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Adrián Sorrentino vuelve al drama y dijo: “Me gané el cariño del público”

Por Selva Florencia Manzur

manzur.florencia@diariouno.net.ar

El polifacético actor, cantante, bailarín y director mendocino Adrián Sorrentino está celebrando 24 años de resistencia escénica y fervorosos aplausos de la mano de sus personalísimos espectáculos de café concert. En estas más de dos décadas de trabajo, el artista se irguió como un referente del género en Mendoza y generó un vínculo con el público local, que descubrió en él a un entretenedor auténtico que siempre logra su objetivo: divertir y emocionar.

En obras como Divino diván, Noches de concert, Muselina, La vida es un cabaret, Tangos y retazos y ¡Esto es concert!, el espectador se topa con humor, canciones y reflexión, pero sobre todo con un arte sin urgencias y en el que la poética y la comunión con el público es una constante.
Por estos días, además de sus funciones sabatinas en Lobby bar, donde está presentando Cabaret… Rapsodia, está preparando su regreso a la actuación dramática. Su rol en Pelucas, en la antesala de la vida, obra dirigida por Hugo Moreno y escrita por Laura Fuerte, que se estrena el jueves próximo en la Nave Cultural, lo devuelve al drama tras una década alejado de los trabajos colectivos y la interpretación por fuera de sus unipersonales.En Pelucas… interpreta a un enfermo de cáncer que tras recibir su diagnóstico decide tomar las riendas de su propia vida y animarse a lo que siempre soñó.En diálogo con Diario UNO, el actor de 43 años rebobinó la película que es su vida artística e hizo un repaso por sus inicios, celebró su relación con el público mendocino tras años de montar espectáculos y cosechar risas, y adelantó cómo piensa celebrar, el año próximo, su cuarto de siglo sobre los escenarios menducos.–Hace años que no formabas parte de un elenco, ¿cómo te preparaste y cómo surgió la propuesta?–Tuve la suerte de ser convocado por Laura Fuerte y Hugo Moreno para un espectáculo porque sé la calidad de las producciones que hacen y me siento un privilegiado. Laura me comentó de esta obra y este personaje hace unos dos años y desde entonces le vengo preguntando cuándo finalmente íbamos a hacerlo. Ahora, por fin llega el estreno. Se trata de un show emotivo y esperanzador. Es muy bello y poético.–Es decir que tenías ganas de volver a ese trabajo en equipo, pero también de ponerte un desafío...–Exacto. Mi último trabajo en teatro como parte de un elenco había sido Das Buch der Zeit, en 2006, dirigida por Lucas Olmedo. Eso lo hice gracias a una invitación del elenco Lluvia de cenizas, de San Rafael. Fue hace dos años que Laura me llamó para darme la idea inicial de Pelucas, pero hace un año que el proyecto empezó a tomar forma en serio. Como artista, siempre he querido formar parte de un grupo así, porque crecés muchísimo y estas propuestas terminan convirtiéndose en  grandes aprendizajes. –Tuviste que sacarte el maquillaje y la galera del café concert para crear desde otro lugar, ¿cómo fue la preparación que hiciste y cómo es tu personaje?–Vengo atado a un registro y una estética artística muy definida que tiene que ver con el cabaret, el varieté y café concert y de repente tuve que hacer un abordaje diferente, pero ha sido gracias a Hugo Moreno, que nos ha guiado muy bien para descubrir a los personajes. En mi caso soy Jorge, un huérfano que fue criado por una tía y ha postergado muchas cosas en su vida, pero empieza a darse las oportunidades que siempre rechazó tras enfermarse de cáncer. A partir de este hecho, decide tomar las riendas de su vida.–Para encarnar a Jorge, ¿usaste elementos de tu historia?–Fue inevitable en este caso, pero siempre que uno actúa, en algún punto, el personaje te toca o te roza. Sea por lo que sea. Puede ser por un momento difícil que uno atravesó o circunstancias que nos van formando. Es algo muy puntual de la vida, pero todos podemos relacionarnos con esos momentos en los que decidimos cambiar nuestras vidas. Es verdad que los sucesos trágicos son capaces de cambiar nuestras vidas.–Además de escribir, actuar y dirigir a otros artistas, das talleres de comedia musical y tap. ¿Quiénes fueron tus maestros?–Lita Tancredi, sin dudas. Ella me dio una posibilidad que no te brinda cualquiera: subirte al escenario con continuidad, entonces es el escenario quien se convierte en tu maestro. Yo actuaba y asistía a clases desde los seis años, pero con ella empezó mi preparación formal.–Es decir que tu inquietud por las artes llegó a temprana edad. ¿Tus padres te apoyaron?