Son mendocinos destacados y creativos y comparten factores que los hacen diferentes. El perfil bajo, la empatía y la convicción del éxito del trabajo en conjunto los amalgama y hace que su empresa sea monolítica. Pero en lo individual son diferentes y eso los equilibra. "Somos el yin y el yang", dicen en broma. Son Maru Mora y su esposo, Tom Hughes, arquitectos mendocinos del turismo del vino.

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Mora y Hughes también son familia junto con 4 hijos.

Mora y Hughes también son familia junto con 4 hijos.

Si hay una palabra que puede definir a esta sociedad y matrimonio de arquitectos, tanto en su trabajo, vida privada y creaciones, es equilibrio.

El nombre del estudio Mora Hughes Arquitectos se asocia fácilmente en Argentina al boom de inversiones que vive Mendoza: el enoturismo. Los principales emprendimientos turísticos relacionados con el vino tienen a estos profesionales como creadores de espacios y bellas construcciones, respetuosas de las tradiciones y entorno local.

El estudio que tienen ambos en la Sexta Sección de nuestra capital es testigo de una hermosa historia, de amor, si se quiere, y arrancó en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Mendoza. Allí Maru y Tom se conocieron y quedaron ligados. Hoy, con 25 años de vida matrimonial, y cuatro hijos -todos varones- de 24, 18, 12 y 9, comparten laboralmente el espacio de calle Tabanera que los cobijó como estudiantes. "Esta era la casa de mi abuela, y aquí nos juntábamos a estudiar", recordó Maru.

Arquitectura, estilos y el "yin y yang"

Sobre la carrera de la arquitectura, la que unió sus vidas, la definió Tom como un "lindo mix entre técnica y arte", a lo que Maru agregó: "la carrera tiene muchas variables, y no todos los arquitectos se dedican a lo mismo, hay unos más técnicos, otros apuntan más a proyectos, y algunos a diseños. Es una carrera muy amplia".

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Tom Hughes.

Tom Hughes.

Consultados sobre los conceptos o estilos particulares, Tom respondió: "Somos el yin y el yang. Si bien compartimos visiones generales macro y fundamentales, en algunos momentos ha llegado la hora más de diseños, y a veces tenemos que consensuar. Creo que esa es una de nuestras virtudes; la capacidad de consensuar entre nosotros, y de ahí en más con los terceros".

"Es importante tener una mirada distinta, de alguien que está pensando de otra manera, pensamos que es algo que termina sumando al proyecto", completa Maru.

"Un proceso creativo es algo que no se trabaja 8 horas y después se lo saca de su cabeza. Se lo lleva a la casa, se lo sueña y es algo íntimo que compartimos los dos. Nos llevó un tiempo diferenciar los procesos creativos de lo cotidiano" "Un proceso creativo es algo que no se trabaja ocho horas y después lo saca de su cabeza, uno lo lleva a la casa, duerme, lo sueña, y es algo íntimo que compartimos los dos. Nos llevó un tiempo diferenciar los procesos creativos de lo cotidiano"

Sobre a posibles roces al respecto de las diferencias, confirmaron que sí, que los hubo pero "en el ámbito laboral", dijo Maru, y Tom sumó que "esto ha evolucionado, es un proceso".

Sobre un sello propio o estilo del estudio, Maru lo niega. "No tenemos un estilo, y no nos gusta catalogarnos en ningún estilo. Creemos que se pueden hacer buenas obras en cualquier estilo, con buena calidad espacial. No hay un solo estilo válido".

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Maru Mora.

Maru Mora.

"Cada proyecto responde a una situación o a un cliente en particular. Tratamos de dar respuesta a una necesidad específica de cada proyecto, que va por encima de lo que a uno le guste hacer o sus preferencias personales" "Cada proyecto responde a una situación o a un cliente en particular. Tratamos de dar respuesta a una necesidad específica de cada proyecto, que va por encima de lo que a uno le guste hacer o sus preferencias personales"

"Creemos que las obras están bien, o acorde al lugar, acorde a su tiempo, pero yendo más allá del estilo. Nosotros nos proponemos que cada proyecto tenga identidad, un compromiso con el lugar y con el cliente. Hay proyectos que están en el paisaje enológico, que tienen una forma de ser, hay proyectos urbanos, una casa en la ciudad", agregó Tom, que junto a Maru son autores de elogiadas obras en cuanto al enoturismo, como los de la familia Zuccardi o de Susana Balbo y también a centros comerciales o edificios, también en Córdoba, Iguazú o Córdoba.

Empatía con el cliente y una respuesta

"Nunca vamos a imponerle una idea nuestra. Manejamos una situación de empatía con el cliente, en el que uno o trata de involucrar con el proceso de diseño, y lo que va saliendo es un resultado de esa interacción. Para nosotros, el imput (ingreso y aporte) del cliente es súper importante. Eso hace que cada obra tenga una personalidad especial. Si no dejáramos que otro se involucrar, a lo mejor nos repetiríamos", destacó Maru, que resaltó que los viajes y el estudio de materiales, tecnologías y diseños, les ayudan a tener visiones más amplias.

Tom señaló: "La arquitectura comienza con un momento que es intangible: la necesidad de alguien para hacer, comercializar o vivir algo donde necesita un espacio físico, y esa necesidad es netamente personal del cliente, con sus expectativas, intensiones, o deseos. Lo que nosotros buscamos es darle forma, una respuesta, y lograr esos espacios. Ahí aparecen, el sitio, el espacio, los materiales, y nuestro compromiso con el lugar".

