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Charlamos con Mario Pasik sobre Aeroplanos, la obra que comparte con Rodolfo Ranni y que tendrá funciones este fin de semana en Mendoza

Amigos hasta el final

Selva Florencia Manzurmanzur.florencia@diariouno.net.ar

Paco y Cristóbal se juntan religiosamente todas las tardes a jugar al dominó, pero la tarde de hoy no será como otras. Esta vez los amigos deberán enfrentarse a una realidad desconocida, que dará pie para hablar del pasado, el presente y el poco claro futuro frente a ellos.La obra Aeroplanos, que fue escrita por el celebrado dramaturgo argentino Carlos Gorostiza, refleja con increíble candidez y humor el mundo de la vejez y una amistad que trasciende el tiempo, los problemas, las pérdidas y el paso de los años.
A pesar de haberse estrenado hace 25 años, en 1990, el texto no pierde vigencia y da lugar a reposiciones en Argentina y otros países de forma permanente. Aquí en la provincia, por ejemplo, tuvo varias temporadas la versión estrenada hace una década que fue protagonizada por Juan Pablo Lemos y Aníbal Villa, y dirigida por Daniel Posada.Ahora, quienes estelarizan esta nueva versión de Aeroplanos son los experimentados actores de teatro, cine y televisión Rodolfo Ranni y Mario Pasik. Ambos vienen presentando esta puesta dirigida por Daniel Marcove desde el año pasado en salas de Buenos Aires y todo el país.En Mendoza, las funciones serán este viernes y sábado, en el teatro Bianchi de Rivadavia y el salón Fader del Enjoy Casino, respectivamente, aunque se espera que ambos lleguen a la provincia días antes para pasear y recorrer bodegas antes de subir a escena.Previo a ese viaje, Pasik dialogó con Escenario sobre cómo fue adentrarse en la piel de un hombre mayor, la importancia de la amistad en su vida y sobre las temáticas que él, al igual que los personajes de Aeroplanos, encuentra apasionantes en esta etapa de su vida.–En la obra, uno de los temas que prevalecen es la existencia del ser. El texto de Mario Gorostiza debe de ser muy bueno para hacer reír con un tema que da para pensar seriamente... –Es así. El texto es realmente exquisito. Es una obra sobre dos amigos que se han querido mucho y han compartido mucho en lo cotidiano, desde su adolescencia, cuando jugaban al fútbol en un club amateur, hasta el día de hoy. Es una amistad que ya tiene 60 años y los encuentra a los dos, en el día en que transcurre la obra, afrontando una problemática muy particular. Lo que les pasa ese día a ellos hace que esa jornada no sea como todas. Con formas muy sencillas y costumbres de gente de barrio, ellos van descubriéndose sobre el escenario a través de temas como la existencia, la vida y la muerte.–Los personajes también se refieren a la muerte, la edad y los últimos años de la vida. ¿Usted se encuentra a veces pensando en esos tópicos? –El tiempo es un tema que me apasiona y sobre el que reflexiono desde hace mucho. El tiempo que tenemos en esta vida y cómo al observar hacia atrás nos damos cuenta de que todo parece haber durado un segundo. Me interesa mucho este mundo en el que habitamos y la relación con el tiempo. Hace muchos años que me ocupa. Por eso, fue una oportunidad muy linda la de transitar estos textos, porque le encuentro sentido a cada línea. Aquí, el público tiene la oportunidad de ser una mosca en el diálogo de dos personas de 80 años.–Debe de haber sido un desafío ponerse en la piel de alguien 20 años mayor que usted… –Me fascinó componer a un hombre mayor, porque no me había sucedido nunca. En mi carrera he tenido que componer a una gran cantidad de personajes que no tienen nada que ver conmigo o que no me representan. Sin embargo, éste tuvo el plus de tener que componer corporalmente y mentalmente a un hombre bastante mayor que yo. Fue muy interesante, sí.