cómo resolverlo que tuvieron que agregarle una explicación anterior.
Algo similar pasa con la aparición de Berlín. Pedro Alonso es un gran actor y fue uno de los puntos altos de la primera temporada, pero intentar meterlo de alguna forma en lo que queda de la serie es un error muy notorio. Es que en esta cuarta entrega su participación es absurda y casi sin sentido. No suma.
Ya están confirmadas las temporadas 5 y 6. Por cómo viene el desarrollo podría aparecer en cualquier momento Bruce Willis o un robot con una metralleta como un nuevo rehén y empezar a intercambiar disparos convirtiéndolo, ahora sí por completo, en una serie de ciencia ficción.
Ah, me gustaron las actuaciones de Alba Flores (Nairobi), Enrique Arce (Arturito) y Najwa Nimri (Inspectora Alicia Sierra Montes). Ahora bien, en el caso de Nairobi, veremos si la hacen participar de las temporadas siguientes como a Berlín (sin sentido). Arturito es un ser despreciable y logra transmitirlo generando un gran rechazo. La inspectora Sierra hace un papel brillante, a mí parecer el mejor logrado.