"La buena arquitectura no va de la mano de la tecnología de punta, sino que se dispone en el lugar. Con lo que tenés, tenés que hacer lo mejor que se pueda" "La buena arquitectura no va de la mano de la tecnología de punta, sino que se dispone en el lugar. Con lo que tenés, hay que hacer lo mejor que se pueda"

Adaptarse a lo disponible

Respecto a las dificultades o beneficios que encuentra la arquitectura en un ambiente como el de Mendoza, Maru explicó: "Con los viajes y las revistas que leemos, vemos que hay que adaptarse a lo que hay. En el primer mundo disponen de mucha tecnología, pero nosotros, por ejemplo, tenemos una mano de obra más artesanal, que a lo mejor en otras partes no se consiguen, y hay otras posibilidades de interactuar con quien va a poner el ladrillo y se puede estar al lado y recibir un feed back que enriquece".

"En otros lados puede ser más industrializado que acá, donde es artesanal, y así se pueden lograr cosas fantásticas, en cuanto a material-textura, materiales, tipo de construcción. Y la obra en sí, carga con otro significado, que es el de ser hecho por mano local. Las obras tienen arraigo local, más allá de que la plata la ponga alguien de afuera", aportó Tom.

Materiales tradicionales y arquitectura sustentable

Consultado el matrimonio de creativos sobre cierta tendencia al uso de materiales ancestrales, como la tierra, Mora se anticipó y dijo: "Hay una tendencia en volver a la arquitectura más sustentable, más ecológica en general. Nosotros venimos desde hace mucho con esto, pero es algo que se ha volcado a toda la sociedad y nos parece genial; que la gente lo comience a apreciar".

"No es sólo la tierra, hay un concepto que es la arquitectura sustentable, comprometida con el medio ambiente, ecológica, de bajo consumo de energía, con materiales donde se cuida el tema de la huella de carbono (contaminación y emisión de gases que producen efecto invernadero). Nosotros estamos en esto desde que nos recibimos, hace 22 años", detalló Hughes.

"El cuidado del medio ambiente es algo que venimos buscando desde la presentación de nuestra tesis. A veces se puede reflejar en algunas obras más y en otras menos, pero lo buscamos, desde la orientación de un edificio para recibir el sol, como se incorpora en el paisaje, y los materiales que se usan" "El cuidad del medio ambiente es algo que venimos buscando desde la presentación de nuestra tesis. A veces se puede reflejar en algunas obras más y en otras menos, pero lo buscamos, desde la orientación de un edificio para recibir el sol, como se incorpora en el paisaje, y los materiales que se usan"

La búsqueda de la sustentabilidad tiene varias divisiones, y así lo explicó Tom: "Están los más tecnológicos, que son los que usan paneles solares, y son pragmáticos, y tenés líneas que son más convencionales, y finalmente están las que son más tradicionalistas, que construyen en tierra", y luego agregó: "Nosotros estamos haciendo proyectos en tierra. Estamos construyendo un restaurante en una bodega, y también una bodega en tierra".

Maru Mora demostró la flexibilidad creativa de ambos, al decir que "en algunos proyectos usamos tierra, en otros más tecnología, o en otros más el aprovechamiento del sol y las orientaciones".

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El equipo de trabajo de Maru y Tom.

El equipo de trabajo de Maru y Tom.

Referentes y nuevos valores mendocinos

Respecto a influencias recibidas, tanto en lo actual y laboral, como en su formación académica, dejaron entrever que la arquitectura es algo dinámico. "Estamos siendo influenciados en forma permanente", dijo Tom Hughes, que agregó: "En nuestro inicios, y en la facultad, hubo profesores que fueron referentes nuestros y cuando salimos de la facultad trabajamos en varios estudios, como Bruggiavini. También, Andía no deja de ser un referente, o Bormida y Yanzón, también, o Eliana Bornia", coincidieron ambos, que han estado aportando lo suyo en el Colegio de Arquitectos.

"Creemos que estamos en un "sándwich" generacional, ya que tuvimos muchos grandes maestros, pero vemos que hay chicos nuevos y con mucho talento que están haciendo grandes cosas, y haciendo que la arquitectura de Mendoza crezca cada día más tenga en un lugar destacado en el país", dijo Maru, también profesora en la Universidad de Congreso.

Deportes y hobbys

La pasión por la creatividad que les permite a estos jóvenes profesionales -Maru, 47 años, y Tom, 48- tiene su sano equilibrio en la búsqueda de otras actividades, que les permiten sacar la mente y el cuerpo de lo estrictamente laboral, y distraerse, logrando así una visión más amplia, que redunda siempre en amplitud de criterios. "Hago yoga desde hace mucho tiempo y soy profesora", confesó Maru.

Tom es un entusiasta del Kitesurf y vicepresidente (puesto que quiso ocultar por pudor) de la Asociación Mendocina de esta actividad, y jugó al básquetbol en Anzorena.

Ambos destacaron el valor del trabajo en equipo como clave para grandes logros. "Amamos la arquitectura y queremos hacer esto por el resto de nuestras vidas. También nos divierte, y tratamos de hacerle llegar esta diversión a nuestro equipo de trabajo. No solo al interno -tienen ocho colaboradores- sino también al que integran ingenieros, asesores en instalaciones, paisajistas, especialistas de interiores, y la empresa constructora, donde todos ponen lo mejor de sí", dijo Maru Mora.

"La arquitectura es un trabajo en equipo desde el minuto cero. La energía que se le plasma debe ser de buena onda siempre, sino, dejás algo construido cargado de energía negativa", concluyó Hughes.