Después de seis años sin entrar en un estudio de grabación luego de su ruptura contractual con el sello discográfico EMI, el músico brasileño Paulinho Moska editó simultáneamente Muito y Pouco. Dos discos a los que define como “gemelos” y que marcan líneas convergentes y divergentes dentro de la obra compositiva de uno de los principales cantautores de la segunda generación postropicalista de la música popular brasileña.
Brasil en el Americanto
Acompañado de su voz y su guitarra, el compositor carioca se presentará este sábado de forma gratuita en el Prado Gaucho del parque General San Martín como uno de los nombres sobresalientes de la grilla del Americanto de la Mujer, el cual comenzó este jueves en el Bustelo.
En esta entrevista, el esperado músico Paulinho Moska habla de su más reciente producción, los discos gemelos Muito y Pouco, que presentará principalmente este sábado en Mendoza.
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“En determinado momento me interesó la idea de tener discos gemelos, con el mismo ADN pero donde cada uno tuviera un comportamiento distinto”, cuenta Paulinho Moska.
“Después de 6 años sin grabar tenía muchas canciones y empecé a registrar con la banda, con la idea de hacer un disco de 10 o 12 temas, pero rápidamente sentí que muchas de las canciones que estaba dejando fuera de la grabación me gustaban mucho y empecé a grabar esas composiciones que habían sido descartadas en mi casa”, añade Paulinho sobre la génesis de sus placas. “Lo que sucedió –agrega– es que me empecé a enamorar tanto de estas canciones que fueron las que más me atraparon y entonces aparecieron los dos álbumes”.
El título de los materiales viene de una canción que registró con la banda, titulada Muito & Pouco, que, cuenta Paulinho, “habla exactamente de algo que empieza por mucho y termina por poco e interroga sobre qué es mucho y qué es poco”. Y de algún modo, asegura el cantante de 43 años, el CD marca también el tránsito de las opciones personales que tomó cuando rompió el contrato con EMI, discográfica a la que estuvo vinculado 13 años.
“Estoy en un proceso de desaceleración total que comenzó con mi ruptura con EMI después de 13 años y de la edición de 7 discos”, relata. “Yo era joven y no es que me queje de lo que viví, pero estaba como paranoico, era como el esclavo de una maquinaria que me obligaba a entrar en un estudio cada 6 meses y editar un disco nuevo cada 8, vivía pendiente de las giras, los shows, el dinero”, dice.
“Este disco es también una mirada sobre este mundo, es una fuerza contraria al mundo de la velocidad. Creo que, poco a poco, percibí que no estaba gozando del tiempo, entonces empecé a producir un tiempo de disfrute con la valoración del tiempo presente y con la idea de producir poesía en el cotidiano”, agrega.
Cuando Paulinho Moska decide romper con EMI y replantear su esquema de producción artística y de vida, un extraño giro lo conecta con Jorge Drexler (“calma, todo está en calma”, tararea el músico carioca) y esta relación le descubre el paisaje sonoro, lingüístico y cultural del Río de la Plata y el sur de América. “Ni yo ni ningún brasileño fuimos educados para disfrutar de América del Sur, no sé si es por la rivalidad futbolística, las teleseries mexicanas, el bolero o los argentinos de Buzios, pero Brasil tiene un prejuicio con América del Sur y valora sólo sus relaciones con Estados Unidos y Europa”, afirma.
Además de músico, Moska conduce un programa de televisión, es fotógrafo y tiene una emisión radial pero asegura no ser nada de eso. “No soy fotógrafo, ni músico, ni cantor, ni poeta, soy un compositor, componer es juntar cosas, yo esquivo la idea de la especialización, en este mundo parecería que uno está obligado a elegir sólo una cosa y además tiene que ser el mejor en eso, tiene que ser victorioso, premiado, eso nunca estuvo en sintonía conmigo, por eso hago muchas cosas sin saber hacerlas”, afirma.
Datos-Cada día, los recitales comenzarán a las 20.30 en el escenario del Prado Gaucho del parque General San Martín (Ciudad). Entrada: libre y gratuita.
-El cantautor Paulinho Moska ofrecerá mañana un show sólo con su guitarra en el que recorrerá su abundante repertorio y, sobre todo, su última placa.