–A diferencia de esos padres que mandan a sus hijos a la fuerza, yo fui quien les pidió ir a clase de canto, de teatro, de pintura (risas). ¡Quería hacer de todo! Sentí el llamado desde muy chiquito. Les pedía por favor ir a clases y ellos me llevaron. Imaginate que tenía ocho años e iba al taller del maestro Primo Huertas, pero mis compañeras eran mujeres de 50 y 70 años. Lo mismo me pasaba en declamación. En todos los talleres era el gurrumín (risas).–¿Cómo recordás tu debut?–Venía actuando desde los seis años, pero oficialmente debuté con Lita a los 16. Fue con la obra Daisy flor, en la que interpretaba a Nicolás, el hijo del dueño de una casa de té que quería ser actor pero el padre no lo dejaba. En ese momento creí que habían escrito el personaje justo para mí.–¿Y cómo llegás al café concert? Porque si bien hace 24 años que te dedicás de lleno a ese rubro, desde hace al menos 12 sos un referente y quien más ha perdurado, presentándose de forma constante en bares y teatros...–Fue gracias a mis padres. Eran grandes consumidores de teatro, me llevaron casi todos los fines de semana a ver obras de Héctor Fernández Leal. Me llevaban a ver Leal en vivo, Leal vale cuatro, ¡todos los shows! Fue un gran referente y siempre que lo veía decía que quería hacer lo que él hacía. Lo supe desde muy desde chiquito. En Buenos Aires, también iba a ver a Carlos Perciavalle.–Hasta no hace tanto tiempo los artistas locales se quejaron de la falta de hábito del mendocino por elegir el teatro mendocino por sobre el cine o los espectáculos de afuera, pero ha cambiado eso…–Se vive un buen momento o mejor que en otros años, porque la gente ha empezado a enterarse más, a pedir más referencias y a interesarse por las estéticas de los espectáculos de acá. Ha sido un trabajo titánico te diría, pero de las dos partes: los artistas hemos trabajado mucho y mejorado las propuestas y el público también se abrió a las propuestas. –Sin embargo, hubo toda una resistencia de tu parte arriba del escenario, porque el mendocino no es un público fácil…–He resistido mucho, he permanecido, pero también elegí mi provincia, opté por quedarme y hacer teatro acá. Me gané el cariño del público. Poco a poco la gente supo qué clase de artista va a ver y disfrutan conmigo. Siempre hago un chiste, diciendo  que son las mujeres las que eligen venir a mis funciones, pero ahora, cuando termina la función, vienen los hombres y me aclaran que fueron ellos quienes eligieron. Eso, por supuesto, me trae mucha alegría. Hice una buena tarea permaneciendo, sosteniendo tantos años de carrera y comulgando con la gente en cada show. Nos queremos con el público mendocino.–Sumás casi un cuarto de siglo de trayectoria en el café concert, ¿cómo ves los próximos 10 años de tu carrera?–Voy a seguir formando gente como todos los años, tengo la suerte de hacer talleres de comedia musical de marzo a diciembre. Mucha gente me busca por Facebook y se suma. Hay quienes lo hacen por hobby y otros que ya cursan las carreras de actuación porque allí se dieron cuenta de que era lo que querían hacer con sus vidas. La idea es hacer Pelucas durante el verano, a partir de febrero, y el año que viene quiero estrenar mi próximo unipersonal, que se llamará Espíritu libre, y habla de una persona que es abordada por un espíritu del pasado. Además, quiero festejar los 25 años haciendo mis unipersonales de siempre, pero con músicos y actores amigos que se quieran sumar. Van a ser muchas tertulias celebratorias.► Pelucas, en la antesala de la vida. La obra se presenta el jueves 19 y viernes 20 de noviembre, en doble función, a las 20 y 22, en la Nave Cultural (España y Maza, Parque Central, Ciudad). Entradas $120.► Cabaret… Rapsodia. Se puede ver los sábados, a las 22, en Lobby Bar (Peltier y San Martín, Ciudad). Entradas $50. Reservas al 4243886.

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Nuevo desafío. Adrián Sorrentino interpreta a un enfermo de cáncer en Pelucas, obra de Laura Fuerte que se estrena este jueves en la Nave Cultural.
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Adrián Sorrentino actúa desde los seis años. A los 23 debutó en café concert y se enamoró del género. Hoy es un referente.
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La obra se estrena este jueves, con dos funciones, en la Nave. Entre otros también actúa Aníbal Villa.
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El actor está muy entusiasmado con volver a formar parte de un elenco e interpretar un rol dramático en Pelucas.

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