Entrevista

Sebastián Zuccardi: "Con el vino o con el vermut que haga me siento un pastor del lugar donde vivo"

Tercera generación de bodegueros, Sebastián Zuccardi revitaliza el vermut desde Mendoza, llevando nuestra identidad y origen al mundo junto a sus vinos

En Mendoza el tiempo no se mide tanto en años sino en cosechas. Cada vendimia marca un ritual que, más allá del vino nuevo, ordena la vida y le da sentido al trabajo de la comunidad. Para quienes nacen y crecen entre viñedos, el calendario agrícola es también una forma de memoria.

Sebastián Zuccardi pertenece a esa estirpe de hombres y mujeres que entienden el vino no como un producto sino como una herencia que se transforma sin romperse, que dialoga con el pasado mientras busca nuevas formas de decir lo mismo: este lugar importa.

Sebastián Zuccardi, ingeniero agrónomo y winemaker de la bodega familiar y de La Fuerza Vermú
Junto a tres amigos de Buenos Aires, Sebastián Zuccardi se metió hace 10 años en el mundo del vermut y su marca La Fuerza se instala entre las mejores del mundo.

Junto a tres amigos de Buenos Aires, Sebastián Zuccardi se metió hace 10 años en el mundo del vermut y su marca La Fuerza se instala entre las mejores del mundo.

Ingeniero agrónomo, tercera generación de una familia ligada a la vitivinicultura mendocina, Zuccardi se formó con la idea de que el vino es una traducción sensible del paisaje. La cordillera, el clima seco, la altura, el suelo pedregoso, el trabajo humano, todo eso habla en una copa.

Desde esa convicción construyó su trayectoria, con una mirada que siempre puso al origen por delante de cualquier tendencia. Sin embargo, fue por fuera del camino clásico del vino donde encontró una nueva manera de expandir esa búsqueda.

Del vino al vermut mendocino más celebrado en el mundo

El vermut apareció al principio como una intuición compartida en amistad. Un recuerdo heredado, una bebida que había quedado atrapada en la sobremesa de los abuelos y en una tradición que parecía no encontrar su lugar en el presente.

Pero también apareció como una oportunidad: la de recuperar un consumo popular desde la calidad, la identidad y el territorio. Así nació La Fuerza, un proyecto gestado entre amigos, curiosos y apasionados, que hoy es reconocido entre los vermuts más influyentes y vendidos del mundo.

Revista Drinks International, ranking con La Fuerza entre los mejores vermuts
La revista Drinks International publicó su ranking anual de mejores vermuts y el único que aparece fuera de Europa es el mendocino de La Fuerza.

La revista Drinks International publicó su ranking anual de mejores vermuts y el único que aparece fuera de Europa es el mendocino de La Fuerza.

Por segundo año consecutivo, la revista Drinks International incluyó a La Fuerza en su informe anual sobre el mercado global de bebidas. En la categoría “vermouth”, el proyecto mendocino ocupa el puesto 7 entre las marcas más influyentes y el puesto 10 entre las más vendidas.

En una lista dominada históricamente por casas europeas, La Fuerza es la única marca no europea presente en ambos rankings. Un dato que no solo habla de éxito sino de cambio en un contexto de crisis de consumo del vino.

El linaje Zuccardi y una mirada agronómica del vino

Desde la precordillera de los Andes mendocinos, La Fuerza encarna un movimiento más amplio: el de productores del nuevo mundo que reinterpretan categorías clásicas desde el lugar, la investigación y la identidad.

En tiempos difíciles para el vino, el vermut aparece como un puente posible. Y en ese cruce entre tradición y reinvención, la historia personal de Sebastián Zuccardi se vuelve clave para entender por qué este proyecto no es una moda sino una expresión coherente de una forma de habitar el vino.

“Yo soy ingeniero agrónomo”, dice Sebastián Zuccardi casi como una declaración de principios. No es una presentación menor en la entrevista con Diario UNO. En su forma de pensar el vino -y también el vermut- hay una lógica agrícola que antecede a cualquier decisión enológica. El campo es el origen de todo. Desde ahí se construye la identidad.

Sebastián Zuccardi, ingeniero agrónomo y winemaker de la bodega familiar y de La Fuerza Vermú
Sebastián heredó el amor y compromiso por la tierra, algo que comparte con su familia en los proyectos de Bodegas Zuccardi.

Sebastián heredó el amor y compromiso por la tierra, algo que comparte con su familia en los proyectos de Bodegas Zuccardi.

Su rol dentro de la bodega familiar abarca el camino completo: del viñedo a la botella. Una responsabilidad que heredó pero que también eligió. “Mi pasión es hacer vino. Es lo que me mueve”, afirma el winemaker de los vinos de Zuccardi y de La Fuerza Vermú.