–La amistad juega un papel importante en la historia, pero ¿qué lugar ocupa en su vida? ¿Es de esos hombres que tienen el mismo grupo de amigos desde la infancia o de esos que son muy amigueros? –Elijo la segunda opción. Voy haciendo amigos en todos lados. He creado, además, grupos muy entrañables con colegas del trabajo porque la profesión del actor puede generar familias temporales, porque uno termina compartiendo semanas enteras o meses debido a tal o cual proyecto.–Esta fue la primera vez que actuó en teatro con Ranni,  ¿cómo ha sido la experiencia de estar juntos sobre el escenario? –Habíamos estado juntos en una película, sí, pero eran personajes que no compartían tantas escenas. Sólo pudimos hacer un par juntos. Pero desde que empezamos a ensayar, hemos podido crear algo que es necesario para la obra porque tenemos que ficcionar 60 años de amistad y la verdad es que estamos absolutamente conectados y vivos. Es la manera más encantadora de poder llevar la obra adelante, siendo que hay tanto en qué apoyarse, por lo que se dice y por los tiempos. A los dos nos gusta usar todas las emociones actorales y en esta producción podemos hacerlo.–“Aeroplanos” ha tenido muchas versiones, ¿cómo fue encarnar a un personaje que han interpretado tantos actores antes que usted? – Es una obra que en cada provincia o ciudad ha tenido su versión local porque el texto es muy atractivo, especialmente para actores que ya han hecho varias cosas durante su carrera. Yo no había visto ninguna versión, hubo dos versiones aquí en Capital que conozco, y no las vi. De todas formas, cuando me uní el proyecto ya estaba Ranni involucrado y pude realmente celebrar el texto y celebrar dentro mío poder trabajar con él. Los dos somos algo así como animales de teatro y nos satisface mucho recibir el aplauso que se produce al finalizar cada función.–Están en plena gira con la obra, ¿qué es lo que más disfruta de llevarla por todo el país? –Es algo muy particular y que a mí me gusta mucho. Hago giras teatrales desde los 20 años y creo que me gustan tanto porque mis padres son de Entre Ríos. Lo que siento cada vez que visito las provincias tiene que ver con la crianza que me dieron y su influencia en mí. Mendoza es un caso aparte porque es una ciudad tremenda, grande y con mucha personalidad, pero ir por los pueblos es algo que me encanta. Llegar a estas ciudades que tienen personalidad propia me encanta.–Por estos días usted está en el cine también, en “Pasaje de vida”... –Así es. Accedí a hacerlo porque soy muy amigo del director, Diego Corsini. Es una película muy valiosa con un elenco de actores que están muy parejos y son todos muy potentes. Es una historia que habla de una época difícil de la Argentina, pero que también se mete en la problemática de gente común. Me parece una muy buena mirada de la época.–¿Tiene algún otro proyecto en cine o televisión? –Hice una colaboración en otra película, Socios por accidente 2, con José María Listorti y Pedro Alfonso, que se estrena en julio. Me resultó muy graciosa la propuesta, ya que hago de un canciller ruso y hablo todo en ruso. Siempre me ha fascinado tener las dos máscaras presentes, la de comedia y la de drama, por eso siento que todo sirve y todo me entretiene. Es una película popular, les fue muy bien con la primera y creo que con esta les va a ir mejor porque ha ganado en ritmo e historia. Además, en Canal 9 de Buenos Aires se va a estrenar pronto una miniserie llamada Milagros en campaña. Tiene que ver con el movimiento interno de partidos políticos y su lucha por el poder. ¿Te suena? (risas).Ficha Cuándo: viernes, a las 22, en el teatro Bianchi (Rivadavia) y sábado, a las 22, en el salón Fader del Enjoy Casino (Primitivo de la Reta 1009, Ciudad)Entradas: $200 (Rivadavia) y $250 (Ciudad), a la venta en la boletería de cada sala y en Tarjeta NevadaPresenta radio Nihuil

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