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Cannes y el secreto de cómo hacer equilibrio entre arte e industria

Thierry Fremaux, el director artístico del Festival de Cannes, sin duda alguna el más importante del mundo, está nuevamente en Buenos Aires por varios motivos, los principales: la realización del mercado de cine de habla hispana Ventana Sur en Puerto Madero y la muestra con una selección de obras de la última entrega del evento que se presenta en el Espacio Incaa-Cine Gaumont.Frémaux, que hace tres décadas -en 1983 cuando tenía 23 años- estuvo un tiempo en Argentina según recordó en su reunión con Lucrecia Cardoso, titular del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), que coproduce Ventana Sur desde 2009 con Le Marche du Film de Cannes, lleva en su memoria el trayecto Plaza Miserere-Castelar del Sarmiento de su juventud, como el acento bien porteño en su perfecto español.

El hombre al que todos vemos como anfitrión de los grandes estrellas, divas y divos del cine mundial, como todos allí en la alfombra roja soñada con riguroso black-tie, es el mismo que el lunes a las 20, en el Gaumont, inaugurará la muestra, y un día después, a las 18.30 compartirá una master class con el actor Lindon de "The Measure of a Man", y Pablo Trapero, y el miércoles otra a la misma hora, con el director Gaspar Noe, autor de "Love", que se verán en la semana.Para los cinéfilos, Frémaux es un personaje sanamente envidiado porque todos los años es el encargado con su equipo, de evaluar lo mejor del cine mundial que se le envía a Cannes con la esperanza de formar parte de ese selecto grupo de obras que conformen sus dos muestras competitivas, o noches especiales, que son acompañadas por el glamour de una alfombra roja que brilla cada vez más.
Cannes es el único festival de cine mundial que ha alcanzado la meta de colmar todas las expectativas que se pueden tener acerca de una muestra de este tipo, alcanzando la mejor selección, la más variopinta, la medida perfecta en cuanto su dimensión, la convocatoria de las más grandes estrellas, del cine independiente, del periodismo de todo tipo de todo el planeta y el mercado más imponente.“En el festival no queda ya una sola butaca vacía”, dice en diálogo con Télam, con orgullo y también con preocupación, para agregar que en verdad el festival no termina con los fuegos artificiales de su última noche sino se prolonga todo el año porque tanto despliegue genera un eco que se repite cada vez que una película premiada con su participación o una palma llega a los cines.“Estamos pensando en el futuro… Algo vamos a inventar”, dice Frémaux, que completa su abanico de actividades como director del Instituto Lumière de Lyon, ese mismo en el que en octubre Martin Scorsese fue homenajeado y presentó un recorrido por su obra y que se extenderá hasta 2016: “Sueño con traer cine clásico con el Instituto Lumiere de este lado del mundo, porque aquí todavía no hay cosas así”, piensa en voz alta.El francés que hace gala aquí de su acento porteño y allí mismo en Cannes cuando le toca presentar a cineastas latinos aflora una vez más: “Buenos Aires es desde siempre mi ciudad del corazón… Cuando hablo con Pedro Almodóvar a los cinco minutos me dice ‘Si quieres podemos hablar en inglés’… Argentina es un país con muchos directores, lo que habla también del futuro del cine mundial”.“Estoy muy contento de venir todos los años a Ventana Sur y traer esta semana de cine que también se verá en Bucarest, con Cristian Mungiu, y son cosas muy importantes, los encuentros profesionales, la cosmovisión, la manera de armar un diálogo internacional aquí en Buenos Aires, y aunque este año no hubo películas argentinas en la competencia de Cannes, la presencia argentina a través del Incaa es fuerte”, dijo.Frémaux recordó nuevamente a Pablo Trapero, que en esta última vuelta no llegó a tiempo con el corte final de su último filme “El clan”, y señaló que “fue bueno, finalmente, que este año haya participado en Venecia, y haya ganado como director allí porque es de alguna manera un hijo de Cannes y eso le da otra legitimación, y lo vamos a esperar para la próxima vez, seguramente”.“Hace diez años que el cine argentino tomó impulso en Cannes, primero con (Fernando) Solanas y Hugo Santiago, después Trapero, pero ahora es un momento muy importante, y a la hora de hacer la selección siempre está muy presente”, aseguró, e insistió una y otra vez que es evidente algo importante está ocurriendo desde hace una década con el cine argentino en el mundo, y el hecho de que aquí se haga Ventana Sur es una confirmación de esa realidad.Una vez superado el paso del cine en soporte fílmico al digital, el arte propone nuevos cambios que Frémaux, desde la perspectiva que le ofrece el mirador de su festival, puede tener un poco más claros: “Lo que se está dando hoy es la creación en internet, Netflix, Amazon… todo eso, pero para mi el cine es el cine.”“El Instituto Lumière compró tres salas abandonadas en Lyon, un total de diez pantallas, para demostrar que el cine sigue siendo como cuando nació, un lugar para comulgar, más allá de que la televisión y la series hayan cambiado incluso la forma de hacer guiones. Es muy interesante y hay que estar atentos al futuro, pero no hay que dejar de tener en cuenta que por naturaleza, el lugar del cine es la sala”, asegura.“En una sala de cine, el ojo del espectador es más crítico que en la casa, y ver una serie no es la misma experiencia… Vamos a festejar los 120 años de la invención de la sala de cine, el próximo 28 de diciembre en el Instituto Lumière, y lo que necesita la gente en estos tiempos es ir al cine. Los Lumière ganaron la carrera de un movimiento mundial, que iban detrás del cine”, dice con la seguridad de venir investigando en la historia del cine apasionadamente.“El cine es arte pero también un espectáculo de feria, como decían los Lumière… Venía en el avión y vi ‘Los 4 fantásticos'. Soy de los que le gustan películas pequeñas o de arte pero también ‘Mad Max’. Cuando estoy leyendo Marcel Proust yo sé que no es la misma cosa que leer el diario. La cosa es hacer Cannes con clima de fiesta, de fiesta de placer. Vivimos en un mundo cruel, sin ir demasiado lejos lo que acaba de pasar en París, pero también tenemos la fortuna del cine”, concluyó.Fuente: Télam

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