Y esa pasión está anclada en un territorio específico: Mendoza. “Creo que estoy en el mejor lugar del mundo”, dice sin grandilocuencia, con la convicción de quien conoce al detalle su paisaje y las oportunidades que le da esta tierra. Así fue como hace 10 años contagió de amor por su lugar de pertenencia a sus amigos porteños Agustín Camps, Julián Díaz y Martín Auzmendi para lo que derivó en el proyecto de La Fuerza.

Amistad, memoria y curiosidad por las nuevas formas del vino

Para Zuccardi, no hay posibilidad de desarrollo individual si no hay reconocimiento colectivo del lugar. “Siempre digo que cuando viajo soy un pastor del lugar donde vivo. Hago un trabajo de evangelización. Primero cuento la cordillera, después cuento lo que hacemos”, explica. Esa idea atraviesa todos sus proyectos: comunicar el vino es, antes que nada, comunicar el origen.

La Fuerza nació lejos de los planes estratégicos y cerca de la amistad. Junto a Martín Auzmendi, Agustín Camps y Julián Díaz, Zuccardi encontró un espacio para experimentar sin las presiones del negocio vitivinícola tradicional. “Nos unió la bebida. La bebida hizo lo suyo”, resume con una sonrisa.

Cuando viajo soy un pastor del lugar donde vivo. Hago un trabajo de evangelización. Primero cuento la cordillera, después cuento lo que hacemos Cuando viajo soy un pastor del lugar donde vivo. Hago un trabajo de evangelización. Primero cuento la cordillera, después cuento lo que hacemos uando viajo soy un pastor del lugar donde vivo. Hago un trabajo de evangelización. Primero cuento la cordillera, después cuento lo que hacemos

Sebastián Zuccardi en el viñedo de la bodega familiar
Sebastián Zuccardi es ingeniero agrónomo y winemaker de los vinos de su bodega familiar. También hace los vermuts de La Fuerza.

Sebastián Zuccardi es ingeniero agrónomo y winemaker de los vinos de su bodega familiar. También hace los vermuts de La Fuerza.

Argentina tiene un vínculo histórico con el vermut. Durante décadas fue un aperitivo cotidiano, asociado al encuentro, al bar de barrio, al ritual previo al almuerzo familiar. Con el tiempo, esa tradición se fue diluyendo, arrastrada por cambios en los hábitos de consumo y por una oferta que quedó anclada en el pasado. Recuperarla exigía algo más que nostalgia.

“Lo que nos propusimos fue hacer un vermut con origen”, explica Zuccardi. Un vermut mendocino, elaborado a partir de vino y botánicos locales, sin copiar fórmulas europeas, según revela. El proceso entonces requiere ser artesanal, experimental y sobre todo paciente. Probar, ajustar, volver a probar. Hasta que la bebida empezó a decir lo que ellos querían contar.

La Fuerza Vermú - Socios del vermut hecho en Mendoza - Julián Díaz, Sebastián Zuccardi, Martín Auzmendi y Agustín Camps
Del encuentro y la curiosidad por devolver vitalidad al vermut es que el sommelier Julián Díaz, Zuccardi, Agustín Camps y Martín Auzmendi lanzaron La Fuerza hace ocho años.

Del encuentro y la curiosidad por devolver vitalidad al vermut es que el sommelier Julián Díaz, Zuccardi, Agustín Camps y Martín Auzmendi lanzaron La Fuerza hace ocho años.

Un bar como lugar pedagógico del vermut

La apertura del bar La Fuerza, en el barrio porteño de Chacarita, fue una decisión clave. No solo como punto de venta sino como espacio pedagógico para resignificar el vino y volver a conquistar públicos en el universo del vermut.

“Lo que había que reconstruir era la experiencia del consumo”, dice Sebastián Zuccardi con referencia a la misión que asumió con sus socios de volver a enseñar cómo se toma vermut, en qué contexto, con qué espíritu. El bar funciona como un laboratorio social. Allí el vermut volvió a circular entre generaciones, a mezclarse con hielo, soda, cítricos. A perder solemnidad sin perder calidad.

“Para mí fue como romper la forma tradicional de consumir vino”, reconoce el ingeniero agrónomo y winemaker de los proyectos de la bodega familiar y de los vermuts de La Fuerza. De este modo, en ese quiebre apareció una oportunidad.

Lo que había que reconstruir era la experiencia del consumo de vermuts. Para mí fue como romper la forma tradicional de consumir vino Lo que había que reconstruir era la experiencia del consumo de vermuts. Para mí fue como romper la forma tradicional de consumir vino

La Fuerza Vermú - Socios del vermut hecho en Mendoza - Julián Díaz, Martín Auzmendi, Sebastián Zuccardi y Agustín Camps
Los amigos de La Fuerza.

