Si se tuviera que buscar una palabra para describir a Euclides Penedo Borges, el empresario brasileño que invirtió en Mendoza para crear una de las pequeñas bodegas más exclusivas de Agrelo, Luján de Cuyo, ésta sería eclecticismo.
Penedo Borges, el empresario brasileño que apuesta desde hace 19 años por el vino mendocino
Es que Penedo Borges ha vivido, estudiado, viajado y trabajado como si se tratara de muchas personas a la vez.
Es ingeniero civil, profesor de la Asociación Brasileña de Sommeliers, empresario vitivinícola y además tuvo un escueto pasado como jugador de fútbol profesional.
De todas estas diferentes facetas de su vida, él se quedó con la que realmente lo conquistó: el mundo del vino.
Por esto, no solo invirtió para levantar lo que hoy es la bodega Penedo Borges, sino que está permanentemente innovando y proponiéndose nuevos desafíos.
El empresario dialogó acerca de cómo llegó a Mendoza, cuál es la característica que destaca al vino argentino en el mundo y qué lo atrae a seguir invirtiendo en Argentina.
Entre el fútbol, la ingeniería y el vino
Cae la tarde en la bodega que lleva el apellido del empresario, en Agrelo. Es un ambiente propicio para disfrutar del imponente paisaje de los viñedos, la montaña y el contraste con una construcción moderna y vibrante.
Euclides está esperando con una copa de vino, es sencillo, abierto y conversador. En un castellano con ciertas pinceladas portuguesas, el empresario compartió su historia con Diario UNO.
Contó que, cuando era apenas un adolescente, dos pasiones le atraían en la vida: una era la ingeniería, pero la otra -y no en escala menor- era el fútbol.
De hecho, se introdujo en serio en este deporte: jugó en forma profesional, pero no duró mucho.
"Después tuve que elegir y me quedé con la ingeniería civil".
A través de ella, y de su puesto en una importante empresa minera de Brasil, fue que conoció y viajó por todo el mundo.
►TE PUEDE INTERESAR: Bodegas mendocinas se presentaron en una feria en Nueva York dentro de una misión en Estados Unidos
Estos viajes, le abrieron la puerta a un universo en el que no pensaba recalar, pero del que se enamoró casi a primera vista: el mundo del vino.
Ese amor a primera vista, surgió en Alemania, cuando él era muy joven, aún no había cumplido 30 años. Euclides llegó a ese país para perfeccionar sus estudios de ingeniería y se hospedó en una casa de huéspedes.
De coleccionista de etiquetas a dueño de una bodega en Mendoza
En Alemania comenzó a coleccionar etiquetas. "En este tiempo era muy fácil, ponías la botella debajo del agua, se despegaba la etiqueta y luego la dejabas secar".
A medida que comenzó a crecer profesionalmente en la empresa minera, vivía más en aviones y viajando que en su propia casa.
Sin embargo, a Euclides no le bastó con ser aficionado. Quiso convertir esta pasión en una profesión.
"Me inscribí en los cursos de la Asociación Brasileña de Sommeliers y los hice todos: básico, cata y maridaje".
Esto lo llevó a introducirse cada vez más en la experiencia vitivinícola.
"Me convertí en profesor de la asociación y también escribí cinco libros relacionados con el vino y el whisky".
Además, Penedo Borges contó que cada vez que iba a un viaje, los regalos que le obsequiaban los otros empresarios eran botellas de vino, libros sobre vino, sacacorchos. Se quedó con una gran colección de objetos relacionados con este universo, y decidió reconvertir su profesión de ingeniero para dedicarse a la vitivinicultura.
Tiempo de invertir en Mendoza
Toda esta experiencia se capitalizó en un proyecto. En el 2004, dos socios pensaron en invertir en Argentina para fabricar vino.
"Me pidieron a mi que me ocupara del tema, porque yo era un conocedor. Vine a Mendoza en diciembre del 2004 y comenzamos a buscar terrenos".
Esta búsqueda lo llevó a anclarse en la zona de Agrelo, en Luján.
"Tenía tres oportunidades inmobiliarias acá y elegí este por varios motivos. Primero porque estaba en Luján de Cuyo y considerábamos la zona como la mejor para fabricar malbec, la uva emblemática del lugar"
Dentro de Luján, los corredores le indicaron tres posibilidades, pero esta en particular le gustó por el formato, ya que se trata de una propiedad rectangular, fácil de ubicar, y además, ya había 24 hectáreas plantadas, mitad malbec, mitad cavernet sauvignon.
Pero una de las condiciones que más lo entusiasmó para comprar el terreno donde hoy se levanta la bodega, era la presencia de agua.
