Selva Florencia Manzurmanzur.florencia@diariouno.net.ar
El cantante pop será hoy el plato fuerte del Festival del Melón y la Sandía. Aquí habla de lo que inspira sus canciones y de las claves de su éxito
Axel conquista Lavalle

“La gente no sabe lo difícil que es hacer música pop. El trabajo más grande está en cantarle al amor y a la vida sin ser cursi. Eso es lo más difícil”, explica Axel desde Buenos Aires durante la charla que brindó a Escenario antes de su participación esta noche, en el Festival del Melón y la Sandía. El encuentro empezó anoche, en Lavalle, con la elección de la reina de Costa de Araujo, y continuará esta noche y mañana con espectáculos artísticos.
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En el predio, ubicado en la Ruta Provincial 34, las actividades empezarán a las 21.30 y se espera que Axel suba al escenario pasada la medianoche.
Por estos días, el cantante de 38 años transita uno de los mejores momentos de su carrera, ya que su nombre es sinónimo de éxito no sólo en su Argentina natal sino también en países como España, México, Colombia y Venezuela.
Desde hace varios años, Axel llena teatros y arenas en esos países como si jugara de local. En los lugares a los que llegan sus canciones, el efecto parece ser siempre el mismo: conquistar a mujeres de todas las edades con sus composiciones y odas dedicadas al amor.
La carrera del cantautor oriundo de la provincia de Buenos Aires empezó en 1999, cuando tenía 22 años y, desde entonces, creció frente al público, no sólo como persona –novió, se casó y fue padre– sino como artista. Con cada disco que editó –siete en total– fue variando en las temáticas, los invitados que elegía para condimentar los temas y los desafíos que se fue proponiendo como cantautor melódico.
El año que acaba de comenzar lo verá recorriendo el país de punta a punta, participando en diferentes festivales. Su verano incluye paradas en Córdoba, Santiago del Estero, Santa Fe, Río Negro y Buenos Aires, entre otros lugares.
Cuando finalice su temporada de festivales podría tomarse vacaciones, pero él prefiere seguir en ruta y regresar al viejo continente, el cual visitó en 2014 con gran éxito.
Así, en marzo, Axel seguirá presentando su última placa, Tus ojos, mis ojos, en ciudades como Madrid y Barcelona. Luego, lo esperan diferentes destinos de Latinoamérica para seguir conquistando públicos.
–¿En qué cambia el recital que vas a hacer hoy en Lavalle, por ejemplo, de los que hacés cuando te presentás solo?–Uno siempre que produce un concierto arma algo especial para el público con el que se va a encontrar. Los festivales son una oportunidad de que te vea gente que por ahí durante el resto del año no escucha tu música o no necesariamente te conoce, así que lo armamos como una especie de presentación de las partes más destacadas de mi carrera. Además, siempre cuando uno lanza un disco, después arma las giras en torno a los temas que tiene ese trabajo, así que esta noche van a aparecer varias canciones del álbum Tus ojos, mis ojos.
–¿Te sorprendió el éxito que tuvo este disco fuera de la Argentina?–Ha sido algo muy satisfactorio. Lo presentamos en España, en México y acá en Argentina, siempre con recitales agotados. No esperaba tanto reconocimiento, sinceramente. Uno deposita toda su esperanza y que después ese trabajo tenga éxito es algo que me da mucha alegría. También me ayuda a empezar el año con un envión muy fuerte porque vamos a volver a encarar dos giras. Primero por Europa y después por toda Latinoamérica.
–¿Por qué creés que tus canciones resuenan tanto con oyentes de otros países?–Puedo darte algunas pistas, pero siempre va a ser una suposición porque no hay una fórmula. Creo que tiene que ver con que mis canciones hablan en un lenguaje neutro. Cuando la gente me escucha cantar en México, España o acá, no llegan a descubrir realmente de dónde soy. No es algo que hice a propósito, sino que surgió así desde mi primer disco. Siempre fui genuino y escribí y canté de la misma manera. Después, cuando ya conocían mis canciones, puede que la personalidad haya tenido mucho que ver. A través de lo que el público ve en los conciertos o las entrevistas, se percata de que podemos coincidir a pesar de pertenecer a culturas diferentes. Lo que suele pasarle a los artistas de rock o de folclore es que, por la temática de esos géneros, sus canciones están más relacionadas a la raíz social de un país o a la cultura profunda de una población. Eso hace que, de repente, las canciones no se puedan trasladar porque tienen modismos o melodías muy típicas. En el pop eso no se da tanto, justamente porque viene de “popular”. Mi carrera fue de a poco internacionalizándose y el lenguaje musical y lírico, por suerte, encajó en cualquier país de habla hispana.
–En tus canciones solés hablar del amor, la familia, la vida y los valores. ¿Qué cosas son las que te inspiran a la hora de componer?–A pesar de estar de gira y no preparando un álbum, uno sigue escribiendo porque siempre hay situaciones que me motivan a llevar ideas o pensamientos al papel y, después, a una canción. Siempre me llamó la atención escribir sobre las cosas profundas de la vida, pero con las palabras cotidianas que usamos todos los días. Me gusta que el mensaje sea claro, y a lo largo de estos años he cantado sobre la familia, la espiritualidad, la madre tierra y Dios, porque son temas que me interesan y que están conmigo todos los días. Puedo ir por la calle: ver pájaros o un árbol, sentir algo y querer escribir sobre eso, pero la clave está en no ser cursi. La gente no sabe lo difícil que es hacer música pop. El trabajo más grande está en cantarle al amor y a la vida sin ser cursi. Creo que fue en mi tercer disco, Amo, cuando pude escribir sobre estas temáticas sin caer en lugares comunes y con mi propio estilo. Fue todo un proceso de aprendizaje lograrlo.
–Que la gente se haya relacionado tanto con tus canciones ha provocado que tu nombre y tu cara sean conocidas. ¿La fama te obligó a cambiar tu forma de vivir?–No. Si hubiera cambiado en algo o hubiera dejado de ir a ciertos lugares o de hacer ciertas cosas, habría dejado de ser yo. Además, nunca me molestó el reconocimiento. Cualquiera que me ve en la calle me puede saludar y sabe que me voy a parar. Me gusta charlar con la gente, reírme, hacer chistes. Si hay algo de lo que estoy orgulloso es de que soy el mismo arriba del escenario y abajo.