Los amigos de La Fuerza.

En La Fuerza, el vermut no es un desvío del camino vitivinícola sino su prolongación. “El vermut es vino”, insiste Zuccardi. El alcohol utilizado para macerar es aguardiente de vino. El mosto que aporta dulzor es de uva. El Malbec y el Torrontés locales definen la base.

Las hierbas, recolectadas al pie de los Andes, aportan complejidad y carácter. Pero el corazón sigue siendo el vino. Esa coherencia es la que permite que el proyecto dialogue naturalmente con la historia familiar de Zuccardi y con la cultura vitivinícola de Mendoza.

Sebastián Zuccardi, ingeniero agrónomo y winemaker de la bodega y de La Fuerza Vermú - viñedos
Zuccardi describe su trabajo como un camino constante que va del campo a la bodega, siempre en búsqueda de oportunidades de crecimiento para sus vinos.

Zuccardi describe su trabajo como un camino constante que va del campo a la bodega, siempre en búsqueda de oportunidades de crecimiento para sus vinos.

Cuando las formas del vino llevan su origen en una botella

La idea de origen encontró su máxima expresión en el Proyecto Local, lanzado en 2024. La propuesta es recorrer la cordillera, investigar vinos y botánicos de distintas regiones y crear ediciones limitadas de vermuts que capturen la identidad de cada lugar en colaboración con productores o bodegas de esas tierras vitivinícolas ávidas por explorar.

Local 01 fue el primer paso. Local 02 profundiza esa búsqueda en Barreal, Valle de Calingasta, San Juan, junto a la bodega Cara Sur en la que Sebastián forma parte junto a su mujer, la arquitecta Marcela Manini. Allí, entre parrales antiguos y montañas imponentes, nació un vermut elaborado con Moscatel tinto y más de 10 botánicos de montaña.

El vermut se convierte así en relato, en paisaje líquido, en invitación al viaje. Porque la idea, anticipa Sebastián, es tomar otras regiones vitivinícolas como Cafayate o la Patagonia para elaborar vermut de origen.

Botella de Proyecto Local 02, nuevo vermut de La Fuerza realizado en colaboración con la bodega Cara Sur de Barreal
Con Proyecto Local La Fuerza empezó a elaborar vermuts de origen en colaboración con bodegas o productores de vino de otras regiones del país.

Con Proyecto Local La Fuerza empezó a elaborar vermuts de origen en colaboración con bodegas o productores de vino de otras regiones del país.

Este proyecto es, para Zuccardi, una extensión natural de su forma de entender el vino. Un proyecto de rescate de parrales patrimoniales, de variedades criollas, de paisajes que resisten al olvido. Pensar un vermut desde ahí fue casi inevitable para él.

“El vermú es vino, y los vinos de Cara Sur son expresión de un lugar, de un sueño, de su gente”, resume. En este caso, con Local 02 buscan llevar un pedazo de Barreal y sus viñas llenas de historia, a quienes abren una botella, estén donde estén.

Un reconocimiento al vermut que habla de la época

El ingreso de La Fuerza al ranking de Drinks International confirma que el vermut vive un nuevo momento. Mientras el consumo de vino enfrenta desafíos globales, el vermut crece, amplía las ocasiones de consumición, dialoga con nuevas generaciones y recupera el valor del encuentro.

Para Zuccardi, el reconocimiento internacional es una señal, no un objetivo en sí mismo. “Es una forma de llevar al mundo una parte de nuestra tierra”, repite una y otra vez. Una manera de demostrar que desde el sur del mundo también se pueden construir relatos globales sin perder identidad.

La familia Zuccardi de la bodega - Sebastián, Julia y Miguel junto a su papá José "Pepe" Zuccardi
José "Pepe" Zuccardi junto a sus hijos Sebastián, Julia y Miguel, quienes heredaron su pasión por la vitivinicultura.

José "Pepe" Zuccardi junto a sus hijos Sebastián, Julia y Miguel, quienes heredaron su pasión por la vitivinicultura.

“Para ser agricultor hay que ser optimista”, asegura y la frase resume su filosofía de vida. Siempre la próxima cosecha será la mejor. Siempre hay una oportunidad si hay trabajo, búsqueda, curiosidad y pasión con la tierra que habitamos.

La Fuerza nació como una excusa para compartir entre amigos. Hoy es un proyecto que revitaliza una categoría, recupera su historia y propone futuro. En cada copa de vermut hay vino, hierbas, paisaje y memoria. Y también la convicción de que el origen, cuando se honra, nunca pasa de moda.

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