No era un sábado más. Algunos observaban asombrados, otros sonreían reconociendo el tradicional desfile de los coros del Cantapueblo por el microcentro de Mendoza. Para nadie pasaba desapercibido el sonido armónico de las voces y las gamas de colores de las pancartas y el vestuario utilizado. Esta vez, los acentos y matices eran latinoamericanos. Agrupaciones de Brasil, Venezuela, Ecuador, Uruguay y Chile se mezclaban entre los transeúntes para conversar o dedicar una canción de su país en alguna esquina o en un café.
Cantapueblo llenó de canciones Ciudad de Mendoza