Cuando se hizo cargo del proyecto, lo primero que decidió fue instalar el riego por goteo, antes era por canaleta. Actualmente, ese riego está sistematizado por computadora.
►TE PUEDE INTERESAR: Los arquitectos mendocinos que ganaron el oro mundial por el diseño de la bodega Anaia Wines
Luego, colocó protección antigranizo y además, decidió disminuir la producción para concentrar más el sabor de las uvas.
"Teníamos producción en tres alambres, yo lo reduje a uno. Quedé con dos tercios de la producción, hasta llegar a una uva impecable"
Las particulares características del vino local
Penedo Borges es un conocedor de vinos a nivel mundial. Sus viajes, tanto por el trabajo minero, como los que comenzó a hacer ya como experto sommelier, le han otorgado un gran conocimiento del vino a nivel internacional.
Al conocer tanto de vinos a nivel mundial, Penedo Borges puede reconocer exactamente cuáles son las características del vino local que lo diferencian de cualquier otro en el mundo.
"Los vinos de Mendoza son más alcohólicos, 14 %, a comparación de los europeos que llegan a un 11% o 12%"
Otra de las cualidades locales es la pronunciada presencia de la madera. "Es una especie de carácter del vino argentino. Hay lugares en que esto no se acepta. Alemania por ejemplo".
Por último, destacó que se trata de vinos muy buenos para acompañar la comida, por la mineralidad de la región. El malbec es perfecto para las carnes, por ejemplo".
La experiencia artesanal de crear vinos blancos
Para Penedo Borges, uno de los grandes logros de su bodega es haber podido crear buenos vinos blancos.
En la bodega tienen plantaciones de sauvignon blanc y chardonnay. Pero lo más novedoso es que están fabricando un blanco de malbec.
Para Penedo Borges es una novedad y un gran cambio creativo realizar un vino blanco de uva tinta.
El empresario destaca que hacer buen vino blanco en Chile, con el aire fresco del Pacífico madurando las uvas, es fácil.
"Ahora, intenten hacerlo acá, con una temperatura de 28° en el suelo. Es muy difícil”.
Describió como muy artesanal la preparación necesaria para fabricar un buen vino blanco.
“No se debe podar demasiado, hay que dejar sombra para que el sol no pegue tan de lleno en las uvas. En Penedo Borges hacemos un buen vino blanco y esto es para destacar”.
Su particular visión de la crisis económica nacional
Si bien reconoció la intensidad de los cambios y las condiciones económicas permanentemente variables en Argentina, que obligan a adaptar y ajustar a diario los escenarios financieros en las empresas, Penedo Borges no puso el acento en este aspecto.
“Para nosotros no es tan grave. Porque la impresión que tenemos cuando vamos a un restaurante, al centro de Mendoza, es que los argentinos pasan estas dificultades pero no es algo que los inmovilice. Creemos que saben qué hacer para manejar las crisis”.
También destacó las grandes mejoras que ha visto en la ciudad, desde que él vino por primera vez, en 2004, hasta ahora. “Cuando nosotros viajábamos desde el aeropuerto a la Ciudad, veíamos calles oscuras. Ahora no, son todas calles nuevas, iluminadas, se ven los cambios positivos”.
Microvinificación, la nueva apuesta de Penedo Borges
La demostración de que la crisis económica no lo asusta, es que Penedo Borges sigue invirtiendo e innovando en su bodega. De hecho, una de las últimas innovaciones en cuanto a la producción vitivinícola es lo que se denomina “microvinificación”.
El empresario explicó que “nosotros tenemos tres maneras de producir vino. La primera es la clásica, las cubas de fermentación de acero inoxidable. La segunda forma es fermentar en cubas menores y hacerlo más artesanal. Por último, está la microvinificación”.
Para esto, en Penedo Borges se construyó en el subsuelo, una cámara especial refrigerada.
¿Pero qué es lo que se logra con este método?
“Dentro de la historia del vino siempre hubo una cierta diferenciación entre elegancia y robustez. Puedes pensar que Bordeaux es robustez y Borgoña es elegancia. Algunos intentaron reunir estas dos condiciones, elegancia y robustez pero haciendo el vino en barricas. No fue tanto suceso, porque se utilizaban barricas abiertas y esto provocaba oxigenación".
Actualmente, lo que están intentando es hacerlo en barricas cerradas y acostadas.
Lo que se consigue es un vino que reúne la elegancia y la robustez a la que Penedo Borges se refería.
La impronta de elegancia se la transmiten las uvas especialmente seleccionadas con mayor acidez, y la robustez la adquiere por estar añejado en la propia madera en la que se ha fermentado.
Hoy, la microvinificación es la novedad y la gran apuesta de Penedo Borges en Mendoza.












